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Cali

Plaza de Cayzedo, bajo el imperio de las ventas ambulantes

La Plaza de Cayzedo, el hito histórico y enseña turística de los caleños, se ve opacada por una problemática que data de hace unos 25 años, y en donde las ventas ambulantes son el principal foco de contaminación visual y de perturbación del espacio público en este lugar.

La Secretaría de Gobierno lleva a cabo un plan de mejoramiento con el cual se quiere lograr que estas personas se retiren, paguen sus impuestos y den paso a quienes transitan a diario por este sector, pues les obstaculizan el paso y uso de este espacio público.

Diariamente alrededor de 40 funcionarios de la Secretaría de Gobierno -entre las 8:00 a.m. a 12:30 p.m. y de 2:00 p.m. a 6:00 p.m.- velan por la comunidad, tratando de mantener  despejadol el espacio  público.

En esta labor, a las 5:00 a.m. los patrulleros y bachilleres de la policía también colaboran, haciendo que desocupen el espacio en el que están ubicados, ya que estos les prestan mayor atención a los uniformados y no a los funcionarios.

Juan Carlos Segura, patrullero del sector, afirma que “la mala imagen que generan estas personas y los habitantes de la calle es lo que hace que personas del exterior no quieran acudir a este lugar, sabiendo que esto es un espacio histórico y emblemático”.

El uniformado prosigue su relato: “Lo que procuramos, junto con los funcionarios de la Secretaria de Gobierno, es hacer cumplir las reglas de la norma que reza: “Regular la ubicación de los vendedores ambulantes, estacionarios o vehiculares y aplicar las sanciones policivas que sean del caso”.

Amparo Paz, aseadora del Banco de Bogotá, comenta que “todos los días madrugo para estar en el banco antes de las 8:00 de la mañana y siempre me toca frecuentar la Plaza de Cayzedo, pero ya no sé cómo hablar con los policías o a quien recurrir para que quiten a estos ambulantes e indigentes, pues me atemorizan porque siempre que paso no puede faltar las insinuaciones soeces o groserías por parte de estas personas, me gustaría que a pesar de la presencia de la policía lograran de verdad desalojar a estas personas, no tengo nada en contra de su trabajo pero sí en contra de sus maneras”.

En cambio, José Urueña, un pensionado que visita con frecuencia la Plaza asegura lo contrario.

“No le veo nada de malo a que estas personas traigan su café, sus minutos o sus chicles a vender aquí, ya que es un sitio muy visitado por los ciudadanos, donde pueden encontrar los sitios donde realizan sus diligencias y además de eso el comercio de la ciudad; estas personas no le hacen daño a nadie ya que es el mismo país quien nos ha obligado a invadir el espacio público, Colombia es un país el cual no ofrece oportunidades de trabajo si no hay la llamada palanca.”

Hernán Cáceres (nombre cambiado de uncionario pidió reserva), adscrito a la Secretaría de Gobierno, precisó al respecto: “Llevo trabajando aproximadamente 10 años con el despacho, lo único que hago es velar por la seguridad y el bienestar del espacio público, a veces es un poco complicado ya que por mi edad no puedo realizar cierto tipo de esfuerzos, como lo son cuando se forman peleas territoriales entre indigentes que habitan en el sector y tener que aguantarme insultos porque no entienden que lo único que hago es cumplir con mi trabajo”.

Resta esperar que los esfuerzos de los funcionarios y las autoridades, o la voluntad de los vendedores, den como resultado que el espacio público en torno a la plaza de Cayzedo sea devuelto a la ciudadanía.

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