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Cali

Los Sandovales, la comunidad inundada y olvidada

Los cambuches construidos con plásticos, tejas de zinc y tablas parecen flotar dentro del agua. Un par de cerdos y algunos pollos deambulan intentando encontrar un pedazo de tierra seca. Los mosquitos pican de a tres por segundo. Algunos niños juegan en el caudal del Río Cauca. Y una mujer grita: “al fondo está doña Ofelia con el agua hasta la cintura”.

Es el sector ubicado después del Puente de Juanchito en Cali. Ese que conecta a la ciudad con los municipios de Florida y Candelaria. Precisamente, es el Callejón Los Sandovales de la Urbanización Juanchito, ubicado cerca a la orilla del río Cauca.

A pesar de estar a pocos metros de la capital vallecaucana, los habitantes de este lugar no hacen parte de ella. Tal cual como dice la canción del Grupo Niche “del puente para allá es Juanchito, del puente para acá está Cali”.

Sus condiciones de vida dan a pensar que ni siquiera hacen parte del departamento. Como su ubicación pasa los límites del municipio caleño, la Alcaldía de Cali no los acoge, la de Candelaria tampoco, ni la de Florida. Se supone que la entidad estatal  responsable de esta comunidad es la Alcaldía de Palmira. Sin embargo, no se ve la gestión de esta institución en la zona.

El Callejón Los Sandovales es una de las zonas que ha sido afectada por el desbordamiento del río Cauca en la última semana, debido a las constantes precipitaciones de la temporada invernal.

En este lugar viven 20 familias sin acueducto y alcantarillado, por ende no cuentan con el servicio de agua potable y sus calles de tierra se inundan porque no tienen por donde filtrar el agua. Tan solo un par de casas son construidas con ladrillo y cemento, las otras son hogares improvisados.

Muchos de los habitantes no tienen trabajo, viven de lo que logran conseguir diariamente con la venta de lo que producen sus cultivos, la cría de animales o la venta de frascos plásticos a las diferentes empresas del rededor. Sin embargo, debido a las inundaciones, estos días no han podido trabajar.

Están sobreviviendo a la merced de quienes los quieran ayudar. Aunque según lo que dicen los habitantes, “no hemos visto que por acá pase un solo funcionario de la Defensa Civil o del Ejército”.

Marcos Ayala, el presidente de la Junta de Acción Comunal de la Urbanización Juanchito, ha tomado el rol de interceptor y protector de estas personas. Con 50 años viviendo en el lugar, Marcos siempre lucha por tratar de ayudar a sus vecinos. Por esto, ha sido él quien ha tratado de llevar ayudas de todo tipo a estas familias.

Al ser el presidente de la JAC, Marcos ha sido quien ha gestionado principalmente alimentos con autoridades como la Defensa Civil, la Fuerza Aérea y la Alcaldía de Cali que han ido a repartir mercados a los barrios aledaños al Jarillón.

“Don Marcos no tenemos agua, no hemos podido salir a comprar las tinajas”, le dijo uno de los vecinos a lo que él respondió “déjeme ver cómo puedo conseguir un carro de agua”.

Sin embargo, él afirma que “en este tipo de tragedias hay muchos deshonestos que prefieren mentir y pasar por encima de quien en realidad lo necesita”.

Al parecer, cuando las autoridades entregan cualquier tipo de ayuda, hay quienes hacen fila dos y hasta tres veces, ya sea con ropa diferente para disimular o mandan a algún otro miembro de la misma familia a reclamar su donación cuando ya la tienen.

En el instante, una mujer interrumpió diciendo “es que el gobierno debería hacer su trabajo bien. Si nos quieren ayudar, pues que hagan un censo o algo para controlar la situación. Nosotros no hemos visto ningún tipo de intervención por parte de la alcaldía ni nada. Lo único fue que hoy escuchamos que pasó un helicóptero de la Base Aérea anunciando que debíamos estar pendientes porque todavía hay riesgo de que el Cauca se desborde más”.

En seguida, otra mujer dijo “si eso llega a pasar nosotros ahogados nos quedamos porque no tenemos para dónde coger”.

Ellas, Ingrid Martínez y Katherine Gonzales, son habitantes del sector. Una de ellas es trabajadora independiente y la otra es madre de tres niños.

Lo que la mayoría de caleños se pregunta es, si estas personas saben que están en riesgo de morir por una inundación, ¿por qué no se van a vivir a otro lugar?

Ante esto Marcos, Ingrid y Katherine respondieron de manera concisa: “aquí vive mucha gente pobre, desplazados y olvidados por el Estado. Aquí se vive mucho más barato que adentro en la ciudad. Nosotros no vivimos, sobrevivimos y aquí se nos hace más fácil”.

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