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Informe Especial

La historia del hombre que mató a toda su familia

El peluquero Jhoan Francisco Ospina mató a sangre fría a su esposa Yirledy Ramírez, y a sus hijos Oscar y Saray de 7 y 9 años. Su familia habló con el ‘Asesino de Alameda’, como se le conoce, y este dijo que “no se acuerda de nada”, pero anota que “todo fue premeditado porque les hizo ingerir somníferos”. Abandonado por su familia en su infancia y varios intentos de suicidio en la cárcel, nadie sabe qué fue lo que pasó. Diagnosticado con problemas psicológicos, espera condena en una cárcel de Cali donde hoy le corta el pelo a los guardianes e internos de Villahermosa. ¿Por qué mata un hombre a su familia y este no se acuerda de nada? Toda la historia.

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El pasado 12 de julio de 2017, Jhoan se levantó a medio día  como normalmente estaba acostumbrado a hacerlo, se arregló y se dirigió abrir su peluquería, “Barbería Jhoan”, nombre que él le había puesto.

En horas de la tarde fue a comprar en el centro de la cuidad caleña un somnífero, cloruro de metileno, pues su intención era dormir a toda su familia.

Días atrás Yirledy Ramírez se había ido de la residencia, por problemas maritales con Johan, sin embargo ese miércoles llevó a sus hijos al barrio para que pasaran tiempo con su padre, y ella también decidió quedarse en el lugar, que horas después sería la escena de su asesinato.

Los cuatro compartieron como una familia, pero Jhoan ya tenía planeado como iba a proceder; combinó la cena que les preparó con el cloruro de metileno, les sirvió a su mujer y a sus hijos este somnífero que produjo en ellos la pérdida del conocimiento quedando totalmente dormidos, pues no pudieron reaccionar a lo que Jhoan, tenía planeado.

Por consiguiente, el pasado 13 de julio de 2017 decidió cometer el crimen, según las autoridades en horas de la madrugada “4:30 am”.

En primer lugar asesinó a su hijo Oscar, le hizo cortadas en sus dos pequeños brazos; después procedió a realizarle las mismas cortadas a su hija Saray y por último mató a su mujer, a quien le cortó el cuello y uno de sus brazos. Todas estas heridas que les causaron la muerte las hizo con una cuchilla, pues de profesión era barbero y sabía perfectamente cómo se manejaban este tipo de elementos.

Mientras los cuerpos estaban boca abajo se desangraban y Jhoan solo veía la escena que había causado a sangre fría. Pasaban las horas y nadie en los alrededores del barrio sabía lo que estaba ocurriendo.

En una de las camas se encontraban los cuerpos de Saray y Oscar acostados en posición contraria, mientras el cuerpo de su mujer yacía en la cama que compartía con él.

Jhoan decidió escribirle a su hermano a las 8:00 am  desde su WhatsApp dejándole un mensaje: “Perdóneme, pero la decisión ya está tomada, despídame de mi  ahijada”.

A su hermano le sorprendió que él escribiera a esa hora, porque normalmente Jhoan se levantaba a medio día; su hermano se asustó y se dirigió a la casa del victimario, a las 12:00 pm.

Al llegar a la residencia, tocó y tocó la puerta pero nadie abría, así que decidió gritarle a su hermano, esté salió ante puerta y le dijo: “Deje su bulla, déjeme dormir, venga más tarde para que hablemos”. Pero su hermano sospechaba que había pasado algo, pues el aspecto de Jhoan era diferente.

Su hermano le dijo: “llámeme a Yirledy”. Pero Jhoan le respondió que ella se encontraba donde la mamá y los niños también.  En la cara del peluquero se reflejó una sonrisa macabra, cerró la  puerta y se entró.

Su hermano seguía sospechando que nada era cierto y que Johan no había hecho algo, así que se dirigió donde Pilar Caicedo, la madre de Yirledy. Al llegar a la residencia de la señora, Él pregunto por la mujer de su hermano, a lo que respondió Pilar que ella estaba en la casa con el hermano.

Sus sospechas se habían confirmado, puso cara de susto; entonces Pilar, le dijo: “¿Qué paso?, él le mostro los mensajes y le conto que acaba de venir de la casa del victimario. Pilar Caicedo empezó a gritar: “¡Ay me la mató! -¡me la mató!”

El hermano decidió volver a la casa de Jhoan; una patrulla de la estación de Junín iba pasando, así que el pariente les conto lo que sucedía.

