Perfiles

Miriam Moreno: Cultivadora de sueños

A las 10:00 a.m. en el barrio Marroquín II, ubicado en la comuna 14 del distrito de Aguablanca en Cali, se pueden recorren senderos escoltados de frondosos árboles, plantas y flores, que transportan a cualquier ser humano a un lugar lleno de color, vida y calma con cada paso dado. Mientras el viento sopla levemente, a lo lejos se escucha el sonido de diversas aves, que armonizan la llegada del sol después de una mañana tímida, fría.

Sandalias negras, sudadera azul turquí, un vestido de flores en tonos pastel y una camisa  blanca de hombre que en sus mangas revela la labor realizada por días, cubren el cuerpo de Miriam Moreno, quien con sus manos marcadas por las diversas situaciones de la vida, sostiene fuertemente la pala que con esmero recoge hojas secas, tierra y otros desechos naturales para crear abono o posiblemente para mantener los árboles y  sembrar diversas plantas.

La delicadeza de sus cabellos blancos y sedosos, acompañan la ternura de sus pómulos y la simpatía de su sonrisa, un conjunto de cualidades que atrae a todos los visitantes del Ecoparque Los Pisamos, el lugar que la ha acogido como cultivadora, hija de la tierra y portadora de saberes campesinos.

Miriam Moreno nació en Mercaderes, Cauca, tierra en la que servía alimentando trabajadores en el campo y que decidió dejar hace más de 23 años, debido a una prolongada sequía, que al pasar de los años disminuyo las opciones de empleo, por lo cual decidió buscar mejor estabilidad para su familia.

Mientras apoya su mejilla sobre su instrumento de trabajo, recuerda que cuando llegó a Cali, a vivir cerca de esta zona de conservación natural, ya existía un grupo de la tercera edad que cultivaba. Se enteró del proyecto para la entrega de parcelas de tierra por medio de una vecina y decidió inscribirse, según cuenta, solo se necesitó presentar la cédula.

Miriam cultiva sola, es independiente, le gusta sembrar flores, plantas medicinales y una que otra fruta para su autoconsumo o para vender en el móvil del barrio, al cual acude los martes. Mientras se encoge de hombros, cuenta que el hecho de que a su edad no consiga un trabajo estable o justo y el que desee realizar una actividad para desestresarse, ya que nunca se acostumbró a estar en casa mucho tiempo, sino al campo, al aire libre, son el motivo por el cual sigue su labor día a día.

Mientras mira a su alrededor con pesar en sus gestos, narra todo lo que hace algunos años componía este Ecoparque “¿Ahora? ¡No!… Hubiese visto antes, uno se desmotiva por eso, teníamos lechuga, repollo, perejil, apio, salvia, cebolla, ruda, romero, todas esas cosa, yo acá hasta coliflor sembré, pero en ese tiempo era tranquilo, no venía nadie a hacer daño. Ahora toca sembrar lo que a la gente no le llene el ojo, porque o sino arrancan la matica”

Paciente, amable y tranquila, son algunas de las características con las que otros visitantes de la reserva natural describen a esta mujer. Ella  puede hablar y explicar con detalles o anécdotas los procesos de la tierra, la siembra y cultivo que ha aprendido a través de toda su vida. Sin embargo, cuando se le cuestiona sobre qué otros elementos para el mantenimiento y labor del suelo que utiliza, en medio de risas, Moreno, contesta “No, químico, no, eso le sale muy caro a uno”. Además, comenta que le gusta manejar la tierra al natural, como aprendió desde que era pequeña.

En medio de sonrisas, Miriam reconoce que sus alimentos favoritos son las frutas, el guineo y el plátano, los cuales se han convertido en sus grandes aliados desde hace tres años, cuando le inició una enfermedad, la cual le quita el apetito de comidas muy preparadas hasta por meses. Aunque aún se desconozca el origen, nombre y posible tratamiento de esta, Miriam sigue firme ante la decisión de seguir cultivando, aprendiendo, enseñando, trabajando la tierra.

Frente a esto, su familia, compuesta por 11 hijos, diversos nietos y bisnietos, en ocasiones se muestran preocupados por el tiempo que invierte en la agricultura al interior del parque, pues su salud no ha sido estable en los últimos años, estos consideran que debe descansar, estar en casa, pero en los ojos de Miriam es la determinación la que habla:

“Yo les digo, yo no me aguanto en la casa, vivir estable, comiendo, viviendo y durmiendo, viendo televisión… ¡No!, yo no me soporto, yo soy del campo, estoy acostumbrada a vivir sola en el monte y en el monte cuando no es haciendo una cosa y haciendo otra“

Esos mismos ojos se pierden en los recuerdos cuando nombra brevemente a su esposo, quien el pasado 12 de septiembre cumplió 11 años de haber fallecido, un hombre con el que compartió su vida, su tiempo y su familia.

Dulcemente retoma la charla afirmando ,“Pues, como le digo… por eso me parece importante todo esto de la agricultura en la ciudad, eso le sirve mucho a uno para la salud, uno yendo a cultivar, así sudando y haciendo fuerza, uno quema grasa, los males como que se le desaparecen.”

A Miriam Moreno aún le queda un sueño por cumplir, tener su casa propia, en la cual se sienta segura, tranquila, acompañada de sus seres queridos. Mientras tanto, planea seguir cultivando en el Ecoparque los pisamos, porque “cultivar aquí en el Ecoparque me gusta, me distraigo, comparto con otra gente, aprendo cosas”.

“Todos deberíamos tener respeto por los demás, no importa la edad, porque esa es la base de todo en la vida.”

 

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