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Entretenimiento

La historia del músico que tiene de mascota a un gallinazo y protege a las zarigüeyas

Un domingo no es un día normal para Davis. Es día de visitas, pero raramente ninguna visita es para él, sino para todas las especies que en su casa habitan ya que esperan porque llegan donaciones.

Apenas se entra al refugio, se respira aire limpio, es un lugar acogedor y lleno de amor, se escucha el sonido de las aves. A la entrada se encuentra ‘Abelardo’, quien es un gallinazo que llegó en mal estado a manos de Davis y hoy en día es tanto el cariño que  se le tiene que lleva dos años como su mascota. ¡Así es: un gallinazo es su mascota!

Luego, Davis da una charla inicial, donde explica un poco de su función en la casita del bosque (que así hace llamar el refugio) lleno de árboles frutales, lo cual da una frescura para todos los que habitan ahí. Es un lugar para la rehabilitación de la fauna silvestre, ya que, en el mes llegan 15 animales de diferentes especies, pero más que todo llegan zarigüeyas bebés, quienes necesitan un cuidado especial, para poder desarrollarse completamente.

La labor de Davis es muy compleja ya que dedica muchas horas de trabajo al refugio, debido a todos los cuidados que se necesita para sacar adelante a todas las especies que tiene a cargo, y con esto poder brindarles un crecimiento íntegro, asimismo poder liberarlas a su hábitat y que no corran más peligro.

Su profesión no tiene nada que ver con el cuidado de  los animales. Es músico y fotógrafo, pero desde niño ama y cuida a los animales. En su hogar estuvo rodeado de muchos, a tal punto de tener tortugas, zarigüeyas, pájaros y otras especies más en la sala de su casa. Su labor de salvar a los animales es empírica, por lo cual, el poco tiempo que le queda libre lo dedica a documentarse y poder seguir ayudando a muchos más, todo esto sin tener un estudio respecto a zootecnia, veterinaria o algún tipo de ciencia en animales.

Las ‘chuchas’, cómo las llama Davis, son marsupiales, de la familia del koala y el canguro, tienen la cola larga y cuando trepan se agarran de ella, bigotes largos, su rostro inspira ternura, las patas se parecen a los dedos de  los humanos y las uñas son largas, sirven para poder caminar sobre los árboles, son de gran tamaño y las orejas son paradas, muchas personas las confunde con las ratas, pero se diferencian por sus características.

Al desconocer que son, les hacen daño –dice el protector-, matando a las hembras, sin darse cuenta que pueden tener bebés dentro de su bolsa, dejándolos desprotegidos a intemperie, sin saber que son una barrera inmunológica contra insectos y enfermedades. Además, el cuidado de las zarigüeyas es costoso, ya que al llegar recién nacidas necesitan un suplemento que remplaza la leche materna y así poder desarrollarse bien. Se alimentan de yogurt, frutas como banano, mango, guayaba y algunas vitaminas de calcio para que no crezcan con malformaciones. “Ellas nunca aguantan hambre, ya que cuando están en su habitat y no hay frutas, se alimentan con las raíces de los árboles”, sostiene Davis.

Sin embargo, las zarigüeyas no son los únicos animales que llegan en mal estado al refugio, también ardillas, pájaros, mariposas, iguanas, tortugas, perros, gatos y en algunas ocasiones llegan culebras, las cuales no se quedan mucho tiempo porque son meyas﷽﷽﷽﷽﷽﷽ a las zariguey a un gallinazoaor Silo suroca que pasotros si queremos proque o el fin de un cojflcito de mas de 5 decás solitarias y no requieren tanto tiempo de cuidado que otro tipo de animal.

Por otra parte, al terminar la rehabilitación, Davis decide si ya es el momento de devolverlas a su habitad, solo si se encuentran en buen estado de salud y si van a estar lejos de los humanos por ser el mayor enemigo de estas especies. “Pero a veces se apega tanto que quisiera quedarse con todos”, dice.

Las visitas a la casa del bosque no son constantes durante un mes, es decir, hay meses que van 60 personas, pero hay meses donde solamente van 15 personas, de aquí que la recolecta que hace Davis para el sostenimiento del refugio es de $480.000 como máximo, y $120.000 como mínimo, esto teniendo en cuenta que la entrada al refugio (con recorrido y todo) tiene un valor de $8.000 por persona, que es muy poco para todos los gastos que se requieren.

Sin embargo, Davis tiene distintos tipos de donaciones, tales como frutas, verduras y otros alimentos. También recoge recoge dinero para el refugio a través de su cámara, la toma de fotografías  de los visitantes con los distintos animales del refugio, en especial con ‘Abelardo’, ya que hasta tiene estilo para posar frente a la cámara.

Las charlas que brinda Davis a los visitantes tiene una intención: lograr concientizar y sensibilizar a las personas de cuidar los animales. “Es muy difícil que se cumpla la ley del maltrato animal en un país donde ni siquiera se hace justicia cuando se asesina a una persona. Lo importante es la educación, y más cuando se trata de niños, hay que enseñarles el respeto por todas nuestras especies”, concluye.

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