Su hermano con desesperación, intento subir por la parte de atrás del apartaestudio y escuchó la voz de Jhoan que repetía: “si ves lo que me hiciste hacer”. Pero no pudo hacerlo porque Jhoan tenía un perro pitbull agresivo.

Jhoan al escuchar que se iban a entrar y a descubrir la escena que había causado, decidió tomar una barbera y empezó a cortar su cuello e intentaba sacarse sus cuerdas bucales, incluso se hizo cortadas en sus brazos y sus dedos.

Con ayuda de los vecinos y los policías, que intentaban abrir la puerta, quebraron los vidrios y de una fuerte patada la tumbaron.

Al lograr entrar en la residencia los uniformados, su hermano y Pilar, se encontraron con esa desgarradora escena. La madre de Yirledy gritaba desesperada “¡Me la mató!-¡me la mató!”.

Sin embargo, el peluquero a pesar de las cortadas que se había causado, aún tenía signos vitales así que fue remitido  en ambulancia a la clínica Rey David.

Horas después, llego a la residencia el CTI para hacer los respectivos levantamientos de Yirledy, Oscar y Saray. Sus vidas habían terminado, pues el ser que procreo estos dos pequeños había tomado la decisión de que dejaran de existir.

Los caleños, ese día  al enterarse por redes sociales y noticieros, se asombraron al conocer el caso del peluquero. Era un día como cualquiera pero no sucedió algo normal, pues Johan tenía todo fríamente calculado para cometer el asesinato.

Este asesinó a los tres integrantes de su familia, entre ellos: su esposa Yirledy Ramírez, de 24 años, y  sus dos hijos Saray y Oscar, de 7 y 9 años.

El aterrador  hecho ocurrió en barrio Alameda, dentro de un apartaestudio, en el cual también funcionaba la peluquería de Jhoan, ubicado en la carrera 23ª  con calle 7ª, en el sur de la capital del valle.

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Elías Viera, coordinador de cuidados intensivos en la clínica rey David, quien atendió a Jhoan, después de haber cometido la masacre y haber querido atentar contra su vida.

Jhoan llegó de la siguiente manera a la clínica, Viera afirma: “Llegó con lesiones auto infligidas por el intento de suicidio, en regulares condiciones requirió el manejo inicial en urgencias y posteriormente requirió entubación”

Además Viera  dice: “Eran lesiones en el cuello que comprometían la laringe, la cual se suturo sin ningún inconveniente, el resto de lesiones que tenía en el cuello y brazos estaba sobre trayectos vasculares pero no hubo compromiso de grandes vasos, lo único que se hizo fue suturarlos y evitar alguna infección”.

En cuidados intensivos permaneció  10 días, evoluciono satisfactoriamente y lo trasladaron a la habitación para continuar la rehabilitación.

Getty Daza, médica hospitalaria del cuarto piso, sostiene, que Jhoan fue valorado por sicología y siquiatría, se le abrió historia siquiatra.

El procedimiento que tuvo fue una cirugía de exploración de cuello y sutura de las heridas. Negó haber consumido sustancia sicoactivas y las pruebas toxicológicas salieron negativas.

“Él permanecía ausente, no se comunicaba con nadie y mantenía encerrado en su habitación, una sola persona vino a visitarlo pero no volvió”, asegura la médica Daza.

Salió en buen estado de salud y fue remitido por el siquiatra a un hospital mental.

Los policías encargados del caso, cuentan: “Después de que lo estabilizaron se le dijeron los derechos que tenía como capturado por el asesinato que cometió, igualmente había dejado como evidencias como cuchillas dentro de la escena y una carta expresando porque lo hacía”.

Según el patrullero que lo custodió mientras estuvo en la clina Rey David “él le pedía minutos para llamar a su mujer y le preguntaba que cómo estaban sus hijos. Afirma que Jhoan decía que sus hijos y esposa no estaban muertos”.

“La actitud que él me demostraba en el hospital no era para que hubiera hecho lo que hizo, porque él se comportaba muy amable y pedía favores, era muy agradecido”. Concluyo él uniformado.

Alberto Martínez vecino y dueño de un negocio de artículos usados aseguró: “Últimamente parecía que ellos ya no estaban juntos,  porque ella casi no se veía por el barrio, no se sabe  cómo a lo último la convenció de que se vieran de nuevo”.

