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Análisis: EE.UU vs. Corea del Norte, ¿guerra inminente?

El mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió a Corea del Norte, como “una amenaza para el mundo”, cuando su líder, Kim Jong-un, lo calificó como un presidente “mentalmente trastornado”, advirtiendo sobre un posible ensayo de bomba de hidrógeno sobre el pacífico.

Dos politólogos de la Universidad del Valle de Cali, Valerín Quintero y Juan Rojas, analizan la situación si pudiese existir o no una amenaza nuclear entre los dos países. ¿Recuerda esto la Guerra Fría? Seguro, y porque enfrenta a superpotencias por amenazas nucleares.

En su primera alocución como presidente de Estados Unidos en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Trump señaló a Corea del Norte como un factor de desestabilización, que hay que atacar antes que estos empleen fuerzas nucleares, declarando así, un desacuerdo con las decisiones políticas del país del mandatario Kim Jong-un, a la vez que promueve una coalición de naciones soberanas que actúe antes las amenazas.

El mandatario estadounidense reiteró que no se trata de elecciones o temas que beneficien solo a Norte América en cuanto a la propuesta de unión de diferentes países con el fin de atacar “los enemigos de la humanidad”, sino que, a través de su lema, ‘América Primero’, promueve la libertad de pensamiento de las naciones con las que pretende hacer alianza.

Los discursos como estrategias de amenaza

La tensión se intensificó entre los dos países, cuando el mandatario de Estados Unidos le respondió, en tono autoritario y de quien obstenta el poder para acabar con el país que a su parecer, es una amenaza para los demás naciones, ratificó una vez más en su discurso, que es capaz de quitar de en medio aquello que le impide cumplir con sus estrategias políticas.

Asimismo, Juan Rojas expone que lo que Estados Unidos pretende es generar aliados con los que se pueda sancionar a Corea del Norte. Así, la única medida coercitiva que él puede utilizar contra este país serían estos apoyos, que se sumen al sentimiento impuesto o al discurso de rechazo, implícitamente expuesto en su alocución.

Sin embargo, el líder norcoreano, con una postura más sosegada, en comparación con el líder de Estados Unidos, quien presume de un sentido de persuasión con el ánimo de advertir ataques para aquel que no se encuentre es su facción ideológica, política y económica, amenazó con derribar bombardeos en territorio estadounidense.

Valerín Quintero destaca que estos discursos, se deben más a enaltecer las pruebas de misiles que ellos han realizado, que dan muestra de su capacidad armamentística. Asimismo, estas amenazas se deben al ánimo de tener fuerza en la sociedad internacional política. Además, se trata de poder hacer esas pruebas nucleares abiertamente, porque se asume que están prohibidas, pero necesitan vía libre para llevar a cabo sus pruebas. Como en guerras pasadas, Estados Unidos tenía unas islas en las que se llevaban a cabo estos ensayos.

El mandatario norcoreano en sus alocuciones asevera las amenazas de Trump, de modo que, los espectadores y ciudadanos sean los testigos por parte de quién empieza la advertencia de bombardeo, y en consecuencia, si se llega a actos belicistas, Corea del Norte evada cualquier culpabilidad: “Todos los Estados miembros y el mundo entero deberían recordar claramente que fue Estados Unidos el primero en declarar la guerra a nuestro país”.

Para Valerín Quintero, lo que el país norcoreano busca en su doctrina de pensamiento y liberación, es un modelo antagónico al internacional que parte de las democracias de mercado. Por esto Corea del Norte pretende defender su modelo político y económico con base en el armamentismo nuclear, por lo que el gobierno de Trump ataca.

Sin embargo, Trump no disimula sus intenciones de señalamiento y acusación, y no titubea en caso tal que la ocasión requiera una actividad belicista, por el contrario, se ensalza de su alta capacidad armamentista: “No se puede aceptar que esta banda criminal se arme con misiles nucleares. Tenemos una gran paciencia pero si nos vemos obligados a defendernos o a defender a nuestros aliados, no tendremos otra opción que destruir totalmente a Corea del Norte”.

Rojas revela que esta respuesta de Trump hacia Corea del Norte, hace parte de una estrategia discursiva, que tiene como objetivo llamar a la distención, aunque el lenguaje empleado por este mandatario es fuerte, hace parte de un mensaje de distensión, es decir, calmar al adversario, aunque no llegaría a una intervención nuclear, si cabría una respuesta militar.

Por tal, todo pareciese un pretexto de prueba y demostración de armamentos y de poderes, reiterando el dominio de cada una de las potencias en los mercados y sistemas internacionales y estudiar los adeptos que se pueden considerar como futuros aliados.

(Noticia publicada el 27 de septiembre del 2017)

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