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Cali

¡Peligro! Se muere el río Meléndez

En el suroccidente de Cali, específicamente en el corregimiento de Villa Carmelo, se encuentra la vereda de Dosquebradas, zona que entre muchos atractivos tiene en su haber el nacimiento del río Meléndez,  declarada como reserva forestal de los Farallones de Cali.

La preservación de este resguardo natural se ha visto comprometida por una difícil situación, nunca antes vista por sus pobladores, porque debido al fenómeno del Niño y a la contaminación de las aguas del río con basuras y desechos, en su mayoría arrojados por turistas, se ha afectado y alterado de forma indiscriminada e irresponsable.

Ofelia Ramírez, habitante de la vereda, percibe en forma drástica esta realidad, pues en 30 años de estar viviendo ahí, jamás se había visto una situación tan preocupante.

Con mucha nostalgia, la Profe, como le conocen en el sector, habla de este caso, que no es desapercibido por sus pobladores más antiguos, pero sí por los entes de control y las nuevas generaciones.

Cuenta la pensionada: “Anteriormente, daba mucho gusto ver el río Meléndez y sus alrededores, había mucha agua, mucha vegetación, neblina, hermosos paisajes, el agua era muy pura, muy limpia, pero el fenómeno del Niño ha mermado el agua muchísimo, y aparte de eso, las personas que vienen a conocer no cuidan el entorno, dejando muchas basuras y contaminando esta hermosa reserva”.

Según datos de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), la realización de obras ambientales y de ingeniería que se desarrollaron en las cuencas de los ríos Cañaveralejo, Meléndez, Cali  y Lili permitirán  proteger  la ciudad durante la temporada de lluvias que se avecina, esto si se tiene en cuenta el peligro que puede generar, no directamente la contaminación, sino el cambio climático repentino.

Como su nombre lo indica, en Dosquebradas nace el río Meléndez y asombra ver cómo sus chorreras de gran caudal y altura se han visto completamente disminuidas por causa del verano. Y lo más triste, por la contaminación a manos del hombre.

A pesar de ser un pequeño paraíso natural, caracterizado por sus extensas zonas verdes y su ambiente diverso, la realidad que experimenta esta zona no es la mejor para los que viven en sus cercanías. A esto se le suma el escaso sentido de pertenencia de algunos moradores de la región.

Asimismo, dichos residentes practican la tala irreflexiva de árboles nativos, no solo para usufructuarse económicamente de la madera, sino para ser remplazados por diversas clases de pastos para el sostenimiento de ganadería extensiva, una de las causas de la contaminación en las riberas de sus aguas y el deterioro de la tierra en las partes altas de las montañas.

Hernán Pulgarín lleva 30 años viviendo en la vereda de Dosquebradas del corregimiento de Villa Carmelo. Sus experiencias son comparables a la cantidad de canas en su cabeza; desde su visión, el hombre es el mayor enemigo de este planeta, ver cómo la madre naturaleza cada vez está más impredecible lo asusta.

“La temperatura ha variado en unos 3°, anteriormente eran 15° que teníamos, pero ahora ya ha subido aproximadamente a los 18° por la cuestión climática, y por el problema de contaminación, la gente que no tiene sentido de pertenencia ha contaminado mucho las aguas, los ríos, la tala de bosques para cultivar  o criar ganado, lo que ha hecho que se contamine el agua”, afirma Pulgarín.

Una zona tan importante, por el valor que tiene para la naturaleza, fue el lugar escogido por Pulgarín para vivir.  En un principio, él amaba salir a disfrutar de la pureza del aire, a ver la flora y la fauna característica de la región; los árboles bañados por las lluvias que son características del lugar, el ambiente recubierto por una vasta neblina, que en las tardes acompaña con un vaso de café bien caliente, son cosas que lo enamoraron de esta tierra.

Mientras aprieta sus puños con un poco de rabia, característica de una persona que lamenta lo que pasa con su terruño, agrega: “Nosotros tomamos el agua de la quebrada, del nacimiento, que anteriormente era muy buena, muy pura, pero unos análisis que se le han hecho últimamente han salido muy contaminados,  con muchas bacterias”.

“Salud Pública tomó la decisión de clorar el agua y aplicarle unos químicos, lo cual nos ha afectado, porque las personas que teníamos peces, como en mi caso que los cultivábamos, tuvimos que acabar con ellos porque el cloro los mata, entonces me he visto muy afectado, todo por un tema de sentido de pertenencia”, concluye este residente de Dosquebradas

El tiempo pasa y la frustración en las personas del sector crece y crece.

El fenómeno del Niño es extraño, empieza a llover, aumenta el caudal de las aguas de río Meléndez y es precisamente ahí cuando se aprecia el verdadero valor del precioso líquido; y es aquí donde hay que reunirse con la comunidad y recalcar la obligación de hacer buen uso y manejo de todo el ecosistema que hace rica a esta región.

La Reserva Forestal del río Meléndez, una pieza majestuosa de esta construcción a la que se conoce como vida, como realidad. La mano del hombre está matándola, la falta de respeto por la naturaleza, el poco sentido de pertenencia, marcan el destino de un lugar, que si no es intervenido de raíz, por personas que comprendan el impacto del daño, terminará con sueños y esperanzas de muchos.

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