“Un hermano de él vino como al medio día porque al parecer le escribió, y me preguntó que si lo había visto, pero yo no lo veía a él desde el día anterior. El hermano tocaba pero nadie le abría la puerta”, reafirma Martínez.

“Yo si escuchaba que ellos alegaban mucho y la mujer le gritaba que lo iba a matar, pero de la pelea no pasaban. La noche anterior del suceso escuche como música y que bailaban yo pensé que estaban felices, pero no sabía lo que iba pasar”, confirma su vecina Claudia.

Aclara, que no los conocía muy bien, no pasaban del saludo, pues ella solo estaba de paso y vivía en Popayán.

Una de las tías paternas, más que su tía fue la madre de Jhoan Ospina al igual que la abuela, desde el momento en que su verdadera madre decidió abandonarlo con tan solo 8 meses, fueron las que se hicieron cargo de este.

Su padre murió a causa de cáncer hacer 7 años y  su abuela murió hace dos años, lo que causo gran impacto en su vida.

“Él era un excelente esposo y padre, nunca tuvimos quejas de él, era un hombre muy calmado y pasivo con ellos”. Dicen la mayoría de las personas que los conocieron.

La tía de Jhoan manifiesta: “Después de que pasaron los hechos nos dimos cuenta que la relación iba avanzando en problemas muy profundos, hasta llegaron a hablar de una separación, a él le dolía y decía que “no podía dejar que ella se fuera con los niños”. Ellos llevaban 12 años de relación, por ende no quería que eso se acabara”.

“En la carta que dejó Jhoan, comentan los policías que él afirmaba: no quería que en la tierra estuviera su familia separada, porque tuvo una infancia muy dura, por eso prefería matarlos a todos, incluyéndose a él, para así poder estar juntos en el cielo y no separados en la tierra”.

La tía asevera: “Jhoan pudo haber cometido los hechos por el temor a sentirse abandonado nuevamente, porque desde niño su madre lo dejo tirado y eso fue un daño psicológico que a él le afecto mucho”.

Actualmente Jhoan le comenta a su tía  que su mujer lo visita donde se encuentra recluido en este momento, le dice: “¿Cuál era el pacto que teníamos?, éramos todos juntos” y él le contesta que se lo lleve con ellos, pues lo único que quiere es morirse.

“Quedó con cicatrices impresionantes, el injerto que le pusieron en su cuello, le jala mucho y se le dificulta respirar”, recalca su tía.

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Su nombre completo es Jhoan Francisco Ospina Moreno, tiene 35 años de edad,  nació en la ciudad Santiago de Cali.

Él es el mayor de dos de sus hermanos, pues su madre a todos tres les puso el mismo nombre Jhoan.

Es  un poco más bajo que su ex mujer Yirledy, Jhoan es de contextura delgada, ojos redondos de color café oscuros, cabello corto de color negro, sus  cejas son gruesas y su color de piel es mestiza.

Tiene 2 tatuajes, uno en el antebrazo y otro en el pecho, ambos al lado derecho, posee un lunar en el lado derecho de su cumbamba, utilizaba un arete en su oreja derecha y en su muñeca izquierda se ponía su cadena de plata.

Era un hombre pasivo y formal, no le gustaba entablar ninguna conversación con sus vecinos, pero por este simple hecho no dejaba atrás su formalidad (saludo).

Era dueño de una peluquería ubicada en el barrio Alameda de la ciudad Santiago de Cali, su nombre era barbería Jhoan, dentro de esta, en una de las paredes tenía el logo que identificaba su trabajo y el nombre anteriormente mencionado de la peluquería, era exclusiva para hombres.

Ospina tenía una variación de máquinas para ejercer su profesión, en total eran 6; entre ellas: una andis de color azul con negro y una envy de color rojo, las cuales sobresalían por sus llamativos colores.

Los  estilos de los cortes que realizaba en la peluquería eran americanos, entre ellos: clásico, coby, vanilla, mesa, barbas, jersey, diésel, militar y cresta.

Le gustaba mucho salir con su familia de paseo, llevarlos a comer afuera de la casa, sus comidas preferidas era la de mar, les gustaba disfrutar de un buen ceviche en familia.

En la noche jhoan salía con su perro a realizar un recorrido por el parque y a tomar aire.

