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Reportaje

Rescate de las bebidas artesanales del Pacífico está biche

En los últimos quince años, se ha fortalecido la producción, circulación y consumo de viche, arrechón, tumbacatres, entre otras bebidas artesanales. Pero este proceso aún no madura, sigue biche, en vista de los obstáculos que enfrenta.

El viche se ha convertido en un bien monetario para quienes lo producen y comercializan, en vista de que  la demanda ha aumentado y se ha extendido a otros espacios por fuera de la región pacífica en Colombia.

Estas bebidas forman parte de la cultura, historia y sostenimiento económico de muchas familias y generaciones enteras han dedicado su vida a hacer estas preparaciones, consideradas afrodisíacas, las cuales tienen herencia pacífica.

Aún así, en el mes de julio pasado, el viche  se convirtió en centro de polémica, luego que el empresario de Cali,  Diego Alberto Ramos, registrara su nombre como marca.

Familias y voceros de las comunidades afro, que viven de esta bebida ancestral, aseguran que tras la decisión de registrar la bebida como marca, su futuro está inestable, es por eso que las poblaciones ribereñas y costeras se aferran a sus prácticas culturales, económicas y ecológicas.

Ellos consideran que el viche y sus derivados están siendo atropellados, repensado y revalorado por productores y consumidores como algo netamente comercial y no como lo que ellos consideran que es, algo tradicional, auténtico y autóctono.

Dionisa Alomia, yerbatera y exponente de la cultura gastronómica, dice: “El viche es el aguardiente que hemos usado durante muchas décadas, para todo tipo de eventos en nuestro Pacífico. El beneficio es que es una vitamina y por ende da energía, lo que hace que sirva para todo. El viche es de nuestros ancestros y toda una historia dentro de una botella”.

Alomía agrega: “No estamos de acuerdo con que personas que ni siquiera conozcan la historia que hay detrás de nuestras bebidas quieran adueñarse del producto y solo por conveniencia, para ser más clara solo por plata”.

En contraste y en forma previa, Diego Alberto Ramos, en una entrevista realizada por Caracol Noticias, declaró: “Lo registré ante la Superintendencia de Industria y Comercio  como mi marca que es ‘Viche del Pacífico SAS’, lo cual me da derechos sobre el nombre, lo que significa que solo yo puedo vender productos nombrados así. Yo también soy del Pacifico y tengo derechos que deben respetar”.

Este registro de marca ha generado una disputa entre las comunidades que producen viche artesanalmente y el ahora dueño de la marca.

En suma, Mónica Ramírez, superintendente delegada para propiedad industrial, aclaró que lo que se le concedió al empresario fue un derecho de marca y no de patente. Es decir, no es de exclusividad para producir, usar o vender el producto como tal.

Sin embargo, esta explicación está lejos de convencer a las yerbateras, como es el caso de Lucía Solís, con más de 30 años de experiencia en la elaboración viche.

“Una herencia no se registra y si alguien lo hace está interrumpiendo la tradición y la cultura que desde siempre ha tenido. En tantos años, nunca se había dado un caso igual, ahora está sucediendo solo por la popularidad que están teniendo estas bebidas, la gente es muy viva y estoy convencida que la intención del empresario solo es comercial, el viche y su historia van mucho más allá”, sostiene Solís

A raíz de la polémica desatada y todo lo que ha acarreado la misma, es pertinente detallar cada una de las bebidas que nacen del viche y cuál es su preparación, ingredientes y su uso, precisamente, para fortalecer esas raíces culturales y dar a conocer de una manera amplia lo que son las bebidas artesanales y ancestrales del Pacífico.

 Viche o ‘destilado del Pacífico’

Padre y madre de las bebidas del litoral, también le llaman ‘el destilado del Pacífico’, pero popularmente conocido como viche. Deriva de la transformación artesanal de la caña de azúcar que realizan las poblaciones rurales ribereñas y costeras de la región.

Es un aguardiente hecho a partir de la caña. La elaboración tiene sus complejidades: una familia recoge caña, la lavan en el río y la guardan en un potrillo; luego, en un trapiche, muelen la caña y el guarapo que sale de ella, se fermenta por quince días en un tanque hasta que saque burbujas y tenga un olor fuerte; se hierve un bache de guarapo hasta quedar meloso y se revuelve con el guarapo fermentado, para luego guardar la mezcla otros quince días.

Para saber si el viche es de calidad, se le prende fuego, y si su llama es fuerte y azul, es que vale la pena tomarlo. “Eso que ven que la gente se lo toma como si nada, eso no es viche”, dice Dioselina Angulo, una de las matronas que lo prepara.

El viche es un licor fuerte y puede variar en sus características, desde sabor hasta contenido de alcohol, según quien lo venda. Son bebidas artesanales, entonces esto aplica a todos los licores hechos de esa manera.

El origen del nombre viene de las lenguas bantúes del oriente centroafricano, que denominaban esta bebida también como bichi o bichí, cualquiera de estos nombres significaban verde o crudo.

