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Cali

Poesía, desahogo para el alma

Por: Lina Argote

Cuando quieren expresar emociones, sentimientos hacia algo o alguien, o cuando simplemente necesitan contar algo por medio de las palabras plasmadas en un papel, las personas acuden a la poesía.

Quien así se expresó es John Walter, asistente al conversatorio ‘El cuerpo como territorio poético’ que tuvo lugar en el pasado Festival Internacional de Literatura Oiga, Mire, Lea en la Biblioteca del Centenario en Cali, quien también sostiene que “la poesía y el arte en sí mismo es un canal para desahogarse”.

Además –asegura- que la poesía ayuda a sentir, a tener conciencia de todo lo que se vive y está pasando afuera o dentro de sí mismo, es un lenguaje estético que permite conectarse con el misterio de todas las cosas.

“Me gusta el hecho de que la poesía rompe ese paradigma de la realidad y crea su propia realidad”, precisó con firmeza Walter.

Si bien, hay muchas maneras de escribir poesía sobre cualquier tema, uno de ellos es del cuerpo humano y es de esta forma que la poeta venezolana Betsimar Sepúlveda explicó cómo hacerlo, durante el conversatorio al que asistieron 25 de sus seguidores.

Juan Fernando Merino, director académico de la Biblioteca del Centenario y director del Festival Internacional de Poesía de Cali, comentó que el Festival Oiga, Mire y Lea  es una manera de hacer conocer el género poético y lograr incentivar a la juventud de ahora a crear poesía.

La Biblioteca del Centenario ha sido el escenario de encuentro de artistas de categoría que enseñan y hacen gala de su talento, desde el 25 de febrero de 2013, cuando fue inaugurada por el entonces presidente Juan Manuel Santos. En esta ocasión la cita fue con Sepúlveda.

Dentro de su discurso se podía encontrar frases como “somos unidad con el mundo, con la naturaleza y con los otros seres humanos”, al dar a entender que se ha olvidado este principio.

También, que la poesía es la única capaz de dialogar con esos monstruitos que no gustan de sí mismo.

Ella también habló de que la sociedad ha sido vaciada por el sistema, es decir, despojan las historias, los sentimientos, emociones, pensamientos y pasan a ser un número, una estadística y un daño colateral.

Precisamente –dijo- el daño es tan grande que hasta la capacidad de ubicación es aplicada ahora por un ‘aparato inteligente’.

Para la poeta, el teléfono se ha convertido en una prótesis de la sociedad, ahora se estandarizan las emociones en emoticones, el sentido de la ubicación le pertenece y el que no posee un celular es un desactualizado de la sociedad.

De esta manera, “estamos cediendo todo lo humano a la inteligencia artificial y eso no nos permite sentir ni vernos en el otro ser humano”, dijo Sepúlveda.

El propósito de estos talleres –asegura- es sensibilizar a las personas porque se viven tiempos difíciles, la sociedad está deshumanizada y estamos siendo parte de la descomposición del hombre como ser humano. Así piensa la poeta.

Miguela Gómez, una de las asistentes, de 18 años, dijo que estaba de acuerdo con el pensamiento de Sepúlveda, puesto que la poesía le brinda tranquilidad, felicidad y le permite expresar sus sentimientos acerca de lo que sucede en este mundo. De esta manera –concluyó- el ser humano expresa su inconformidad con el mundo y lo que sucede dentro de él.

Frente a la oportunidad de haber participado en el ejercicio de este festival, Bernarda Ariza, de 23 años, dijo: “Me gustan estos tipos de talleres porque son abiertos al público y de este me di cuenta por folletos en la Biblioteca Departamental”.

Escribir es la manera más expresiva de este arte, pero no viene dentro de cada persona, sino que se desarrolla poco a poco y de acuerdo a las situaciones que suceden a diario.

Al volver a las palabras de Sepúlveda, esta afirma: “Los seres humanos no dejamos de sentir, en todas las etapas de nuestra existencia manejamos emociones. Al llegar a viejitos creo que es cuando la emoción está más vulnerable y hay más recuerdos, porque el ser humano es una suma de memorias. De manera que cuando estamos en edad adulta somos una gran suma de memorias y ahí es el campo fértil para la poesía”.

Es justo por lo que también Ariza dijo que la poesía la ayuda a exponerse a sí misma y ver a los otros sin miedo.

Por esto es que la poeta venezolana cree que para lograr que la poesía sea tomada como un gran medio de comunicación y reparación se necesita mayor promoción y  que la gente se agolpe en las puertas para entrar a un conversatorio así como se agolpan para ver un partido.

Ella dice que desea que las personas se den cuenta de lo que sucede en su país (Venezuela), así no sea por las noticias, que se presente por medio de la poesía.

“Espero que a través de la poesía sientan nuestro dolor porque lo que nos está pasando es una gran tragedia, nuestro país se está convirtiendo en un costillal y está siendo demolido”, dijo Sepúlveda.

Finalmente, John Walter dijo que la poesía le ha servido para expresar lo que siente por su novia y le parece importante estos talleres porque le ayudan a tener otra realidad más allá de la que solo  percibe por lo que ve, escucha o toca.

Pero así como hay personas capaces de escribir poesía hay otras que solo se dedican a escucharlas, como Patricia Andrade, también atenta seguidora de la charla en el festival, que se llama a sí misma “pescadora de frases”. Ella dijo que le gusta la manera en que la poesía ayuda a describir el mundo.

Por esto, para la mayoría de los asistentes a la jornada internacional, la lección de este taller es escribir, pero antes de escribir no se debe dejar de ser auténticos y expresar lo que se siente.

 

 

 

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