Informe Especial

Informe Especial: La escopolamina, un arma letal entre nosotros

“Mi hermano estaba caminando por la vía Jamundí-Cali hasta que fue visto por uno de sus compañeros de trabajo, inmediatamente detuvo su carro. Alejandro se quedó asombrado hasta que reaccionó dándole un abrazo”, comentó Natalia Cárdenas, hermana del joven que estuvo desaparecido durante seis días en el mes de enero.

Las causas de su desaparición son aún asunto de investigación por parte de las autoridades, pero se tienen la leve sospecha que fue intoxicado con una sustancia extraña, al parecer, escopolamina, una vieja arma letal que deja sin sentido a la persona. A Alejandro le hurtaron dinero del banco y se le llevaron objetos personales.

Lo ocurrido con Alejandro Cárdenas hace parte de los cerca de 60 casos –entre denunciados y no denunciados- que se presentan al año en Cali. Según el responsable de toxicología del municipio de Cali y del suroccidente colombiano, Jorge Ignacio Quiñonez, “las denuncias a las autoridades o registros en hospitales por casos de robo con escopolamina que registramos al año en la ciudad son aproximadamente 20, pero se estima que puede llegar a ser de hasta tres veces mayor a esa cifra”.

En el mes de enero se registraron cerca de cinco casos de personas que fueron abordados por personas desconocidas, suministrando una sustancia extraña que se cree fue escopolamina, para efectuar el hurto.

“Cuando mi hermano fue ingresado a la clínica, le hicieron los respectivos exámenes de sangre, pero no encontraron la sustancia con la que lo intoxicaron, pues ya habían pasado seis días desde su desaparición “, comenta con desilusión Natalia Cárdenas.

Pues bien, este tipo de sustancias como la escopolamina se puede reconocer a través de exámenes de sangre u orina. No obstante, los tiempos en que esta permanece en el cuerpo pueden variar dependiendo de la cantidad ingerida, sin embargo,  una dosis baja  puede causar efectos durante 4 horas y media y ser detectada quizás hasta dos días después.

Arma letal que llega a la muerte

Sin embargo, la ingenuidad y la confianza son algunas de las principales características por las que una persona cae en manos del delincuente de Cali. La victima al recibir un elemento, una bebida o comida de una persona desconocida, puede caer en las garras del hurto, la violación y la desaparición. Y allí puede estar la sustancia letal.

Según Cristian García, en la delincuencia, la escopolamina es usada en altas cantidades para generar sobredosis en la persona que la ingieran, causándole “delirio, parálisis, convulsiones, estupor, arritmias cardiacas, deficiencias respiratorias, pérdida de la memoria y hasta, en el peor de los casos, la muerte”, puesto que dicha sustancia actúa en el sistema nervioso central.

Aunque los síntomas desaparecen, esta sustancia puede dejar secuelas en las victimas. Las afecciones pueden ser no sólo físicas, sino psicológicas, a causa del acto delincuencial del que haya sido víctima la persona.

Alejandro Cárdenas corrió con la suerte de preservar su vida, volver a su hogar y lugar de trabajo, gracias a su hermana y amigos quienes dedicaron gran parte de su tiempo en buscarlo por cielo y tierra. Ahora guarda reposo y evita recordar esos días de pesadilla. Su hermana Natalia, por su parte, comenta que su hermano “está bien físicamente pero guarda secuelas emocionales y psicológicas, pues no recuerda lo ocurrido y eso le ha generado unas secuelas emocionales”.

Además, Natalia, la hermana, quien estudia psicología en Unicatólica, compartió algunas enseñanzas que le dejó el desafortunado acontecimiento.

“La gente ayuda y aporta mucho en este tipo de situaciones tan difíciles, con información y oraciones que son de gran ayuda. No obstante, les recomiendo a familias que pasan por situaciones similares que no pierdan la esperanza de encontrar a su ser querido, pero para ello hay que salir a la calle, informarse y buscarlo hasta encontrarlo”, concluyó Natalia Cárdenas.

¿Qué es la escopolamina?

El médico Cristian García le explicó a Realidad 360 que “la escopolamina es un alcaloide que se obtiene del procesamiento químico de las semillas de la planta del género brugmansia. Popularmente la planta se conoce como ‘borrachero’ y su fruto es el cacao sabanero que está compuesto por unas 30 semillas”, dice el experto.

El galeno añade que “cada semilla contiene suficiente escopolamina para intoxicar a un adulto. Dicha sustancia tiene la característica de ser un polvo fino de color blanco, inoloro y de sabor amargo que generalmente se utiliza con fines delincuenciales y esta se puede mezclar con otras sustancias como el alcohol”.

Su uso medicinal

La escopolamina ha sido usada en el sector médico en pequeñas cantidades para atender o prevenir el mareo, nauseas, colitis y vómitos. Además, la sustancia al generar una acción sedante en el sistema nervioso es también aplicada a pacientes con Parkinson, contracciones musculares, o para desarrollar exámenes de fondo de ojo, ya que dilata la pupila.

¿Cómo se puede ingerir?

“La escopolamina se puede ingerir de diferentes formas: puede ser inhalatoria, consumida, sobre la piel”, destaca el médico García. La cual puede generar una serie de síntomas que terminan dejando a la persona intoxicada y en estado de pasividad o actitud complaciente. Y, entre los síntomas más característicos que genera esta sustancia en el cuerpo humano es la depresión, resequedad de la saliva, la dilatación de las pupilas, aumento en ritmo cardiaco.

En ese caso, el toxicólogo Jorge Quiñonez destaca que no hay forma de que la persona pueda evitar la reacción de la escopolamina habiéndola ya ingerido. “La única medida real es que no caiga en el engaño de recibir un dulce, un café o una prenda a desconocidos, pues en ellas puede venir la sustancia que no se percibe por ser incolora e inolora”, destaca.

 ¿Cómo saber que tengo escopolamina?

Los primeros síntomas que puede experimentar una persona víctima de esta sustancia son “el mareo y adormecimiento de su cuerpo, los cuales desarrollan un estado de pasividad o actitud complaciente.”, señala el galeno.  Además, resalta que  la persona intoxicada “empieza a sentir resequedad en los labios, dilatación de las pupilas y aceleración en el ritmo cardiaco.”.

El toxicólogo Ordoñez  expresa por su parte que “la mayoría de casos ocurren en escenarios de interacción social, como centros comerciales, bancos, estadios o estaciones de transporte.”.

Ante el riesgo constante de los ciudadanos de caer en las garras de la escopolamina y el hurto, Ordoñez invita a las personas a desconfiar de la gente desconocida que se les acerca ofreciéndoles algún tipo de alimento, pues “quien no ingiere la sustancia, no cae”, concluye.

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