 El viche también fue y es usado para curar enfermedades, como dolores estomacales, control de parásitos intestinales, mordeduras de culebras, también para aumentar el vigor y la fertilidad, entre otras utilidades.

De lo anterior, Yamileth Murillo da testimonio de que el viche sirve para curaciones.

“Hace 2 años mi hija se fue a jugar, ella en ese entonces tenía 10 años y en Buenaventura, como los niños juegan en su monte y eso es normal, nunca ha pasado nada, entonces dejé que fuera.  Había pasado como hora y media cuando me llaman que a la muchachita le había picado un animal que vieron y empezaron a molestarlo, a darle patadas y le ha tirado a ella, a la más de malas”, relata Murillo.

“Para resumir –continúa la madre- me dijeron que la llevara donde la yerbatera del barrio porque esa niña se puso mala; pensé que mi hija se me iba a morir; yo no quería porque veía a mi muchacha muy mal y no creía mucho en cuento (sic) de yerbas y además mucha gente ha muerto por mordida (sic) de cualquier animal, así que yo asustadísima , pero la llevé para donde la señora y mi hija echando fiebre y ya como desmallada y estaba blanca esa niña”.

Murillo relató que “esa señora empezó a echarle viche a ese pie y a abrirle esa herida, dizque pa que el viche le cayera dentro de la herida, como dos horas duramos allá adentro y le echaban en el pie y le daban a tomar. ¡Imagínese, una niña tomando viche”.

Para la madre, el viche es casi milagroso. “El hecho es que como 20 días, todos los días, tocaba llevarla, pero desde la primera noche a mi hija le vi mejoría con ese viche, así que desde ahí le tengo mucha fe a eso, si fueran (sic) visto a mi hija como estaba, también creerían, eso es santo remedio, véanla como anda por ahí bien tranquila, jodiendo”, dice Murillo mientras remata con una carcajada.

¿Dónde se produce viche? Se elabora principalmente en los ríos Naya (Valle del Cauca), Saija y Micay (Cauca). Tiene una estrecha relación con la ciudad de Cali por la cercanía con Buenaventura y a través de los ríos Anchicayá y Dagua.

Buenaventura se constituye como el principal proveedor de los comerciantes de viche de Cali, quienes compran normalmente de a cinco galones y preparan bebidas derivadas.

Los lugares donde se consume viche son denominados por los oriundos del Pacífico como ‘vicheros’, sitios donde se escucha música en torno a este licor o brebaje artesanal.

Esta bebida del Pacífico colombiano ha formado parte de la economía y práctica cultural también de la ciudad de Cali, debido a diferentes eventos como el ‘Día del Pacífico’, que se celebra en esta capital desde 1983.

De igual manera, el ‘Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez’, llevado a cabo desde 1997; también se ha ido comercializando por medio de lugares turísticos y con el proyecto Industrias Culturales de la Alcaldía de Santiago de Cali.

Inés Granja, una de las cantadoras más reconocidas, asegura: “Las fiestas van acompañadas del viche, también los velorios, los chigualos, que es cuando muere un niño y la ceremonia se acompaña con cantos y música de bombo, cununo y guasá. Entonces podrán ustedes dimensionar la importancia y el símbolo que representa el viche en la cultura de nosotros”.

La fabricación del viche es producto de la historia y la cultura negra. Desde el siglo XVI los esclavos fueron los encargados junto a bueyes, caballos y mulas, de mover las pesadas ruedas de los trapiches que molían la caña. 

Crema de viche

Carmensa  Arboleda  Arboleda, vendedora de las bebidas desde hace 8 años afirma que  la crema de viche es de las que más se vende. “Piense en una especie de crema de whisky, de un color amarillo crema y con ciertos sabores aromáticos. Consta básicamente del viche, leche y algunas plantas o especias. Ideal para las personas que no quieren sentir el golpe fuerte de las bebidas aguardentosas en su boca”.

Arrechón

El arrechón es una bebida a base de viche, es originaria de Buenaventura y es casi tan vieja como el festival Petronio Álvarez.

Su lista de ingredientes es muy amplia y la receta cambia según quién la haga. Algunos de sus componentes son leche, leche condensada, cola granulada de varios sabores, borojó, miel, canela, entre otros., suele tener una textura espesa y un sabor dulce.

Sin embargo, su promesa es siempre la misma: puede salvar cualquier matrimonio de la mujer más frígida o del hombre más impotente; con nombres como ‘mil polvos’ y ‘abrepiernas’, es el elixir de toda pareja; hay varias personas que dan fe de eso.

Hamilton y Lina llevan 7 años de relación y empezaron a tener problemas en su intimidad como pareja, ellos aseguran que el viche salvó su unión. “Como soy del Pacífico yo sabía de estas bebidas y que servían para eso, pero mi mujer, como es caleña y es de cultura mestiza, entonces no creía y yo le insistía y le insistía hasta que decidió empezar el tratamiento con arrechón”, asegura él.

