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Informe Especial

¿Qué pasará con el centro comercial la Sagrada Familia?

El colegio La Sagrada Familia, ubicado en el sector de El Peñón, ha sido un edificio emblemático de la ciudad de Cali. De 109 años fue por mucho tiempo el claustro de las hermanas de La Providencia, orden que se dedicó a educar a generaciones de caleños desde el oeste de la ciudad. Por esta razón, el inmueble fue clasificado como bien de interés cultural.

En el año 2008, las Hermanas de La Providencia, decidieron cambiar la sede del colegio al sector de Valle del Lili, con lo que el colegio quedó abandonado. En el año 2012, la empresa Jero SAS, presentó un proyecto de restauración del claustro para mantener el patrimonio arquitectónico de la ciudad y darle funcionalidad a la edificación, que sería convertida en un hotel y centro comercial.

La terminación de la obra estaba planeada para finales del año 2016, pero por una serie de modificaciones hechas a los planos, cierta falta de permisos y controversia en medios, la obra comenzó a tener sobresaltos.

Para Jerónimo Jiménez, gerente y diseñador del proyecto, “los procesos burocráticos con el área de Planeación de la Alcaldía de Cali, y ahora con la Secretaría de Cultura han sido extenuantes, ya que era supremamente difícil conseguir una cita con los funcionarios, al punto de que para poder ser escuchados, enviábamos derechos de petición”.

La obra que está avaluada en 70.000 millones de pesos ha sufrido modificaciones a través de todo el proceso de legalidad de la misma. “Hemos respondido a las modificaciones que nos sugirieron desde planeación municipal, se nos aprobó la radicación de los últimos planos, que modificamos por cuestiones de forma estructural finalizando el año 2016, pero empezando este año, con la reforma administrativa llevada a cabo por el alcalde, la protección de Bienes de Interés Cultural pasó a ser responsabilidad de la Secretaría de Cultura, quienes empezaron a revisar de nuevo un proyecto ya aprobado”.

¿Qué dice la Alcaldía?

Para la Secretaria de Cultura de la Alcaldía de Cali, Luz Adriana Betancourt, “el problema radica en que la empresa privada empezó a hacer modificaciones sin autorización afectando partes de la estructura que por ley no deben tocarse. Estos son los patios y los corredores exteriores, ya que en una edificación como esta no puede tocarse el patio, que debe ser en tierra blanda. Pero este fue modificado para construir los sótanos del parqueadero y un corredor es bloqueado por la estructura metálica que hará parte del nuevo edificio”.

Para el gerente Jiménez, las leyes de protección al patrimonio son flexibles y permiten hacer ciertas modificaciones a la estructura, siempre y cuando no se comprometa la estructura antigua que para él ha estado intacta.

La última modificación que Jero SAS realizó a los planos fue el aumento de la estructura metálica en 7.75 metros, ya que se quiso cambiar un centro de convenciones por cuatro salas de cine para 80 personas. A partir de esto, desde Planeación Municipal le exigen a Jero SAS un plan de movilidad, ya que estas modificaciones podrían alterar el tránsito en esta zona de la ciudad.

Pero el asunto no se queda solo en una cuestión de permisos no concedidos, ya que Jero SAS, decide demandar al municipio por causa de las pérdidas que ha generado la pausa de la obra.

Según la Secretaria de Cultura de Cali, “hasta personas naturales que trabajan en el Gobierno Municipal, han sido demandadas y se les ha privado, por medio de tutelas impuestas por el abogado de Jero SAS, dar cualquier tipo de comunicado a medios ya que perderían su objetividad de servidores públicos”.

Lo que pide la Secretaría de Cultura es que se sigan los lineamientos planteados en las normas de tratamiento a bienes de interés común que han sido pasadas por alto y están dispuestos a continuar el proceso, pues creen que los procedimientos de la firma no han sido óptimos.

Por otro lado, Jiménez, quien está optimista para que se llegue a un acuerdo, resalta la importancia que tendría el hotel y centro comercial en la ciudad ya que sería un punto de protección del patrimonio inmaterial de la ciudad, teniendo en cuenta la historia del recinto,  que sería utilizada como el atractivo para que ciudadanos y extranjeros hagan disfrute de este espacio que durante todo el siglo pasado tuvo las puertas cerradas a la comunidad debido a su condición de colegio femenino de monjas.

El próximo martes empezará el proceso de demanda de Jero SAS al municipio con una audiencia de conciliación en la cual las dos partes esperan poder llegar a un acuerdo.

 

 

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