Reportaje

Dos caras del barrio Las Américas

 

De tranquilo y acogedor a inseguro y maloliente. Del tradicional barrio, que siempre se ha caracterizado por ser sede de grandes encuentros deportivos y ferias tan prestigiosas como la que anualmente hace Cali en diciembre, queda ya muy poco, según sus vecinos.

 

Este barrio, fundado en el año 1961 en medio de mangones, comenzó a escribir su historia con tan solo cuatro casas. Pero poco a poco, y según cuenta Óber de Jesús, quien reside en Las Américas hace 50 años, la unión y compromiso de todos permitió que se fuera transformando y ganara el prestigio que llegó a tener el sector.

 

Este buen nombre se ha visto opacado desde mediados de 2017, en parte por el abandono de las bodegas situadas alrededor de la carrera 12 con calle 39, donde funcionaba el antiguo Instituto de Mercadeo Agropecuario, Idema. Ahora son ocupadas de forma irregular por los habitantes en condición de calle y las personas que usan drogas sicotrópicas.

 

Esos nuevos moradores las han convertido en su hogar de paso. Ellos han causado el deterioro de la imagen del barrio, por el incremento de recicladores y con ellos las basuras derramadas por doquier en las cuadras. De igual manera ha aumentado la percepción negativa entre sus habitantes.

 

Todo esto ocurre con la estación del CAI del barrio a menos de una cuadra. Pero para el sargento Edwin Duque, esta situación no representa un peligro para la sociedad. Porque según él, los vecinos, hasta el momento, no han presentado denuncias al respecto.

“Nosotros, los policías, no estamos en facultad de hacer nada con ellos. Ninguna fundación los puede recibir y el municipio no hace nada para controlarlos”. Este es el argumento desde el cuadrante de policía conque se justifica su inoperancia frente a esta dificultad.

Según declaraciones de Duque, el principal y verdadero problema del barrio es el hurto a motocicletas. Menciona, por ejemplo, que en febrero del presente año se reportaron 43 denuncias. Aunque dice que la mayoría de los robos se debieron al descuido de sus propietarios por dejarlos mal parqueados, en corredores públicos.

Para el sargento, el incremento de las personas en condición de calle en Las Américas se debe a que la zona es un corredor central hacia barrios más peligrosos. Además, sostiene que las construcciones que se están haciendo en el centro de Cali han provocado su desplazamiento para los barrios aledaños.

Al contrario de lo que opinan las autoridades del sector, Leidy Jiménez, una habitante del barrio, menciona: “¡Este sector está muy descuidado! Cuando voy a pie evito pasar por ahí porque me da miedo”. También declara que ese lugar genera inseguridad y que a su esposo e hijastro les hicieron un atentado.

Ella relata lo sucedido, porque realmente quiere dar claridad sobre lo peligroso que se ha convertido para los transeúntes este sitio abandonado.

“Al hijo de mi esposo lo cogieron entre dos personas que se escondían en estas bodegas, le metieron la mano a los bolsillos y le robaron todo, él salía del colegio que está en frente, entre las 6:00 y 6:30 de la tarde”.

Para mitigar el daño ella propone hacer varios locales, para revivir el comercio. Además, cree que generaría más empleo y le daría una nueva cara al barrio.

Esta percepción, como la de señora Jiménez, no es la única. Para otros vecinos como Harvy Pérez, quien ha morado toda su vida en ese sector, asegura que desde que las bodegas están desocupadas han servido como guarida para los habitantes en condición de calle, drogadictos y ladrones, aumentando el foco de inseguridad para los residentes de Las Américas.

Pérez da testimonio de una situación que le ocurrió a un familiar: “A mi cuñado lo robaron dos veces, él venía atravesando la acera de las bodegas y dos personas que se escondían en un extremo de ese sitio le pidieron el maletín y lo cogieron uno por delante y otro por detrás y lo mandaron hasta sin zapatos para la casa”.

Es por esto que las organizaciones líderes del barrio, como la Junta de Acción Comunal (JAC) y el y Comité de Planificación se han unido para solicitar a la Alcaldía, que en calidad de propietaria de estos predios, haga algo para remediar esta situación.

Entre las opciones puestas a consideración exponen que las tumben para hacer un nuevo proyecto que de verdad favorezca a los residentes no solo de Las Américas sino de cuatro barrios más aledaños al sector.

Para Zuray Zuluaga MejíA, presidenta del Nuevo Comité del Barrio Las Américas, el cual lleva en función dos años, es necesario que el esfuerzo de muchos líderes y lideresas se unan en pro de un mismo objetivo, ya que su meta es velar por el bienestar del territorio.

Zuluaga plantea que su objetivo es lograr que la Alcaldía acceda a demoler las bodegas para que se puedan realizar algunos proyectos, como construir la nueva sede del parque del barrio, para ello ya tienen los planos y maquetas listas.

A pesar de ser uno de los barrios más pequeños de la comuna 8, a la cual pertenece, y que solo tiene 8 cuadras, en este habitan 3759 personas, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, entre las que predominan los niños y ancianos.

Este proyecto entraría a beneficiar a 770 niños y niñas entre los 0 a 14 años, quienes así tendrían un espacio para jugar seguros y con mejores capacidades. También están pensando en mejorar con estas adecuaciones el espacio de esparcimiento de los 536 adultos mayores de 65 años.

“Sacar adelante los proyectos que el barrio necesita no es fácil”, dice Martha Casafus, presidenta de la Junta de Acción Comunal, quien lleva en la labor varios años liderando y tratando de restablecer la buena imagen a Las Américas.

“Con recursos de los mismos vecinos, organizando verbenas, comidas y rifas, logramos darle una mejor cara al parque, que estaba invadido por la maleza”, sostiene Casafus.

También pintaron y limpiaron los pocos juegos que hay en el improvisado parque. Pero la presidenta argumenta que no es suficiente y que falta más colaboración de la Alcaldía y la Secretaría del Deporte.

Su meta es, en compañía del comité, que la Alcaldía les ceda el terreno situado en la esquina de la carrera 12 con calle 39, que tiene un área de 300 metros cuadrados y fue cedido en 1974 para el mercadeo de los vendedores.

Una vez cumplida esta meta y ya sin las bodegas ocasionando estos inconvenientes para los vecinos, la tarea que les queda es lograr el presupuesto necesario para dar marcha a la construcción que le dará de nuevo la buena cara al barrio Las Américas.

Aunque esta misión no ha sido fácil para ninguna de las dos autoridades civiles del barrio, que han enviado infructuosamente varios oficios dirigidos a la Alcaldía sin recibir respuesta alguna.

Alejandro Arias, director técnico de la Unidad Administrativa Especial de Gestión de Bienes y Servicios de la Alcaldía de Cali, informó que en el Idema de las Américas todavía está en proceso de análisis la inversión que se hará en el predio.

“Existe hoy una unidad especial que se denomina la Subsecretaría de Inspección, Vigilancia y Control, y ella se encarga de ejercer el control desde el punto de vista urbanístico en espacios o sitios que atentan contra la visual”, se limita a referir Arias.

Mientras la gestión y el liderazgo del comité y de la JAC dan sus frutos, los moradores de Las Américas deberán aguardar pacientes a que las bodegas sean derribadas y los nuevos proyectos se implementen para que vuelva la tranquilidad y el buen nombre al barrio.

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