Crónica

Clamor de vecinos logró muro salvavidas en barrio Ocho de Diciembre

En la parte alta de Meléndez queda el pequeño barrio Ocho de Diciembre, después del cruce de ‘La Y’.  El transporte masivo MIO no es frecuente y los motorratones halagan a las mujeres bonitas en cada una de estas esquinas caleñas.

¿Moto, reina? Es la frase más común en esta zona. Todos los días a las 8:00 a. m., sobre el andén de la tienda ‘La Palmita’, se encuentra un hombre sentado pidiendo un par de monedas para poder comprarse un pan y un café.

Caminan lento niños de 12 años en adelante con un tarro de sacol debajo de sus narices, su ropa sucia, los yines rotos, la mirada perdida, el cabello alborotado, su cara sucia, con raspones, sus ojos rojos, lucen cansados con su andar lento.

La inocencia se ha perdido, y cómo no si no hay vivienda segura, pues se encuentran casas juntas  sobre un barranco y la tierra de color marrón anaranjado se desliza hacia la carretera, hasta llegar a la ‘Y’, con la posibilidad de que estas viviendas se derrumben, debido al terreno inestable provocado por las lluvias.

Es más, los accidentes son pan de cada día en épocas de lluvia, Según la policía del barrio Meléndez, en tiempos de invierno se presentan aproximadamente cinco percances diarios, mayormente de motociclistas.

“Es que no se puede vivir tranquilamente, estamos en alerta ante un posible deslizamiento de tierra y perder la casa, hasta por un temblor nos sentimos asustados”, dice Julio, que vive a escasos tres metros del vacío.

Uno de los encargados de hacer la petición para la realización de un muro fue Óver Hoyos, vicepresidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) del barrio Meléndez. Él es un señor bajito, de unos 50 años, con canas que los reflejan y un poco narizón.

“Desde hace aproximadamente diez años he estado enviando cartas a la Secretaría de Vivienda Social y nada que encontraba respuesta, así que contacté a un conocido ingeniero para que me ayudara a hablar por estas necesidades”, relató Hoyos.

Cansados de esta situación, los ciudadanos realizaron una reunión en el mes de diciembre de 2017, en la cual participó la Junta de Acción Comunal, para ponerse de acuerdo en enviar una carta de petición para la obra.

Hoyos habló por el barrio, porque había realizado un recorrido en el año 2016 por Meléndez, desde la parte plana hasta la empinada que provoca cansancio,  para ver las necesidades y prioridades del sector junto al ingeniero Luis Fernando Gómez, perteneciente a la secretaria de Vivienda Social.

Se tomaron registros fotográficos de las necesidades de los habitantes y la mayor estaba en el barrio Ocho de Diciembre. El vicepresidente comunal habló con la Secretaría de Vivienda Social junto con el ingeniero, quien estaría a cargo de este proyecto.

Se dejó planteado el riesgo de estas familias, por lo que se dio la prioridad de hacer el muro y obras complementarias como andén y gradas. La obra se inició en diciembre y se terminó a finales de febrero.

“Los treinta millones de pesos necesarios para los trabajos los aportó la Alcaldía Municipal de Santiago de Cali”, confirmó el ingeniero Luis Fernando Gómez.

“Hay un promedio de 20 casas con 5 moradores cada una, eso es aproximadamente 100 personas con el riesgo de caer al vacío”, estimó Gómez.

En diciembre de 2017 se inicia la obra del muro y el andén para el barrio Ocho de Diciembre.

“Quedo satisfecho porque por fin se ve la solución a la situación de nuestro barrio, estuvimos detrás de ellos con varias peticiones y diez años después se ve la obra terminada”, concluyó Óver Hoyos.

Varios cientos de horas de trabajo tuvieron los constructores para lograr dar por terminada la obra, transcurridos dos meses. Ellos, caracterizados por un gran carisma y mientras escuchaban música pop en medio de sonrisas, levantaron un muro de aproximadamente 10 metros de largo por 3 metros de alto. Un brindis con cervezas póker dieron por finalizada la obra del muro, para la seguridad de las viviendas ubicadas falda arriba.

“Me daba miedo de que las casas se vinieran abajo porque la mía quedaría debajo de todas y mi familia se vería afectada”, afirmó aliviada Ana, una de las vecinas.

Los motociclistas también se vieron beneficiados con este proyecto, debido a la seguridad del suelo, ya no hay tanta preocupación al transitar por el lugar y dirigirse a sus trabajos, colegios y universidades.

Finalmente, transcurridos tres meses se logró seguridad, salud y bienestar a los habitantes de este barrio, quienes pasean por el andén recién hecho con una sonrisa de oreja a oreja, dejando atrás las preocupaciones que los agobiaban.

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