Crónica

Entrenador de tenis busca arrebatar niños a las calles de Jamundí

El entusiasmo de los niños al pensar que pueden llegar a participar en competencias nacionales e internacionales se les nota al hablar, sus ojos brillan y una sonrisa  encantadora refleja la felicidad que inunda sus corazones al visualizar esta posibilidad.

Son tres días a la semana en los que los niños dedican 90 minutos a algo que aman y que les gusta: el tenis. En este poco tiempo hay alguien que hace lo posible por enseñarles a valorar esta disciplina y les dona los implementos         que usan, para así tratar de alejarlos de los problemas sociales.

A las 3:00 de la tarde, el profesor Juan Carlos Rodríguez con entusiasmo recibe a los niños en la Fundación Futuras Estrellas del Deporte, que se ubica en las canchas de Villapime en Jamundí, y de la cual él es su creador.

Aunque este es un sitio público que además de tener dos canchas de tenis en estado  deprimente, está rodeado de muchos árboles frondosos y algo de matorrales, en él se practican otros deportes como fútbol y baloncesto

Mientras sus niños practican, bajo la sombra de los árboles se puede admirar y apreciar la pasión y las ganas con las que juegan, y el profesor Rodríguez comenta la razón por la cual creó esta fundación.

“Antes trabajaba en otra fundación, pero por motivos personales renuncie, lo hice porque me encontraba a los niños en las calles de Jamundí y me decían que volviera, como ellos querían seguir se me ocurrió la idea de crearla”.

Con la ilusión que se refleja en su cara al hablar de los objetivos con los que inicio ese sueño, él cuenta que lo principal es que los niños aprendan a trabajar en equipo para así alejarlos de las problemáticas sociales.

Rodríguez quiere enseñarles, “primero, a ser personas de bien antes de crear profesionales, alejándolos de las calles, porque lo más común en Jamundí es que a los 12 años ya tienen un  cigarrillo en su mano o un arma en su cintura”.

A medida que da sus razones, el profesor exhibe su entusiasmo y las acciones que realiza para conseguir su cometido.

“Tengo que tratar de enseñarles a mis niños a amar su deporte, compartiéndoles las técnicas como saltar lazo, jugar lleva, practicar tenis rodado y a hacer ‘driles’, les lanzo la pelota y ellos tratan de responder con el movimiento adecuado para que no se vayan a lesionar más adelante”, precisa.

Una de sus pupilas es Angie Daniela Ordóñez, alumna de 10 años de esta fundación que sueña con llevarse muchos reconocimientos dentro de este deporte.

“Me gustaría jugar o practicar este deporte en muchas competencias en el departamento, a ver si llego a representar a Colombia en otros países, haciendo lo  posible para llegar a ser campeona o subcampeona, yo quiero de todo”, sostiene con propiedad la pequeña, a pesar de su corta edad.

El apoyo de los padres de los niños es un pilar fundamental para la actitud que los niños tomen frente a este deporte, ellos quieren ver a sus hijos llegar a escenarios muy importantes y ganar un premio que les llene su corazón de felicidad y ver en su cara esa sonrisa encantadora que expresan cada vez que se toca ese tema.

Este es el caso de María Elena Zea, madre de Angie Daniela, quien apoya a su hija siempre y lucha para que salga adelante y cumpla sus sueños.

“Sé que a mi hija le gusta este deporte y la estoy tratando de apoyar en lo que más pueda, ya que en las participaciones que ha tenidoha sido campeona y subcampeona, la apoyaré hasta que ella decida si sigue en la fundación o se quiere retirar, pero a mí me gustaría verla convertida en toda una deportista profesional y que tenga competencias fuera del país”, señala la madre.

El ‘profe Juan Carlos’ aprecia el esfuerzo y las ganas con las que sus niños cada martes, jueves y sábado, entrenan en una forma divertida y practican entre ellos, de ahí que el última día de la semana siempre busca la manera de ofrecerles una jornada recreativa.

Como líder y orientador, se enorgullece del nivel competitivo que han alcanzado sus muchachos, de ahí que le gustaría enviarlos a torneos a los que son invitados, pero no tienen patrocinadores y esto afecta la capacidad de cumplir los sueños de los niños y sus metas.

María Elena Zea reconoce el compromiso que tiene Rodríguez. ”Es un excelente profesor, me gusta su forma de enseñar porque exige y le gusta la disciplina, que los niños le cumplan tanto en el horario de llegada a la práctica como en la presentación personal, les ayuda mucho, está muy pendiente de ellos, les da mucho apoyo, los orienta y los aconseja”.

Esa sonrisa que el ‘profe’ siempre irradia, se borra al hablar de la falta de patrocinadores y también del poco apoyo por parte de la Alcaldía de Jamundí.

“Aquí en Jamundí no existe un apoyo importante para el deporte de cualquier tipo, a diferencia de las academias de baile, esas son más apoyadas porque representan el folclor y hacen parte de la cultura valluna”.

Todo el respaldo con el que cuentan los pequeños se limita al de sus padres y el del profesor, cuyo objetivo es alejarlos de las problemáticas sociales que inundan las calles como el alcoholismo, la drogadicción y las pandillas,  frecuentes en estratos bajos a los que pertenecen los niños que orienta Rodríguez.

“He querido traer más niños, pero he hecho publicidad y he visitado diferentes colegios, pero en esos colegios hay niños de mejor estabilidad económica, entonces ya entrenan en otra escuela u otro deporte, ahora quiero ir a los colegios públicos, porque ellos tienen menos recursos y valoran más el deporte y el esfuerzo por sacarlos de las calles”, dice el profesor.

Al respecto, Marlene Moreno, sicóloga del Hospital Siquiátrico Universitario del Valle, reafirma las razones que da el profesor.

“Por la actividad física es muy probable que se mantengan alejados de las drogas porque el deporte facilita y promueve la  producción de endorfinas que son los antidepresivos naturales y es el mismo efecto que producen el consumo de sustancias”, sostiene la especialista.

Para ahondar en su explicación, agrega: “Cuando una persona consume sustancias sicoactivas está promoviendo la producción de endorfinas se aumenta esta sensación de placer en el cuerpo, pero con consecuencias graves mientras que en las prácticas deportivas no.”

Por todo esto, Juan Carlos Rodríguez expone y resume su objetivo: “Lo que  quiero es tener muchos alumnos que aprendan a formarse como personas, que la fundación llegue a ser reconocida por enseñar el tenis muy bien y llegar a campeonatos nacionales y de pronto internacionales, pero esto se logra, principalmente, sí el niño realiza con amor sus entrenos.

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