Informe Especial

Informe Especial: Jamundí, del desarrollo industrial a la inseguridad y la violencia

Jamundí es inseguridad y violencia. Así definen sus habitantes su localidad: “hay muertes, robos y delincuencia”, dicen. Los casos de violencia e inseguridad se multiplican hasta llegar a matar personas en la calle y secuestrar empresarios.

Las alarmas de las autoridades frente a las medidas que se deben tomar para garantizar la seguridad de los habitantes de este municipio se han queda cortas. Muchos dicen que Jamundí debía estar militarizada.

Y es que el secuestro del comerciante, Guillermo Moncada el pasado 21 de septiembre por quien se desplegó un arduo operativo policial en la zona rural y urbana de Jamundí, además, el asesinato del exfutbolista Jair Abonía, quien fue atacado a tiros delante de menores y algunos padres de familia, inquietó a los ciudadanos del municipio sobre la violencia e inseguridad que los ronda, haciendo un llamado a las autoridades municipales.

Ante esto, la Gobernación del Valle, el Ejército y la Fiscalía en conjunto con la Policía Metropolitana de Cali y la Alcaldía de Jamundí, desplegaron, en los últimos meses, un panorama de acciones a llevar a cabo para disminuir la violencia e inseguridad en Jamundí.

En una reunión, el pasado mes de octubre, con la presencia de la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro; la alcaldesa de Jamundí, Noralba García; el comandante de la Tercera Brigada del Ejército de Jamundí, coronel Pablo José Blanco; el comandante de la Policía Metropolitana de Cali, general Hugo Casas; y autoridades de la fiscalía: decidieron desplegar una ofensiva militar en zona rural del municipio, como respuesta a la violencia e inseguridad de manera sistemática que se ha venido presentando.

Con estas acciones, se pretende combatir la presencia de grupos armados ilegales al margen de la ley en la zona rural del municipio, como bandas criminales presentes en el sector urbano, lo que ha llevado que el actuar de estos grupos amenace la vida de los jamundeños.

Para esto, la gobernadora del Valle manifestó que el propósito es llevar a cabo un control territorial e Jamundí, especialmente en los sectores de La Liberia, La Estrella, Villacolombia y San Vicente, las zonas que registran la mayor violencia.

“Se espera que con la presencia de la policía y del ejército, se intensifiquen las labores policiales, con presencia permanente de estos en diferentes sectores de la ciudad”, indicó la mandataria del Valle.

Para esta media, que empezó a regir en los últimos dos meses, se han dispuesto más de 200 hombres de la policía militar en labores en conjunto con cuerpos especiales y de inteligencia de la policía con acompañamiento de la fiscalía.

Ante esto, el general Hugo Casas, comandante de la policía de Cali, manifestó que la idea es reforzar los procesos policiales que las autoridades de Jamundí venían llevando a cabo.

“Los lugares de incidencia y de actuación de prácticas delictivas, ya han sido plenamente identificados, por tal se implementa el control territorial en los cascos urbanos de los corregimientos más afectados con este tema”, señala el coronel.

“También se recibe apoyo de la Fuerza Aérea, con unos sobrevuelos permanentes, con el ánimo de que las tropas de tierra puedan actuar donde se encuentran los bandidos, para poderles brindar tranquilidad a los habitantes del municipio, asimismo, generar confianza en las instituciones policiales”, añadió el coronel Pablo José Blanco, comandante de la Tercera Brigada del Ejército de Jamundí.

Peligro disminuye, pero persiste

De acuerdo con los datos de la policía de Jamundí, la inseguridad en este municipio ha disminuido alrededor de un 15 % en los que va corrido de este año. La institución asegura que respecto a la modalidad delincuencial de hurtos hay una disminución competente a robos de automotores, motocicletas, residencias y entidades comerciales, con un total de 62 hechos que ya han sido denunciados ante la Fiscalía y Policía.

Entre tanto, con relación a los homicidios, solo se ha presentado un caso en el último mes del presente año, teniendo en cuenta que la principal afectación se tiene en la zona rural alta del municipio. Referente a los secuestros, no se ha registrado ningún caso este año.

Ante estos registros delincuenciales, solo se han judicializado 12 personas. Según las autoridades, hasta el momento se han estado realizando diferentes planes y controles urbanos con diferentes grupos operativos, para menguar la delincuencia y violencia en el municipio.

“Priorizando los sectores más afectados por los diferentes actos delincuenciales, en los planes se hacen controles de motocicletas, vehículos, identificación de personas, patrullajes, fortalecimiento de frentes de seguridad, reuniones con la comunidad, además de la presencia del articulado el Modelo Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes con Policía Judicial, Inteligencia y la Fiscalía General de la Nación”,  indican voceros de las autoridades de Jamundí.

Un secuestro y un asesinato

El empresario Guillermo Moncada, de 51 años, había sido secuestrado el pasado 21 de septiembre a las afueras de su ferretería en Jamundí, siendo interceptado por dos hombres armados que lo forzaron a subir a su vehículo en el que fue raptado.

El empresario, dueño de varias ferreterías en el municipio, fue encontrado en  la vereda de Villa Colombia por el Gaula Militar del Valle, en una ardua operación conjunto con la policía y el ejército.

Según versiones de Moncada, los secuestradores se atemorizaron cuando empezaron a escuchar los helicópteros de la policía. “El sobrevuelo de una aeronave fue lo que más influyó para la liberación. La avioneta los asustó demasiado y me dejaron libre”, dijo.

Las tropas del Gaula afirmaron que realizar la búsqueda con la Policía Nacional, la Fuerza Aérea, el Ejército Nacional para lograr la ubicación exacta, contribuyó a que los secuestradores dejaran libre a Moncada.

Por su parte, el exjugador de Millonarios, Jair Abonía, fue asesinado el pasado 26 de septiembre en una cancha en Jamundí, cuando recibió tres disparos perpetrados por dos hombres que se desplazaban en una motocicleta.

Los hechos se dieron cuando el exfutbolista, de 53 años, impartía una clase de fútbol a un grupo de niños la cual él dirigía, siendo abatido en frente de menores de edad y padres de familia.

Al siguiente mes de lo ocurrido, las autoridades desarticularan la banda sindicada del asesinato del exfutbolista, señalada de cometer más homicidios en el municipio. Las autoridades descartaban amenazas en contra del exjugador.

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