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‘La forma del agua’, una película que enseña sobre la aceptación del otro

El escritor y director cinematográfico mexicano Guillermo del Toro se ha caracterizado por sus propuestas audiovisuales que combinan fantasía, misterio, suspenso y romanticismo, a través de personajes representados en otras épocas.

Es el caso de la producción ‘La forma del agua’ que le mereció un Oscar a la Mejor Película, Mejor Director, Mejor Diseño de Producción y la estatuilla a Mejor Música Original. Una cinta que deja mucho que decir, más allá del diálogo entre los personajes o las historias que entre estos mismos se forjan. Es decir, una producción que merece un valor y reconocimiento significativo por su puesta en escena con personajes fantásticos que se mezclan con la vida humana.

‘La forma del agua’ está ambientada en la década de los sesenta con la Guerra Fría, donde en un laboratorio secreto del gobierno de Baltimore, ciudad del estado de Maryland en Estados Unidos es llevado una criatura considerada un anfibio homanoide que ha sido capturada en un río suramericano.

Este espécimen, que mantiene atado en un tanque con agua, es sometido a pruebas científicas para conocer sobre su estado y procedencia. No obstante, un espía soviético en el laboratorio recibe la orden de sus superiores de practicarle la eutanasia a la criatura.

En este proceso experimental con el homanoide, una empleada del servicio muda, sin el menor de los temores, empieza, a través del lenguaje de señas, a establecer comunicación con el espécimen. La empleada pronto se da cuenta que quieren matar al anfibio y decide raptarlo y llevarlo a su casa con ayuda de su compañera de trabajo, el espía soviético y su vecino. Resguardado en la bañera de su casa, el anfibio y la mujer sostienen una extraña relación de la que no se advierte nada hasta el final de la cinta.

Cuando uno de los científicos sale a la búsqueda del homanoide, en su afán por escalar peldaños en su puesto de trabajo y después de varias investigaciones que realiza con los empleados del laboratorio, descubre que la empleada del servicio muda y su compañera afrodescendiente tenían al anfibio. Así, en un intento por recuperarlo, le dispara a la mujer cuando esta se disponía a liberarlo en un canal de agua.

El anfibio toma a la mujer en sus brazos que parecía estar muerta y se lanza con ella al canal. En esta escena, donde los cuerpos de ambos se abrazan dentro del agua, deja al descubierto que la empleada, quien había sido recogida a la orilla de un pantano cuando era niña con una herida en el cuello que simulaban branquias, sería una sirena y por ello la facilidad y rapidez con la que se comunicaban.

Se inspiró en la niñez

Frente a esto, Guillermo del Toro, ha manifestado que su inspiración para la producción de esta cinta viene desde que tenía 6 años cuando cada domingo, viendo películas de terror, entre estas, ‘La mujer y el monstruo’ vio a la criatura del lago negro nadando bajo la mujer: “Fue una fascinación que me conmovió muchísimo, yo decía, ojalá y acaben juntos pero al final no fue así y esa idea me llevó a corregir por más de 40 años eso que yo le llamo error cinematográfico”, explica el director.

“La película trata de hablar del ahora a través del año 1962, es una película de actualidad, de la crispación que tenemos a nivel mundial, sobre la tendencia al odio y al miedo. Además un instrumento político poderosísimo que se usa cotidianamente para mantenernos sumisos y separados cuando deberíamos estar mirándonos el uno al otro”, manifiesta Guillermo del Toro en una entrevista.

Este film ha recibido críticas constructivas alrededor de lo que significa la aceptación del otro que parece diferente y la revelación del oprimido frente a su opresor, esto con relación a la liberación del humanoide por parte de un empleado del servicio que en un inicio, el científico se oponía a creer que fuera su responsabilidad.

También, posee una serie de temáticas metafóricas que contrasta la realidad con la ficción, entre estos, la subordinación, el rechazo, la opresión, la sumisión, la aceptación del otro, y el amor que no distingue raza o condición social.

Frente a esto, el Festival Internacional de Cine de Venecia opinó que después del ‘Laberinto del Fauno’, ‘La forma del agua’ es la mejor película de este director mexicano y resaltó la actuación de Sally Hawkins quien hace de la empleada de servicio muda del laboratorio, lo que le valió la nominación a los Oscar 2018 a Mejor Actriz por la interpretación de este personaje.

El cinéfilo y productor de cortometrajes sociales, Jhon Jairo Erazo, resaltó la labor de los realizadores de la cinta respecto al diseño de producción de la película, manifestando que, a pesar de su corto presupuesto que oscila entre los 10 millones de dólares en comparación con el alto costo de producción de otras cintas que competían con ‘La forma del agua’ las cuales invirtieron alrededor de 100 millones de dólares, logró transmitir el amor entre dos seres aparentemente diferentes.

Entre los galardones que se le han otorgado a ‘La forma del agua’ se encuentran los 4 premios Oscar, dos Globos de Oro a Mejor Director y Banda Sonora, 2 estatuillas British Academy Film Awards –Bafta- en estas categorías y otra a Mejor Diseño de Producción. Así, esta cinta cinematográfica logró más de 30 nominaciones a los premios del cine a nivel internacional.

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