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Informe Especial

Informe Especial. Sicariato, otro mal que azota a Cali

El pasado lunes 8 de octubre, al sur de Cali, un tiroteo alteró aún más la ya ruidosa Avenida de cañasgordas. Un comerciante de nombre Ludgwin Germán Osma Álzate fue atacado por sicarios mientras se movilizaba junto a su hija, en su vehículo familiar.

El hecho ocurrió cuando hizo el semáforo y dos individuos se le acercaron en una motocicleta hicieron lances de tiros al carro en el que se encontraban. Ludgwin entonces maniobró la embestida y salir del atentado, pero las balas hirieron a ambos.

Según informó el mayor Andrés Obando, comandante del Distrito 5 de la Policía, “ya se recolectan las pistas que den con el paradero de los sicarios”. La autoridad agregó: “El hecho ocurrió siendo cerca de las dos de la tarde en un semáforo en donde estamos revisando las cámaras de seguridad”, precisó el mayor.

El crimen, uno más, se encuentra en manos de las autoridades para lograr dar con el paradero de los dos sicarios, que hoy sigue siendo un misterio.

Sicariato: un ajuste de cuentas

Un informe realizado por la Alcaldía Santiago de Cali informa que en el periodo de agosto se   incrementó los homicidios en la ciudad con una diferencia de 9 homicidios más que el año anterior, es decir que subió un 9%.

Según las estadísticas de la Fiscalía, las ciudades en las que más registraron homicidios en 2017 fueron Cali (1.230), Bogotá (1.141), Medellín (568), Barranquilla (348) y Cartagena con (247).

El Consejo de Seguridad del Distrito reportó en el 2018 una reducción, en junio, de los homicidios del 30% en Bogotá D.C. en comparación con la cantidad registrada el año pasado. Además los delitos sicariales en Medellín también afectan al ciudadano.

Según el Sics, en 2017 había, en promedio, un asesinato cada 15 horas y una tasa de 23 asesinatos por cada 100 mil habitantes en la ciudad de Medellín, en lo corrido de 2018, el 94% de las víctimas mortales corresponde al género masculino; y el Centro (76 casos) y San Javier (53) se posicionaron como las comunas con mayor incidencia de este delito, el de más alto impacto.

El sicariato es un crimen que las autoridades llevan combatiendo, puesto que es una modalidad de crimen vinculado al narcotráfico y usa métodos violentos de los antiguos paramilitares, esto es un trabajo arduo para seguridad nacional, un diagnóstico en el que coinciden Gobierno, Policía y expertos en el tema.

Cali Cómo Vamos, quien registra datos y cifras, en homicidios en Cali aumentó en un 148,6% y en 74,4 %, respectivamente, frente al mismo periodo de 2017. Entre las razones de este mal están el ajuste de cuentas, líos pasionales, deudas económicas, narcotráfico, en la venganza por distintas causas, impunidad, la creencia íntima de sentirse poderoso entre otras razones.

La psicóloga Yolanda Moscoso explica todo desde el punto de vista mental: “En principio hay que definir víctima como el sujeto pasivo sobre quien recae la acción delictiva. Es decir, en el caso de las víctimas de sicariato tenemos a las víctimas directas y las víctimas indirectas”.

La especialista explica que la “víctima directa es en quien recae el acto criminal, por ejemplo, que le disparan, porque el sicario en una persona contratada para quitarle la vida a una persona; la víctima indirecta, entre tanto, es la familia de la víctima, o aquellos que sufren alguna consecuencia negativa como efecto de la acción sicarial”.

Moscoso dice que en términos de daño, lesión o secuela psicológica depende de: tipo de agresión, consecuencias físicas y psíquicas de esa agresión, la evaluación forense y estrategias de afrontamiento de la persona o víctima, posterior a la evaluación psicológica forense, se puede determinar si hubo daño psicológico, lesión psicológica y secuela psicológica”.

Mocoso puntualiza que las “consecuencias exactamente van desde secuelas físicas, incapacidad para relacionarse con otras personas, incapacidad para salir de casa. Agorafobia, trastorno paranoide de la personalidad, alucinaciones, depresión, ansiedad, suicidio”.

¿Qué dice la ley?

El abogado Omar Mauricio Gómez dice sobre la ley: “debería funcionar en el siguiente orden, homicidio, de allí el CTI trabaja en compañía de la Fiscalía y la policía judicial, luego de una capturar al delincuente el juez penal hace la legalización de la captura, de allí se le imputan los cargos, transcurre un tiempo eso depende del caos y del delincuente, después de va a juicio y finaliza en la condena, sin embargo es importante mencionar que la ley está atrasada penalmente”. Pero eso casi nunca sucede.

Rocio Ruiz, líder social y presidente de la comuna 17, sostiene que ante eso, “estamos muy preocupados porque hay mucha proliferación de robos, de vehículos, apartamenteros y no es posible que solo hayan siete cuadrantes para toda la comuna, esta semana hablamos con el Alcalde de Cali y con el secretario de seguridad el señor Villamizar lo que ellos nos dicen es que nosotros mismos tenemos que darnos nuestra seguridad”.

Ruiz recuerda: “pagamos impuestos de nuestros recibos de servicios nos sacan un impuesto para la seguridad y esto nos preocupa, ya que es hemos tenido problemas de fleteo y de sicariato”.

Camilo Cárdenas*, quien se autodenomina sicario, dice: “al momento de yo apretar el gatillo  siento emociones como la adrenalina, se despierta la sed de sangre, no se me da nada matar a alguien para eso me pagan, el pago depende al ‘paciente’ que haya, de hacerle la vuelta y pues lo hago sin mente, hasta el momento llevo encima 37 ‘pacientes’ (sic)”.

No frenan las víctimas

Se llama Sofía* y es empresaria. Cuenta que un sábado en la noche se encontraba con su familia en la casa. “A eso de las 8:00 pm. Después de unos minutos toca un hombre pidiendo un fosforo en mi casa y solo le digo que no hay, pero es allí cuando ocho personas más entran a mi casa con armas, señalando a mi esposo a mis hijos y a mí. Solo tumban todo lo que tenemos buscando dinero que mi esposo tenía guardado, pero no encuentran nada”, recuerda.

Y añade: “es allí cuando uno de ellos coge a mi hija de 9 años y la apunta en la cabeza y luego en el cuello para matarla. Y dice: “que si no le pasábamos el dinero la mataba”, pero mi esposo entre lágrimas igual que yo le dice dónde está el dinero y lo toman rápidamente y es allí cuando salen corriendo”.

Las autoridades no están autorizadas para dar ningún tipo de información frente al tema, cuidan el nombre de la institución y también cuidan a cada uno de los uniformados. Por otro lado frente a todos los casos que se han logrado evidenciar, las autoridades se hacen cargo y toman medidas frente a ello, entre tanto hacer justicia y dar una solución eficaz a las víctimas y también a la sociedad. Otro mal que azota a la ciudad: el sicariato.

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