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Raffaelu Edu, un artista que no temió volver empezar de cero

Con la inquietud que la música le genera a Raffaelu Edu, este aprovechaba la época del colegio para vincularse tanto a los grupos musicales como a las diferentes presentaciones de canto que la institución realizaba, lo que lo catapultó como monitor del grado once para enseñarles música a sus compañeros, experiencia a partir de la cual le nació la idea de crear su propio grupo musical.

Hasta ese momento fue Eduard Muñoz, su nombre de pila, pero hoy es conocido como Raffaelu Edu en la industria musical y uno de los vocalistas de la agrupación de su natal Cali, Cirkus Funk, que en los últimos años ha dado de qué hablar en los diferentes medios de comunicación nacionales por sus producciones, que combinan ritmos como la cumbia, la salsa, el bolero y el funk y por su destacada participación en Rock al Parque.

Raffaelu Edu de 31 años, evoca -mientras frota los nudillos de su mano- las enseñanzas musicales que su padre Carlos Muñoz le inculcó desde muy pequeño, pues tocaba el clarinete y este aprovechaba para llevarlo a sus ensayos.

Es por eso que desde los 7 años aprendió a componer, debido a la disciplina que le infundió don Carlos cuando este le dejaba como tarea resumir todo lo que sucedía en los programas infantiles de la época como ‘Los Súper Campeones’ y ‘Cuentos de los hermanos Grimm’.

En 2010 logró conformar la agrupación Cirkus Funk al lado de sus compañeros de escuela, Camilo Carvajal y Alejandro Bastidas, guitarrista y bajista de la banda, quienes empezaron a producir ‘covers’ de artistas de aquella época como el Mago de Oz, Rata Blanca, a la vez que realizaba sus borradores que llegarían a convertirse en los éxitos que han dado reconocimiento al grupo.

“Nuestras dos primeras canciones fueron grabadas con los productores de Superlitio, Pipe y Pedro, y así empezamos a darnos a conocer, luego vino Andrea quien nos ayudó con la gestión de comunicación y publicidad, organización que nos permitió dar nuestra primera gira de medios en Cali”, dice y sonríe con emoción cada que rememora sus inicios musicales.

Este artista ha viajado con su música a Estados Unidos, México, Perú y a gran parte del territorio colombiano. También ha participado en diferentes eventos nacionales de relevancia y reconocimiento, como Rock al Parque, cautivando a la gente con historias que contextualizan el ambiente caleño y las cotidianidades de la ciudad a través del funk latino.

Camilo Carvajal, guitarrista de Cirkus Funk, uno de los primeros integrantes del grupo y amigo de su infancia, manifiesta que desde que empezaron este proceso, la organización de la agrupación ha estado a cargo por ellos mismos: “Nuestra maquinaria la hacemos nosotros, cada uno, tanto Edu como los otros compañeros tienen un rol específico que hace que salga un buen material”.

El vocalista caleño se ha caracterizado por llevar el liderazgo en diversas situaciones de la vida, hasta llegar al punto de ser un tanto radical en sus decisiones. Sin embargo, manifiesta que confía en el trabajo de las personas que lo rodean, en especial en su grupo musical.

Sara Acero, otra vocalista de la banda, explicó que las diferentes personalidades ha llevado a que el grupo se entienda como una familia, es decir, con problemas y aciertos siempre buscan apoyarse y entenderse: “Aunque el carácter de Edu es más bien fuerte, sabemos que él responde frente a lo que hay que resolver”.

En un intento por mejorar su propuesta musical y sus aptitudes para el canto, decidió emprender una aventura en Bogotá, apartándose del grupo que él había incitado a conformar. De este modo, sin la motivación que los había impulsado a trabajar para organizar la banda, esta se disolvió y él optó por dedicarse a estudiar una carrera profesional.

En Bogotá el artista volvió a ser Eduard Muñoz, pero duró un semestre porque la soledad, el abandono en el que estaba no solo físico, también respecto a su carrera y la dificultad de sostenerse económicamente lo llevaron a retornar a su ciudad a empezar de cero con el grupo.

Pero en Cali decidió emprender de nuevo una carrera profesional: Comunicación Social, la cual alterna con los ensayos y presentaciones de Cirkus Funk.

“Cuando finalizaba clase y llegaba la hora de trasladarme a ensayar tarde en la noche, yo pensaba -mientras venía en el MIO- que algo estaba haciendo mal, la universidad me estaba acaparando mucho tiempo, y aunque me gustaba, estaba dándole prioridad a ella y abandonando poco a poco la música, pero luego entendí que la academia me estaba enseñando aspectos de la música que estaba obviando por creer que ya los sabía: reforcé mi escritura, aprendí no solo a relacionarme mejor con la gente, también sobre el trabajo en equipo y a entender las diferencias de los individuos”, expresa el vocalista mientras extiende sus brazos y señala hacia la sede de Unicatólica, la universidad que lo acogió.

Aunque le ha resultado difícil adecuar los horarios académicos con sus ensayos musicales, Raffaelu Edu se llena de ánimo para culminar su carrera y seguir trabajando en lo que más le apasiona, cantar.

“Si me ponen a escoger entre la composición de una canción, las trasnochadas por las giras, las madrugadas por los viajes y las ojeras por los ensayos, y un título profesional, nunca dejaría la música”, asegura sin titubear Edu.

 

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