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Nación

Panamá Papers y la Ética Periodística Caso: Juanita León y Darío Arismendi

Realidad 360 analiza el delgado hilo de la ética y la moral del ejercicio periodístico y la responsabilidad ciudadana de los periodistas Juanita León y Darío Arismendi cuando fueron salpicados en los Papeles de Panamá.

A diario en el mundo diversos medios de comunicación y entretenimiento comparten miles de noticias, artículos y datos informativos sobre todo tipo de temas y realidades sociales, las cuáles se convierten en tendencia según el rango de importancia que estos poseen.

Pero, ¿qué sucede cuando a un periodista o medio se le ofrece investigar documentos, informes, actas de negocios, cuentas económicas, perfiles, entre otros, de personajes, entidades o empresas a nivel mundial?

Es posible que la publicación de los Panamá Papers sea el trabajo periodístico de investigación y filtración más amplio y profundo de los últimos tiempos. El hecho ha afectado a cerca de 72 países y 200.000 empresas, en las que figuran expresidentes, empresarios, deportistas, actores y todo tipo de personas en el mundo, que poseen cuentas ‘offshore’ o empresas fantasmas a su nombre.

El 3 de abril del presente año el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ -por sus siglas en inglés- que agrupa a 378 periodistas de 78 países y más de 107 medios de comunicación, publió ‘The Panamá Papers. Giant Leak of Offshore Financial Records Exposes Global Array of Crime and Corruption’ (Los papeles de Panamá. Fugas gigantes de registros financieros offshore exponen la matriz mundial de la delincuencia y la corrupción).

Una investigación que se desarrolló por más de un año y trae a la luz 11.5 millones de documentos de la firma de abogados panameños, Mossack Fonseca, la cual tiene presencia en todos los continentes y se especializa en derecho comercial y creación de estructuras internacionales.

Algunos de los implicados a nivel mundial son Hosni Mubarak, expresidente de Egipto (actualmente detenido) y Muamar Gadaffi, Exlíder de Libia. Según una publicación de la Revista Semana, de América Latina, algunos de los vinculados son: El presidente de Argentina, Mauricio Macri, su padre Francisco y su hermano Mariano aparecen vinculados como administradores de la empresa Fleg Trading Ltd; Juan Pedro Damiani, presidente de Peñarol y experto en ética de la FIFA y Adrián José Velásquez, ex jefe de seguridad del Palacio de Miraflores durante el gobierno de Hugo Chávez.

En cuanto a Colombia, el Ministerio de hacienda y Crédito Público brindó una  rueda de prensa sobre las investigaciones realizadas por la DIAN acerca de los Papeles de Panamá, el 17 de mayo del presente año, en la que se dio a conocer que 1.245 colombianos poseen empresas ‘offshore’, pero solo el 35% había declarado activos ante la ley colombiana. Algunos de los colombianos vinculados son el senador antioqueño Luis Alfredo Ramos, el empresario Alberto Ríos, entre otros.

Posterior a la revelación de los nombres colombianos, diversos medios en el país se pronunciaron y buscaron hacer énfasis en la investigación. Sin embargo, con lo que no se contaba era con el hecho de que dos periodistas reconocidos no solo por su trabajo periodístico, sino por el medio en el que se desempeñan, estuvieran implicados.

Juanita León, directora del sitio web La Silla Vacía, aceptó que sí es socia de Snowville Overseas, en una editorial que publicó el 10 de mayo este año,  afirmó que: “Esta es una empresa de mi familia que es socia de empresas comercializadoras de materias primas para el sector alimenticio. Es una inversión legal, que está registrada ante el Banco de la República como inversión en el exterior”, dijo, y publicó el link del dicho registro y la declaración de renta.

Por otro lado, según una publicación del periódico El Espectador, la sociedad Clear Creek Limited, aparece en la lista con dos accionistas femeninas (Manuela y Andrea Arismendy Navarro – hijas) y ‘Darío Arismendy’ como beneficiario.

Ante esto, Arismendi, aceptó y se manifestó por Caracol Radio: “En algún medio de comunicación y en las redes sociales se reveló que mi nombre y el de algunos de mis familiares cercanos estaba vinculado a una sociedad ‘offshore’. Le mandé una carta al director de la Dian ayer al mediodía, inmediatamente vi que mi nombre había sido involucrado. Se la mandé al Dr. Santiago Rojas, donde le digo que efectivamente esa sociedad se había constituido hace unos pocos años y se había registrado a continuación ante la Dian, pero que yo quería manifestarle que estaba a entera disposición de la Dian para cualquier aclaración o explicación”.

Sin embargo, hasta el momento ninguno de los dos medios para los cuáles trabajan se ha empeñado en analizar dichos casos o en corroborar la información dada por los periodistas con la DIAN y los implicados no han dado más declaraciones. A partir de esto, es pertinente analizar el debate que se ha instaurado en los últimos meses sobre esta situación: la ética – moral del ejercicio periodístico y la responsabilidad ciudadana de los implicados.

Tomás Eloy Martínez plantea algunos de los valores éticos y morales para el oficio periodístico, los cuales son hoy en día interpretados como consejos a en el oficio periodístico. Es pertinente resaltar dos puntos del Decálogo del Periodista frente a esta situación:

➔       Hay que evitar el riesgo de servir como vehículo de los intereses de grupos públicos o privados. Un periodista que publica todos los boletines de prensa que le dan, sin verificarlos, debería cambiar de profesión y dedicarse a ser mensajero.

