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Reportaje

Potrero Grande no es como lo pintan

El nombre Potrero Grande para algunos puede ser sinónimo de robos, atracos, asesinatos y microtráfico. Y esta forma de pensar no se ha dado de manera gratuita, pues existen sectores dónde la delincuencia ha manchado el nombre de este barrio al oriente de  Santiago de Cali. Sin embargo hay lados positivos que muchos no conocen.

Situado en la Comuna 21 al oriente de la ciudad, surgió con la llegada de familias desplazadas víctimas de violencia provenientes del Cauca, Chocó y Nariño, en Diciembre de 1981. Al llegar, se ubicaron en las orillas del rio cauca, laderas de Charco Azul y el Pondaje; pero fue veinte cinco años después, en 2006, que el sector fue declarado de alto riesgo por la Personería Municipal y el Departamento de Planeación Municipal, debido a que existían más de 110 asentamientos  equivalentes a 85 viviendas en extrema vulnerabilidad.

Fue por esto que  se creó un macro proyecto de vivienda para reubicar familias desplazadas, el cual se ejecutó el 28 de agosto de 2006. Los sectores uno, dos y tres fueron entregados como resultado de esta ayuda  conocida como “Proyecto habitacional Potrero Grande”. Hoy en día existen siete etapas de este,  junto con un sector conocido como “Barrio Taller”.

Sin embargo estas viviendas no contaban con la infraestructura idónea, según Mari Isabel García, trabajadora social de Tecno centro Somos Pacifico de Potreo Grande, el gobierno no midió el impacto de este proyecto. “La gente siempre está esperanzada en ampliar sus casas porque no están en condiciones adecuadas para vivir, por ejemplo, encerrar sus patios porque se los entregaron sin encerrar y se puede ver de una casa a la otra, además se genera un hacinamiento por el número de personas en cada familia”.

Aunque el espacio no fue suficiente para  habitar estas casas integradas por familias de  cinco personas promedio, quienes viven ahí aseguran estar tranquilos por tener un techo donde dormir.  Pues con el paso del tiempo han podido hacer ampliaciones en ellas.

Coloreando Potrero

La falta de ayuda psicosocial y de oportunidades han llevado a muchos jóvenes de Potrero Grande a salir a adelante utilizando la música y el arte como herramientas de producción. Este es el caso de un grupo de jóvenes que a través del Rap dejan un mensaje claro a quienes los escuchan, “Potrero grande no es como lo pintan, es como lo coloreamos”.

Miguel, David y Mario son un grupo de jóvenes que se reúnen para cantar Rap y  su historia en la música y el arte empieza desde hace algunos años. Miguel con quince años  de edad empezó cantando después de haber escuchado a su cantante favorito Canserbero, quien le despertó su amor por este género. David encontró su gusto por la música desde muy pequeño y aunque antes su familia no lo apoyaba, hoy son ellos su motor para improvisar y componer.

Foto por: David Quintero

Foto por: David Quintero

Después de escuchar a sus dos amigos Mario se unió a ellos, aunque lleva muy poco tiempo en esto, confía en que puede llegar lejos. La historia de estos jóvenes no habría sido igual sin la ayuda del Centro de Escucha de Potrero Grande, un lugar que apoya a niños y jóvenes en temas como la regulación del consumo y el uso del buen tiempo libre.

Michell Cerón Coordinadora del Centro de Escucha afirma que trabajar con estos jóvenes es importante“Surgen cosas interesantes porque todo esto es una contra respuesta a la violencia que vive el barrio, y se generan otros ambientes culturales, otros planes, otros sueños y cosas distintas.”

Al Centro de Escucha llegaron por una convocatoria que hacían para jóvenes que quisieran hacer parte de talleres de arte y música, sin pensarlo dos veces asistieron. Y fue gracias a estos que se dieron cuenta que el Rap era el camino.

Mario considera que el Rap puede ser un pretexto para gestionar un cambio entre su comunidad y quienes piensan que potrero es solo violencia. “yo creo que el  Rap puede ayudar a reflexionar a muchos niños y jóvenes que van creciendo que creen que todo es maldad, por ahí se puede gestionar un cambio, poco pero significativo a largo plazo”.

Foto por: David Quintero

Foto por: David Quintero

Por otro lado las familias de estos artistas ven el Rap como una puerta de salida a una mejor vida. Así lo comenta Mirna Camacho, madre de Miguel “Nosotros somos personas pobres y por eso queremos que él salga adelante, lo apoyamos porque es mejor que no se quede por ahí…”.

Potrero es un barrio estigmatizado carente de ayuda pero abundante de gente como estos jóvenes y sus familias, que tienen sueños y aspiraciones, que son la otra cara de potrero que muchos desconocen. Reafirmando que Potrero, no es como lo pintan.

 

 

 

 

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