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Opinión

La guerra que no vemos

Cuando por casualidad en una librería de Cali me topé con un libro que German Castro Caycedo publicó en 2014 y que  muy sabiamente tituló Nuestra guerra Ajena, no he dejado de preguntarme cómo es posible que esté a la mano de todos un escrito que nos va llevando  por la historia reciente de nuestro país, mientras con fechas, cifras, datos, testimonios nos demuestra como todo el conflicto que hoy padece Colombia ha sido orquestado desde los Estados Unidos, y que poca gente lo haya leído y peor aún, que no pase nada.

El autor en la primera página aclara que Editorial Planeta, a pesar de tener contrato vigente con él, le devolvió el manuscrito original desde el 2002 hasta el 2010, aunque ya había publicado 15 libros de su autoría y que solo hasta 2014  cambió su política y lo publicó. Imagino que la editorial creyó que el contenido del texto podría generar paros, discusiones académicas, encarcelamiento de algunos dirigentes, una política nacional más agresiva en la defensa de la soberanía del país…pero no pasó nada, tenemos pocos lectores en Colombia y bastantes personas interesadas en que las cosas se mantengan como están.

Entre las más  graves denuncias que hace Castro Caycedo está el hecho de que después de la guerra del Vietnam, que dejó a un ejército de soldados enviciados de la mariguana, Estados Unidos necesitó satisfacer la demanda de estos militares y empezó a buscar un lugar donde se pudiera sembrar esta planta, y parece que corrimos con la mala suerte de ser señalados  por la potencia del norte y de la noche a la mañana la dinámica del comercio nacional cambió y el narcotráfico lo permeó todo, la imagen del país se deterioró y los norteamericanos aparecieron como los grandes salvadores que por medio de préstamos y planes han ayudado desinteresadamente a nuestro país, con el único ánimo de salvar a la humanidad del flagelo de la droga.

Lo que resulta aberrante es que Estados Unidos jamás mira su propio ombligo y no menciona el hecho de que toda esta producción se da gracias a que sus nacionales garantizan gran parte del consumo en el mundo. Y aunque allá se comercializa, jamás se habla de carteles de narcotraficantes norteamericanos.

Denuncia también el periodista que con  el Plan Colombia se cuadruplicó la presencia de soldados norteamericanos en el país y que  los helicópteros fueron multiplicados por veinte, estos a nombre del ejército y la policía colombiana, y que las milicias privadas  aumentaron de 5.000 hombres a 12.000. En cuanto al Plan Patriota, el cual fue diseñado para acabar con las Farc, guerrilla inscrita en la lista negra de los terroristas, fue el pretexto que utilizó Estados Unidos para cumplir con sus intereses en el agua de nuestro país, idea que fue ocultada con la aparente intención de salvar al mundo, después de los ataques del 11 de septiembre. Y es que el escritor demuestra que los gringos tienen los ojos puestos en el control de los acuíferos del mundo y especialmente de los de Latinoamérica que tienen numerosas reservas, además de la Amazonía. Menciona varios ejemplos de países de América del sur que han entregado sus acuíferos y como los connacionales no pueden acceder a ellos aunque estos sean públicos. Y  por supuesto en el caso de Colombia  para ello cuentan con un ejército que él  llama de mercenarios que los custodian día y noche y que no cumplen con las leyes de nuestro país y que se han visto en numerosas ocasiones señalados por abusar de la población civil.

Nada de esto se registra en ningún medio de comunicación, sólo ha  aparecido una referencia en la Revista Semana, pero no se ha hecho un seguimiento a esta situación para sustentar el punto en el libro del escritor señala que  “el ministro de educación de Brasil Cristovao Buarque dijo públicamente que en los debates actuales, los candidatos a la presidencia de Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales y acuíferas del mundo como canje por la deuda” este representante del gobierno cierra afirma también que cuando se comprobó que los recursos se estaban agotando en Estados Unidos aparece el discurso que justifica la idea de que los recursos naturales del mundo son patrimonio de la humanidad.

Después de leer todo lo que este autor, ganador del premio Simon Bolivar vida y obra el año pasado, nos pinta, para mí fue una confirmación escuchar las declaraciones de unos desmovilizados de las Farc que pasaron por la cátedra Teoría del Conflicto de la Universidad Católica. Ellos expresaron su falta de confianza en el proceso de paz, por considerarlo una farsa,  lo que motivó a que los estudiantes preguntaran el por qué y la respuesta calza con las investigaciones de Castro Caycedo,  “porque el gobierno necesita desocupar las zonas donde operan las Farc para poder seguir con el plan de dar el territorio en custodia a los Estados Unidos y que ellos exploten los recursos que allí existen” y estamos hablando de inmensas zonas con una gran riqueza en fauna, flora y por supuesto agua..

El infortunado  hecho de que los colombianos tengamos tan poca información y, lo que es peor, tan poco interés de conocer los problemas que realmente nos afectan y que afectarán en un futuro a nuestros hijos, parece ser nuestra marca nacional, esa que han aprovechado históricamente las grandes potencias para cometer grandes abusos.  Lo realmente paradójico es que el libro está expuesto, a los ojos de todos, así como esta problemática, pero nadie hace nada.

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