➔      Se debe recordar siempre que el periodismo es, ante todo, un acto de servicio. Es ponerse en el lugar del otro, comprender lo otro. Y, a veces, ser otro.

De igual forma, en un conversatorio realizado el pasado 20 de mayo sobre ‘La ética y la formación en la era digital’ en la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium, se contó con la participación de Ossiel Villada, quien pertenece al equipo de redacción del diario El País Online y frente al tema de León y Arismendi manifestó que:

“No existen unos zapatos para ir a ejercer la ética cuando estoy haciendo periodismo en la empresa donde trabajo y otros zapatos para ejercer la ética en mi vida personal y las decisiones que tomo, solo hay un par de zapatos. Lo ideal es que cualquier periodista que esté involucrado en esto tenga la capacidad de salir, responder y asumir las consecuencias como cualquier otro ciudadano”

Asimismo, se ha cuestionado cuál debe ser la posición del medio de comunicación al que pertenecen, en este caso, Caracol Radio y La Silla Vacía, ¿Deberían salir del medio mientras se aclara la investigación? ¿No debería influir dicha vinculación con su participación en el medio?

Jorge Luis Galeano, comunicador social y periodista, especializado en medios digitales y trabajo comunitario, afirma que: “En cuanto a (Juanita) León, la actitud de esta ha sido más clara y transparente, pues publicó un primer artículo (esperando que no sea el último) sobre su vinculación. Sin embargo, en el imaginario de la gente, queda esa sensación de que hay algo extraño y tal vez, la credibilidad periodística puede quedar en entredicho”.

En cuanto a Arismendi, “su silencio dice mucho de cómo enfrenta los escándalos. No creo que podamos esperar nada de Caracol Radio y por ende, ello irá quedando en el olvido. ¿Qué si deben renunciar? No sé. Tal vez la actitud frentera de Juanita alivie un poco el malestar, en cambio del silencio de Arismendi es muestra de autocensura, manipulación”.

Según lo expuesto por Galeano, se puede analizar que aunque el medio entre en un conflicto de intereses, este debería tener como misión investigar a los integrantes que están vinculados, no con el fin de crear polémica, sino porque es el deber moral que poseen ante su audiencia. ¿Cómo, entonces, podrá confiar un lector u oyente en la información o actualidad sobre los Panamá Papers que brinde el medio, si dentro de este trabajan periodista (s) que aparecen en el listado de vinculados? Se trata pues, sobre la base de la confianza y credibilidad que se entabla con los seguidores del medio.

Hoy, en día los lectores son activos, pues cuestionan, aprecian, critican y en ocasiones proponen de acuerdo a la información brindada. Por esto, fue pertinente cuestionar si es ética la forma en que están actuando Arismendi y León, a algunos lectores de la silla vacía, oyentes de Caracol Radio y quienes conocen sobre la investigación en Santiago de Cali.

Al responder se presentaron dos tendencias. Algunos afirmaron haber escuchado o leído sobre los “Panamá Papers”, pero no le prestaron atención a las declaraciones de los dos periodistas implicados por cuestiones de tiempo, diferencia de profesión, desinterés, olvido, entre otros.

Posteriormente, de quienes se han enterado sobre lo sucedido (en su mayoría estudiantes universitarios) algunas de las respuestas más relevantes fueron: “No me parece que haya ética periodística, porque si están investigando y dicen que ese tipo de información es “pública” se sabe que todos tienen derecho a su debido proceso pero también tienen la obligación de cooperar con la información que se necesita y más si son implicados”, dijo un estudiante.

“Los medios de este país (no todos) los más relevantes están permeados por las personas que tienen polarizado el poder del país, por esa razón creo que es importante tomar acciones en su contra y exigirles que salgan y den unas claras explicaciones con respecto a su existencia en los Panamá Papers para que de acuerdo con lo dicho. Las personas comiencen a entender todo este rollo en relación a los medios y a su manera de informarnos”, agrega Andrés Felipe Córdoba, estudiante de Derecho.

“Como estudiante que se está formando para esta profesión, en el caso de Arismendi es lamentable, pues cuando recién salió la investigación, él fue sumamente insistente y criticó a  quienes aparecían en la lista, pero a la hora del salir en la lista, de repente todo se calma y los Panamá Papers ya no son importantes. Juanita León, a pesar de que dio una explicación, tampoco fue clara ante su situación. Creo que ninguno de los periodistas en formación debe ser representado por estos personajes”, manifestó Andrés Valderrama, estudiante de Com.Social y Periodismo de  Unicatólica.

Los Papeles de Panamá han permitido que el ámbito político, empresarial y del entretenimiento se esté agitando, pero sobre todo lograron que el mismo espacio en donde surgió (el periodístico) se cuestione sobre tres grandes temas de debate: la labor social del periodista, su responsabilidad ciudadana y la ética personal -profesional con el público.

Queda entonces cuestionarse: ¿Son los medios sinceros con la audiencia, aunque sus periodistas están vinculados con los “Panamá Papers”? ¿Los lectores aún siguen siendo receptores de información y no agentes de participación ciudadana frente a los medios? ¿Los papeles de Panamá no debieron haber sido publicados porque al parecer rompen con la línea entre la privacidad y la responsabilidad social? A pensar, reflexionar.

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