Un viaje que él aún recuerda mucho, fue cuando viajaron todos en familia juntos con su suegra Rocio a Maguipi, ubicado en Buenaventura, donde pasaron unas vacaciones recordadas y esas fueron las ultimas que el compartió con su familia.

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Según la Sicóloga Mónica Mondragón de la Universidad Unicatólica Johan en el momento de los hechos pasó por una ansiedad, debido a una frustración del abandono que sufrió por su madre en algún tiempo, este tendría guardado todo su resentimiento.

Por el comportamiento que asume, se diría que su diagnóstico es una sicosis alta, ya que las personas con este síndrome cometen los hechos pero se crean una realidad ficticia, tienen sus propios conceptos, puede ser una persona cambiante, se muestran tranquilos y repentinamente agresivos, hablan de forma incoherente y, tienen alucinaciones.

Además, las relaciones sociales que este tenía eran muy pocas, más bien era una persona alejada de la gente, casi no tenía amistades se mostraba alejado; a diferencia de las relaciones cercanas Jhoan hacía fuerte los entrelazos, por eso pudo haber reaccionado de esa manera en el instante en que vio que su relación se acaba definitivamente.

El tratamiento psicológico que proceden a dar una persona que comete un homicidio, sería dependiendo del trastorno se hace un trabajo interdisciplinario con sicología, siquiátrico y medicina general, dentro la sicología tendría un acompañamiento comportamental, de cómo se ha sentido el paciente, cómo son sus comportamientos y hábitos dentro de la convivencia, qué percibe del entorno; en lo siquiátrico sería un acompañamiento con  fármacos.

“Los trastornos sicológicos que podría llevar a una persona a asesinar a su familia, serían: una frustración, maltrato, abuso, consumo de sustancias psicoactivas y, un trastorno alterno que haya tenido en la parte sicológica”, complementa Mondragón.

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Actualmente Jhoan Francisco Ospina, se encuentra recluido en un centro de máxima seguridad en la ciudad de Santiago de Cali., en un patio para enfermos mentales. Cuando le imputaron cargos en la clínica, se aceptó culpable. Pero le dice a su familia que no recuerda nada.

Está recibiendo ayuda psicológica y toma medicamentos para estar controlado, ya que si no lo hace ocasiona daños en el centro de reclusión.

A pesar de que le proporcionan medicamentos para estar mejor, ha  intentado suicidarse varias veces, pero lo han descubierto y los que mandan en el patio, le dicen que no vaya a dañar la imagen porque los puede perjudicar a ellos.

Incluso ha hablado con tres sacerdotes, y ellos le dicen: “Si Dios te dejo fue por algo, no pienses que toda la vida vas a ser malo”. Esto a jhoan le ha servido porque ya no tiene tanto la mentalidad de matarse y afirma: “Yo estoy entregado a Dios y sé que ya me perdono”.

En el patio que está lo cuidan y lo aprecian, sin embargo en otros patios lo quieren ver muerto por el hecho que cometió.

Todos los domingos recibe la visita de sus dos tías paterna, las cuales no lo han dejado solo desde el momento que ocurrieron los hechos.

La primera vez que una de ellas fue a visitarlo se quedó aterrada de ver su aspecto físico comentó: “Producía pavor por su aspecto, era más muerte que vida. Sus ojos eran hundidos, las vendas que tenía le brotaban sangre  y tenía las manos muy hinchadas”.

Jhoan cuando lo visitan les dice a sus tías que le digan a toda su familia  “Que los quiere mucho y que espera que algún día lo perdonen”.

En su tiempo libre en la cárcel Jhoan escribe en un cuaderno su día a día. Incluso sigue realizando su trabajo como peluquero, ya que le prestan la máquina  dos días a la semana, 3 horas en la mañana y él peluquea a los guardianes y a los internos.

Todos los días Jhoan se siente deprimido, y llora constantemente en un rincón de la cárcel, pues quiere estar al lado de Yirledy y sus hijos. No le dan ni ganas de comer y dice “Yo quiero estar con mi mujer y mis hijos”.

Los cargos que le fueron imputados por la Fiscalía Seccional de la Unidad de Reacción Inmediata, URI, delito de feminicidio agravado y homicidio agravado.

Pasará sus días en la cárcel de Villahermosa, esperando a pagar su condena y siempre recordara lo que hizo, pues mato a sus tres seres más queridos, su familia.

Por: 

Alexandra Díaz
Stephania Benavides
Yharitza Franco

 

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