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Cali

Caleños comen cada vez más ‘chatarra’

Investigación liderada por el Ciat revela los hábitos alimenticios en Cali. A restaurantes y alimentos procesados industrialmente les están confiando con más frecuencia los caleños su alimentación, lo que les está provocando una tendencia a la obesidad. Esta fue una de las principales conclusiones de la investigación ‘Cali Come Mejor’ realizada por Jenny Peña, investigadora del Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat).
Peña señaló que los cambios en los hábitos de alimentación en el mundo llevaron a querer establecer cómo estaban alimentándose los caleños. “(…) Cada vez más se está delegando la alimentación a ámbitos por fuera del hogar, a la industria o a los restaurantes, por lo que se está reduciendo la preparación en las casas. Hay una tendencia a la obesidad dada además por la poca actividad física”, explicó. Para la investigadora el rol de la cocina doméstica aún es considerado importante, pero tiende a reducirse, especialmente por el cambio de rol de la mujer. “Estamos muy dedicadas al campo laboral, por lo que se reducen las labores domésticas y el tema de la cocina”.
La inclusión de alimentos industrializados en la dieta, sumada a otros hábitos inadecuados, ha hecho que el 53,9 % de la población con edades entre los 18 y 64 años tengan exceso de peso, según la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional, que realizó el Icbf en el 2010. A su vez, existe malnutrición por carencia de nutrientes, afectando especialmente a los niños menores de 5 años.
La investigadora aseguró que los caleños saben qué deben comer y cómo se deben alimentar, sin embargo en la práctica no lo hacen. “Hay muchas razones, la principal es la económica en los estratos bajos y medios donde hay un anhelo por cumplir las normas, pero hay problemas de dinero. Otra característica es que, además de lo económico, hay una alta disponibilidad de alimentos procesados y fritos que son muy baratos y de fácil acceso. En los estratos altos, por el contrario, los individuos identifican que no tienen tiempo para alimentarse bien”, apuntó.
Peña también señaló el rol de las tiendas de barrio en estratos 1, 2 y 3, lugares donde se establece una relación de confianza entre el comprador y la persona responsable por la tienda. “El tendero les da crédito a sus clientes e, incluso, es algunas veces el que decide qué va a comer una familia. Los clientes llegan con 5 mil pesos y el tendero se encarga de armar un menú, por lo que es importante que se les respalde y se tenga control de la calidad de los alimentos que venden. En los estratos altos se hacen compras grandes en supermercados, mientras que en los más bajos se compra casi a diario en las tiendas”, explicó Peña, quien indicó que para la investigación se realizaron entrevistas intensivas con un muestreo estadístico representativo de cada sector de Cali.
Guy Henry, economista del centro francés Cirad y colaborador del Ciat, explicó que de momento se trabaja junto con la Secretaría de Salud Municipal y varias universidades en la modernización de la política alimenticia urbana para Cali, que sigue los preceptos del Pacto de Política Alimentaria Urbana de Milán (Mufpp), acogido por 140 ciudades en el mundo. “Este tema está en el marco de unos acuerdos globales… Hace falta seguimiento a políticas agrícolas y de seguridad alimentaria y nutricional para promover la disponibilidad y el acceso a los alimentos sanos en la ciudad”, dijo y puso como ejemplo el manejo de residuos por parte del Dagma que, en el marco de esta política pública, debería modificarse. “La nueva estrategia integral incluye el manejo de los residuos y su reaprovechamiento”.
Henry afirmó que trabajan para tener listo el proyecto entre octubre y noviembre para ser presentado ante el Concejo de Cali, para su aprobación. “Hay una plataforma importante que es la de ‘cero hambre’, pero ya no estamos trabajando tanto en la cantidad de alimentos sino en la calidad. No tener hambre es pasado, ahora hay que enfocarse en la parte nutricional de los alimentos”, concluyó. A su vez, la profesora María Patricia López, directora del programa de Nutrición de la Javeriana, dijo que es importante tener estudios de cultura alimentaria y saber qué se está comiendo, pero contando con una perspectiva transdisciplinar, “para que de manera articulada podamos ayudar a las personas que lo necesitan”, teniendo en cuenta que “lo que para una persona es adecuado consumir, para otra no”.

APUNTE

Según la investigadora Peña, en Cali aún no hay un control a la disponibilidad y calidad de los alimentos. Recalca que en los últimos años, la proliferación de supermercados con oferta de productos enlatados y mucho procesamiento afec- ta la dieta de caleños. “Es- tos productos son baratos y no de la mejor calidad. Nos dejamos influenciar por la publicidad de una industria que nos ofrece facilidad y bajo costo. No preguntamos de dónde viene, cuando hay que conservar la tradición”.

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