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Foto-Reportaje: Calimio Norte, paraíso de la venta ambulante

El trabajo informal, como lo son las ventas ambulantes, es la manera de subsistir de muchos colombianos, esta modalidad de empleo ha persistido durante más de 50 años en el país.

En Cali, existen alrededor de 5.000 mil puestos de ventas ambulantes, según la Secretaria de Seguridad de Cali. Las personas que recurren a esta modalidad de empleo lo hacen por diversos factores como libertad financiera y manejo de su tiempo.

“La gente necesita ingresos, el 55 % de los colombianos se ganan la vida informalmente, tenemos que ayudarlos. Mientras este país no tenga la capacidad de generar el empleo para toda esta gente, a los vendedores ambulantes hay que ayudarlos a que salgan adelante”, manifestó Maurice Armitage, alcalde de Cali.

Calimio Norte es una urbanización ubicada en el norte de Cali, cuenta con cerca de 1.200 habitantes y alrededor de 50 puestos de ventas de comidas ambulantes, donde se comercializan alimentos como fritanga, arepas, carne a la llanera, comida rápida entre otros.

‘Lo que hago, lo hago por mis niñas’

Yuri Katherine Flóres Perlaza es una joven de 28 años quien tiene una venta de arepas en el barrio Calimio, desde hace 4 años. La joven expresó: “Vendo arepas solas, arepas con queso, arepas con chorizo y arepas con todo, empiezo mis labores desde la casa a las 6:30 am, preparando el maíz, pues las arepas son 100% caseras eso les da el toque especial”.

“La idea de trabajar en el puesto de las arepas fue el tiempo por mis hijas, pues son unas niñas muy pequeñas una tiene 7 años y la otra tiene 1 año y medio”, comentó Yuri.

La joven agrega: “Vivo muy feliz con mi empleo, pues me da el tiempo necesario para cuidar a mis hijas, un trabajo de 8-12 horas no me lo permitiría, ya que una de mis niñas sufre de convulsiones y ella requiere de un cuidado especial y quien mejor que su mamá para cuidarla”.

Miguel Antonio Zapata está detrás de una vitrina adornada por salchichas, papas aborrajadas y rellenas, alas de pollo, aborrajados, bofe y empanadas. A sus 55 años, tiene desde hace 8 años tiene su venta de fritanga en la esquina del granero ‘La Bonanza’, en el barrio Calimio.

Zapata dice que comenzó vendiendo en una vitrina pequeñita y hasta era prestada, solo sacaba empanadas y papas aborrajadas, ahora hasta vendo asados los fines de semana, no pensé que fuera a crecer tanto”.

Agrega el vendedor que “este es mi empleo, de esto vivo con mi familia. Empiezo la preparación de los alimentos desde las 7:00 am pues todo es casero, todo lo armamos en la casa, mi esposa y mi hijo quien ahora estudia gastronomía en el Sena” agregó Zapata.

¡Primo, primito, primo!

En la zona verde donde en el día jóvenes, niños y adultos juegan futbol o realizan demás actividades lúdicas, cuando cae la noche se convierte en el lugar de trabajo de Gonzalo Ochoa, quien la mayoría de personas del barrio lo conocen como ‘El primo’.

‘El primo’ tiene 58 años de edad, se hace llamar así porque según el suena algo italiano, es un loco apasionado por la cultura italiana pero primeramente por su gastronomía.

“Un amigo que estudió culinaria fue el que me enseñó a hacer pizza, le insistí más o menos un mes en ese tiempo el mantenía muy ocupado pues trabajaba en un restaurante, todo valió la pena pues aprendí muy bien con 5 clases que el hombre dio”, dijo Ochoa.

‘El primo’ agregó: “Estoy en este barrio hace 12 años, empecé con un horno alquilado y luego pude comprar el mío que es de segunda, lo compré a cuotas, vendo pizzas de todos los tamaños y sabores la verdad no me limito, si es un sabor especial pido que hagan los pedidos con anticipación para comprar los ingredientes que se necesiten, pero las que normalmente vendo son de jamón y queso, hawaiana, pollo, champiñones y aceitunas”.

“Soy feliz con lo que tengo porque ese es el plan que Dios ha tenido para mí, con el sustento que me brinda mi trabajo puedo pagar mi arriendo y reparto gastos con mi novia, ella trabaja a mi lado con un brinca-brinca para niños”, concluyó ‘El primo’.

Alejandra Guzmán, como la cantante mexicana, es una joven 28 años graduada de la Universidad Santiago de Cali, con el título de Comunicadora social. Ahora es la dueña de la venta ambulante de carne a la llanera, más apetecida del barrio.

“Hace 6 meses me salí de trabajar, no me quedaba nada de tiempo para compartir con mi familia así que dije:-Bueno voy a montar mi propio negocio, pensé en la carne a la llanera porque un primo la prepara excelente así que monté negocio en sociedad con él”, dijo Guzmán.

La joven, expresó: “Mucha gente me dice que porque no trabajo en lo que yo estudié, pero la verdad nunca he hecho las cosas por lo que los demás piensen o digan de mí, simplemente hago lo que me hace feliz a mí y a mi familia”

Y así es, miles de colombianos día a día salen a vender todo tipo de cosas a la calle con el propósito de sacar a su familia adelante, pues como muchos dicen ‘las oportunidades están escasas y la comida no cae del cielo’.

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