A su vez, ella sostiene: “Me parecía una locura, pero después de tanto problema y de que yo no tuviera apetito sexual y que mi esposo me insistiera, dije: pues

qué más da, probemos a ver, y nos pusimos juiciosos a tomar arrechón, que no fue ningún sacrificio porque sabe delicioso, y pregúntele a mi marido que ahora no lo dejó en paz (risas), soy la que lo mantiene buscando”.

Tomaseca

Después de hecho el viche, las matronas del Pacífico cuentan que salen a recoger una variedad de plantas medicinales del campo que mezclan con la bebida y dejan reposar con algo de dulce de panela, nace entonces la tomaseca. Esta lleva algunas especias como la canela, la pimienta y la nuez moscada.

Hay que aclarar que su principal uso no es afrodisíaco: es una bebida creada para las mujeres que dan a luz, ayudando en su proceso de recuperación e incluso aliviar malestares como los cólicos menstruales. Todos estos ingredientes son suficientes para darle un sabor característico a la bebida, entre una esencia aromática y un golpe picante.

Pipilongo

Es una bebida parecida a la tomaseca en su sabor picante, pero se diferencia en que su condimento principal es la mata de pipilongo, una planta a la que se le atribuyen desde propiedades curativas hasta decir que es uno de los mejores afrodisíacos que existen. “Si la botella de pipilongo no lleva la mata adentro cuando se la ofrecen, le están viendo la cara“, declaró Dionisa Alomia.

Tumbacatres

Se hace a base de viche, con chontaduro y bejuco. Es una bebida que enciende el apetito sexual de las personas y pone a la mujer fértil. Su sabor es para los amantes del chontaduro, si bien su textura es la más rara de todas, bastante espesa y de color anaranjado como el chontaduro.

La lista anterior es la de las bebidas más populares y representativas del Pacifico colombiano, dejando en claro que existen otras no tan conocidas ni con una alta demanda de venta y de consumo, como son: rojito, blanco, anisado, papul, entre otros.

Es importante hacer una breve descripción de lo que es cada bebida, para que las personas entiendan la trascendencia que tienen y también para que tengan un conocimiento más amplio de ellas.

En cuanto al conflicto entre las yerbateras y el empresario caleño por el viche, hay que mencionar que las tensiones entre las partes aumentaron cuando a Diego Alberto Ramos se le prohibió la participación en el Petronio Álvarez, el festival más importante del Pacifico.

El dueño de la marca ‘Viche del Pacifico SAS’ declaró: “Cuando no pude participar en el Petronio Álvarez  a mí se me hizo muy raro e inmediatamente pude identificar que se trataba de discriminación. La Secretaría de Cultura, a cargo del festival, me dice que reúno los requisitos, pero que no puedo vender porque lo mío es industrial”.

De inmediato, Luz Adriana Betancourt,  titular de ese despacho, lo refutó. “El señor Diego Ramos se inscribió y lo aceptamos. En la calificación que le da el jurado le va muy bien, en la selección de los ingredientes y en sabor le va bien. En el puntaje que no le va bien es cuando le preguntan cómo adquirió la tradición. Fue ahí donde no logró para nada un buen puntaje y esa respuesta es la de mayor peso”.

Al puntualizar su respuesta, la funcionaria agregó: “Lo que se quiere es tener un Petronio Álvarez  donde los alimentos y las bebidas estén deliciosos, sí, pero sobre todo, que se sienta ese sabor a Pacífico, donde se cuenten historias, donde se transmita herencia, lastimosamente el señor Ramos no ofreció esa parte”.

Inconforme con las explicaciones, Diego Ramos entuteló a la Secretaría de Cultura de Cali porque no considera justas ni pertinentes las razones que le dieron para dejarlo por fuera del Festival Petronio Álvarez. “La tutela va encaminada a hacer valer el derecho y el principio de igualdad y el derecho al trabajo porque estamos generando mucho empleo ahí”, indicó.

Ramos se perdió la participación en el festival y los demás expositores pudieron verse en problemas si usaban el nombre ‘Viche del Pacífico’.

En este sentido, Mónica Ramírez, superintendente delegada para Propiedad Industrial, aseguró que si lo hubiesen hecho estarían incurriendo en una infracción e inmediatamente se podría iniciar una reclamación.

Desde todos los rincones, el conflicto del empresario y las comunidades ha suscitado pronunciamientos diversos, muchos de ellos a favor de la tradición, como el de Gabriel Pacheco, columnista de la web periodística Las 2 Orillas.

“Este fenómeno de los ‘empresarios’ que se apropian de saberes colectivos de las comunidades es frecuente en todo el mundo. Por fortuna el derecho ha avanzado y ya se habla del reconocimiento jurídico de la propiedad colectiva de las marcas y los saberes, es decir, que los conocimientos ancestrales así como sus técnicas, diseños, sabores, implementos, nombres, entre otros, son propiedad colectiva de las comunidades.”

Esta polémica llamó tanto la atención de la Superintendencia de Industria y Comercio que la entidad estudia la posibilidad de quitarle el registro de marca al empresario. De llegar a perderlo, el nombre ‘Viche del Pacífico’ sería de uso común.

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