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Cali

Sexo y erotismo, claves en el amor y la literatura

El sexo, el erotismo y el amor son dimensiones diferentes dentro de las dinámicas de relaciones humanas de pareja. Con mucha frecuencia se habla de sexo: “Tener sexo, disfrutar el sexo, necesitar el sexo”. En estricto sentido, hablar de sexo es hablar de las actividades y el placer que se deriva del ser biológico, en concreto, de lo genital.

Estos planteamientos, de un tema como el sexo, que aún hoy en día es tabú, algo tan normal, pero controversial, se trataron en uno de los conversatorios realizados durante la primera semana de setiembre, en la Biblioteca Departamental, justo en el ámbito del Festival Internacional de Literatura Oiga, Mire, Lea.

Como anfitriona participó Pilar Quintana, quien estudio comunicación social en la Universidad Javeriana de Bogotá. Luego de graduarse trabajó como libretista de televisión y redactora de textos para publicidad.

Quintana ha publicado las novelas ‘Cosquillas en la lengua’, ‘Coleccionistas de polvos raros’, la colección de cuentos ‘Caperucita se come al lobo’ y ‘La perra’, además de cuentos en revistas y antologías de Latinoamérica, España, Italia, Alemania, Estados Unidos y Filipinas.

En 2007 fue elegida como uno de los 39 escritores menores de 39 años más destacados de América Latina por el Hay Festival. En 2010 su novela ‘Coleccionistas de polvos raros recibió el premio La Mar de Letras’, otorgado por el ‘Festival La Mar de Músicas’ de Cartagena, España.

Como invitada de honor actuó Betsimar Sepúlveda, poeta, cronista y fotógrafa venezolana, residente en Cali desde 2007. Tiene en su haber cuatro libros publicados, parte de su obra también aparece en antologías en Colombia, Perú y España.

Su trabajo tiene énfasis en la reconstrucción de la memoria colectiva a partir de la imagen y las escrituras creativas como la crónica y la poesía.

Betsimar Sepúlveda abordó el tema al indicar que por lo general, cuando se habla de la vida sexual, la persona piensa más allá de lo físico, en veladas sensuales, posiciones excitantes, fantasías inaccesibles, porque la literatura (poesía, libros, artículos, entre otros) relata estos escenarios y provoca en el lector unas ansias de vivir y sentir esas experiencias.

“Todas las mujeres y hombres tienen fantasías sexuales, y es necesario expresarlo a su pareja, porque cuando lo ve relatado en un texto dice: ¡oh! no soy la única o único que piensa de esta manera, no estoy loca o loco”, comentó Sepúlveda.

Y agregó: “La literatura erótica afecta en la relación sentimental del ser humano, cuando la persona lee se imagina y estar imaginando la escena, las emociones, el placer que puede sentir, y luego, al ponerlo en práctica y darse cuenta que esas fantasías no se sacian con lo básico que vive, afecta en la sexualidad,  se da cuenta que la realidad es distinta, por eso la persona debe expresar lo que el cuerpo y la imaginación necesitan”.

Para Sepúlveda, en el mundo de los objetos, este puede confundirse con el fetichismo, como la derivación hacia objetos o partes del cuerpo o de la libido. De tal manera que una mirada, o una simple imagen real o mental de determinada parte del cuerpo, o una escena insinuante, provoca en el fetichista un deseo que genera atracción sexual, la que puede ser canalizada adecuadamente para lograr completa satisfacción del individuo.

El especialista Gregorio Morales, reconocido por sus estudios sobre sexualidad y quien asistió al conversatorio, analizó la importancia del erotismo como parte integrante de los sueños afrodisíacos de la adolescencia y primera juventud.

“Es que el sueño utiliza el erotismo como uno de los símbolos más potentes, y que dan expresión a una de las funciones psíquicas más necesarias en la vida de una persona, como es la unión de contrarios”, sostuvo Morales.

Añadió que el erotismo, junto con la seducción, la sensualidad y el amor, son fenómenos característicos de lo humano. “Sin duda es la sexualidad la dimensión en la que se asientan todas estas experiencias: sobre la sexualidad se asienta el erotismo, sobre el erotismo se asienta el enamoramiento y sobre el enamoramiento, se puede asentar el amor”.

Otras posiciones fueron más idealistas, como la de Carlos Patiño, poeta, cuentista, periodista y profesor universitario nacido en Cali, Colombia. “El erotismo es la sublimación, el sentir del ser humano. El sexo es el encuentro de dos cuerpos para desmoronarse, y el amor es lo que te permite hacer único a una persona”, comentó.

Al respecto, Julio César Londoño, escritor, crítico literario, biógrafo y cuentista colombiano, también participante invitado a la charla, comentó: “Para vivir un erotismo emancipador el ser humano debe desarrollar la capacidad de vivir la vulnerabilidad y la intimidad. Ser vulnerable, ser íntimo, develarse, arriesgarse por el otro, es algo muy exigente”.

De ahí que Carlos Agudelo, espectador y profesor de literatura, asumiera una actitud crítica: “Las personas son cínicas cuando sostienen que pueden tener relaciones eróticas sin algún tipo de implicación emocional, por pequeña que sea. Cuando así lo creen quizás lo que viven fue el sexo rápido de una ‘noche de copas’; o bien, una relación poco satisfactoria de la cual afirman ‘fue solo sexo’.

Todos los asistentes tuvieron algo para comentar. Unos, que el placer sexual es el más fuerte de los placeres. Otros, que la relación erótica a nivel corporal proporciona la experiencia más placentera que se puede sentir: el orgasmo. Por eso dijeron que tiene también la capacidad de crear las ligazones más fuertes. Estuvieron de acuerdo que si algo o alguien genera placer erótico, tratará de encontrarlo una y otra vez.

Mariana Quiñones, a sus 70 años y una de las espectadoras del conversatorio, comentó: “Sin duda el amor, una experiencia difícil de definir, inicia generalmente con la sincronía ‘química’; sería difícil amar a alguien cuyos olores, textura y sabor nos fuera desagradable. De cualquier modo, el amor se integra de muchos más ingredientes que el placer compartido a través del erotismo, incluso que la abrazadora experiencia del enamoramiento”.

En general, se concluyó que cuando se goza de la experiencia de un placer mutuo, las personas tienden a establecer una relación duradera, capaz de resistir penas y de capotear dificultades. Entonces esta ligazón puede desencadenar otros fenómenos como el apego, el enamoramiento, la intimidad, incluso el amor.

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