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Crónica

Salsa al Parque dice adiós a Jovita

Hoy, última audición de salsa en el Parque de Jovita. Alex Zuluaga, uno de los organizadores, dice que buscan un nuevo espacio para seguir la tradición salsera. Dice que la pelea que se registró no tiene nada que ver para cerrar el espacio musical.

Una periodista de esta redacción recuerda la última audición.

Es 2010 y en Cali una nueva expresión cultural se levanta. Alex Zuluaga, uno de los organizadores de Salsa al Parque, junto a la Fundación Nuestra Cosa Latina, deciden tomarse el Parque de los Estudiantes, en el corazón de la Calle Quinta, justo en medio se encuentra engalanada la novia de Cali, Jovita Feijóo. Es sábado en la tarde y en su primera edición, las notas sonoras atraen a los transeúntes, una nueva audición musical da inicio. Es salsa.

Salsa al Parque no es un evento más, sino uno en el que la cultura, la música y el buen ambiente son protagonistas. Hoy, su audición número 57, en el que se rinde homenaje al sonido Neoyorquino, a través del sonido de Richie Ray y Bobby Cruz, Larry Harlow, Willie Colón, Ray Barreto y Los Hermanos Lebrón.

Son las 7:00 de la noche y rodeando a Jovita hay más de mil personas entre bailadores, coleccionistas, aficionados, vendedores y demás. En el parque la adrenalina sube, la alegría que contagia la salsa, aumenta y cada vez son más las personas que son atraídas por la música y llegan a este lugar. Sin embargo, no solo están quienes van a asistir al evento que compone la noche, sino muchas las personas que toman lugar dentro de este espacio, entre ellos, consumidores de drogas, quienes al avanzar las audiciones, también avanzan a través del espacio, acercándose cada vez más a donde se encuentran aquellos que buscan exclusivamente un espacio de recreación y gozo salsero, motivo por el cual se empiezan a establecer molestias e incomodidades entre unos y otros al pasar de la noche.

Diego Cardona y Génesis Castillo llegan al lugar, no son salsómanos, ni tampoco coleccionistas, son dos jóvenes estudiantes que, a partir de su presencia, no solo manifiestan su apoyo al evento sino que hacen parte de aquellos que afirman que la salsa es más que música, es una cultura, es parte de la identidad caleña. Otro dicen que es un movimiento. Junto a ellos se encuentra Don Francisco, un hombre entrado en años, que llegó desde las 5:00 p.m. al parque, vestido con pantalón café, polo blanca, zapatos cómodos que le permitieran bailar toda la noche y sus infaltables maracas que lo acompañan desde hace más de 7 años, cinco de los cuales ha sido un asistente fiel a Salsa al Parque. Él afirma que “hoy en día es más importante la hora de llegada que hace un tiempo atrás, pues al inició eran solo 50 o 70 personas, ahora es incalculable el número y encontrar un buen lugar es más complicado”.

Son las 9:30 de la noche y en conmemoración a su día, la noche está a cargo de las mujeres. Ya son más de tres mil personas en el lugar, y desde las gradas, hasta el puente de la Calle Quinta que pasa por encima del parque están llenos. El lema de los organizadores de reivindicar y recuperar el espacio público es todo un éxito, pero la conglomeración de personas empieza a causar molestias, entre borrachos, consumidores de drogas y personas que solo van a escuchar y disfrutar de la música se forjan ciertas contrariedades.

En medio del gozo y la alegría llegaron Frank y Virgilio Hurtado, de Los Hermanos Lebrón, para compartir con los caleños no solo de su música, sino también de su experiencia al realizar Sonido Neoyorquino. La adrenalina está en su máximo esplendor, los espectadores disfrutaban y la noche apenas comenzaba.

Una hora más tarde, un altercado entre dos hombres exaltó a todos, las diferencias buscaban hacer estragos y gracias a los tragos la pelea comenzó, hubo puños e insultos, pero por medio de chiflidos y palabras, los asistentes lograron sacar a estos hombres del lugar para que la fiesta continuara.

El baile y el regocijo continuan, el ambiente no se disipó porque, como dijo Alex Zuluaga, “la salsa inspira alegría”. La música fue la gran protagonista de la noche, o lo fue hasta que llegaron las 12:20 A.M. El sonido de los grandes bafles ya no estaba, pero la gente allí continuaba, y en la parte de atrás del parque, donde acostumbran a estar los consumidores de marihuana, se encontraban un grupo de jóvenes con camisetas del Deportivo Cali. Por la Calle Quinta venía un grupo de hinchas de la barra ‘Barón Rojo’ del América de Cali, entonando a todo dar uno de los tantos cánticos que une su pasión por el equipo. La tensión aumentó y con el incidente las alertas estaban prendidas y con recelo y para desgracia de la noche una pelea más comenzó.

Acompañada de botellas, puños e insultos una gran pelea se formó, los hinchas de ambos equipos opacaron la noche y el protagonismo de la salsa. Eos dio un paso al lado, el ambiente rápidamente se esfumó, todos salieron lo más rápido que pudieron del lugar y la ausencia de la policía se hizo notar. El vandalismo, los robos y el ambiente pesado dieron mucho para hablar de la madrugada del otro día. Hernán Contreras, uno de los espectadores, asegura que gracias a este ambiente, Salsa al Parque no puede volver sin que haya un control de admisión, por el contrario, Valeria Calle opina que solo fue un altercado por parte de “personas sin cultura, que nada tiene que ver con el evento y que sin duda estará para la próxima audición”.

César Augusto Díaz, otro de los asistentes, dijo que en “Salsa al Parque no debería haber colores de camisetas, ni razas, ni sectas, es un espacio logrado y alcanzado con muchos sacrificios para que una minoría de desadaptados dañen todo lo que ha logrado la Fundación Cultural Nuestra Cosa Latina”. Opinión que comparten los organizadores de Salsa al Parque, quienes aseguran que este hecho no solo no tiene nada que ver con el evento realizado por ellos, sino que es absurdo que tenga repercusiones sobre ellos, siendo este un evento que íntegra los buenos valores y está basado en la sana convivencia de todos quienes asisten a él.

Son las 2:00 a.m. con el ambiente en calma y el silencio reinando en el parque, una vez más, Jovita, espera el primer sábado del próximo mes, para presenciar la cultura salsera en su máximo esplendor, así como lo hacen también los asistentes más fieles a Salsa al Parque.

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