Cali

Denunciar a dueños ‘sucios’ de perros daría paz a vecinos de Los Alcázares

Discusiones, conflictos y sinsabores entre vecinos del parque del populoso barrio Los Alcázares son el pan de cada día porque sus mascotas ‘marcan el territorio’ con sus heces y sus dueños no hacen nada para que esas deposiciones dejen de ser focos de perturbación ciudadana y hasta de insalubridad.

Aunque Edith González, una habitante de este sector popular del norte de Cali no posee mascota,le saca de quicio que algunos propietarios de perros no recojan los residuos de sus caninos.

‘‘Es muy maluco salir y encontrarse con estas sorpresitas’’, dice la señora González, que vivió un incidente con un usuario del parque que llevó su mascota a hacer sus necesidades y no realizó el debido proceso con el desecho.

En forma amable, esta ama de casa le pidió al visitante que recogiera el excremento y a cambio recibió un insulto: ‘’Vieja metida, vení recógelo vos’’, reacción que provocó un airado reclamo y una discusión. Pero el dueño del canino se marchó sin cumplir el deber, comportamiento que evidencia el malestar de los vecinos.

Esta desazón también la padece Viviana Castro, otra habitante del sector, a quien le indigna que al sacar a su hijo Martín, de 3 años, al parque, se tropiece con excrementos y no logra tranquilidad cuando su bebé está en la zona verde, porque no sabe en qué momento el pequeño pisoteará un desecho animal o se embadurnará con él, en vista de que el niño disfruta correr y revolcarse por el césped.

Este inconveniente no solo le afecta a los pequeños que quieren disfrutar el parque sino a  cualquier persona que llegue hasta allí en busca de un lugar de tranquilidad.

Pero esa situación no solo perturba el descanso de los usuarios de este espacio recreativo caleño. Las enfermedades que pueden transmitir dichas heces son infecciosas, como sostiene un informe del médico consejero Élmer Huerta en el sitio web Vital.

“Muchas calles y parques suelen estar contaminados con heces de perros, lo que constituye un riesgo para la salud de las personas ya que estos desechos contienen parásitos, virus y bacterias que pueden provocar enfermedades gastrointestinales, oftalmológicas, quistes e incluso aborto en gestantes’’, sostiene el informe del galeno.

Para expertos del Ministerio de Salud que alertan al respecto en la página web de esta dependencia, ‘‘la contaminación con heces de perros puede ser mayor o en menor grado, pero el riesgo para la salud es alto porque los huevos de los parásitos flotan en el medioambiente y pueden ser absorbidas por una persona al respirar”.

De esto es consciente Wilson Acosta, un vecino de la zona, quien además expresa que esto ha ocasionado conflictos entre los residentes, como fue el caso de la señora González.

Por esta razón, Acosta, como propietario de un perro de raza french poodle, siempre recoge el excremento, ya sea en el parque o en cualquier otro lugar, puesto que acostumbra llevar consigo una bolsa y cuando no y su mascota lo requiere, se devuelve a la casa por una o si está lejos la pide o la compra en cualquier negocio.

A pesar de lo cuidadoso de su comportamiento, Acosta relata que ha sido abucheado por algunos vecinos, que tras las cortinas de los ventanales le gritan: “Recogele la mierda al perro’’, o ‘’cochino, así te limpias’’. Pero él se marcha sin replicar, pues su conciencia y sus actos muestran lo contrario: siempre vuelve al lugar y recoge el residuo de su mascota.

También reconoce que lo hace porque, desde que salió el Código de Policía, no quisiera ser multado.

En similar sentido, Nelson Gómez, otro inquilino del barrio, asegura que también recoge el excremento de su perro, sea adonde vaya, porque siempre lleva una bolsa, en vista de que nunca se sabe en qué momento su mascota realice sus necesidades.

Sin embargo, el problema va más allá de las capacidades o voluntad de los propietarios o tenedores del ‘mejor amigo del hombre’, porque también están los perros callejeros que al dejar sus excrementos no hay quién los recoja, por lo que el depósito de las heces de los perros es un lío permanente en estos espacios públicos hasta que la comunidad se organice en busca de una solución definitiva.

Manuel Rendón, presidente de la Junta de Acción Comunal –JAC- de este barrio caleño, expone que el  excremento de los perros callejeros es “una problemática que se le sale de las manos, simplemente son animales sin dueño que deambulan por la zona”.

El líder comunal reconoce que a quienes realmente sí se les puede exigir el cumplimiento de las normas para mejorar la convivencia entre vecinos, es a los propietarios de mascotas, máxime si se tiene en cuenta que el nuevo Código de Policía, vigente desde el 30 de enero pasado, contempla sanciones y multas.

Así lo detalla Jefferson Bayer, uno de los policías adscritos a la vigilancia del barrio: “Quien abandone el excremento de sus animales llevará una multa general tipo 1, que tiene un valor de $98.362”.

De ahí que el uniformado recomiende a los vecinos que “al observar a una persona que realiza esta práctica, acuda a un celular o use una cámara para registrarla. No desarrolle una discusión, no genere un pleito verbal y en ocasiones llegar al extremo de agresión física, no, evítelo”.

Basta con esa imagen o un video –sostiene el uniformado- y la dirección como dato mínimo, para luego entregárselas a los miembros del cuadrante de policía y que sean ellos quienes apliquen las medidas correspondientes a quien incumplió la norma y así, de una vez por todas, se acabarían los enfrentamientos de vecinos y retornaría la tranquilidad al parque de Los Alcázares.

 

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