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Crónica

Justicia: ¿Dónde estás?

Héctor Enrique Martínez es uno de los tantos ciudadanos que ha sufrido la victimización por parte del Estado colombiano, desde hace cuatro años viene buscando justicia por el asesinato de su hijo Héctor Fabio Martínez Reyes, quien el 26 de mayo del 2012 con tan solo 17 años de edad murió, como manifiesta él, a manos de dos sicarios de la policía. Desde entonces, Héctor ha recorrido la ciudad y parte del país, buscando respuesta por parte de las autoridades y el Estado colombiano de quienes no ha recibido mayores resultados.

Para Héctor la muerte de su hijo significó un cambio total en su vida, pues desde el suceso ha emprendido una lucha en contra de la impunidad y el olvido a las víctimas del Estado en Colombia, pues como él lo afirma, el Estado ha dejado a las víctimas en el olvido, olvido que él no está dispuesto a aceptar y es por eso que desde hace ya cuatro años se ha dado a la tarea de protestar de manera pacífica, tomando como escenario la plazoleta de la gobernación del Valle del Cauca, donde realiza plantones acompañado de pancartas y pendones que resumen el caso de su hijo Héctor Fabio y el de otras víctimas que han quedado en la impunidad por la negligencia y las irregularidades del Estado colombiano.

Foto vía: Rocío Cortés

Foto vía: Rocío Cortés

Con la voz a punto de quebrarse y sus ojos a punto romper en llanto ante la impotencia y el dolor se le escucha decir “Si no salimos a protestar las cosas se quedarán en la impunidad” esa se ha convertido en una de las consignas de Héctor, quien confía en que su lucha no sea en vano, y que su voz y la de todas las víctimas de los delitos cometidos por parte de miembros del Estado sean escuchadas; con este fin Héctor asumió desde el 2013 la dirección de la Fundación Colombia Soberana: Capítulo Valle, que tiene como fin acoger a todas aquellas víctimas que no han recibido el apoyo y acompañamiento debido por parte del Estado colombiano “Yo quiero una fundación que trabaje por las víctimas, que sean las mismas víctimas que trabajen en la fundación, que ellos sean también el andamiaje de la fundación, que lo que se consigue en la fundación sea para las víctimas” es precisamente ese el ideal de Héctor.

Con su voz de protesta Héctor ha recorrido diferentes lugares del país, a paso lento pero seguro ha caminado hasta la capital de Colombia para buscar respuestas ante la muerte de su hijo, respuestas que nadie le da, sin embargo no abandona su lucha y su búsqueda de justicia, que en varias ocasiones se ha visto empañada por las amenazas de hombres que se acercan a advertirle “Vea usted va a seguir haciendo bulla con lo de la muerte de su hijo, ya deje eso así, ¿quiere que le pase lo que le pasó al hijo suyo?” lo que para cualquier otra persona sería una sentencia de muerte y motivo para abandonar la causa y guardar silencio, para Héctor se ha convertido en el motor de su lucha y en el aliciente para levantarse cada día con la firme convicción de que la justicia llegará, no sabe cuándo ni de qué manera, pero sabe que así será, lo único que tiene claro Héctor es que cada día de lucha, cada palabra, cada pancarta, cada paso que da hacia la búsqueda de justicia cuenta, para que cada día sean menos las voces que escuche decir “No señor Martínez es que la policía me ha amenazado, a mí me da miedo hacer esto” pues es ese el tipo de respuesta que suele escuchar cada vez que invita a una víctima a hacer parte de la fundación para evitar la impunidad de su caso, y es que como dice Héctor “han pasado cuatro años y no ha pasado nada, entonces si me quedo en la casa, ahí sí que es peor”.

La lucha de Héctor es la de muchos más que quieren pero que por miedo a represalias de los victimarios no se atreven a levantar su voz en contra de la impunidad y del olvido a las víctimas del Estado y prefieren guardar silencio, llevar a cuestas no solo el dolor de haber perdido a un ser querido sino además, la impotencia ante la impunidad de los casos y la invisibilización de la violencia de la que han sido víctimas.

Justicia. 2

Foto vía: Rocío Cortés.

Son precisamente personajes como Héctor Enrique Martínez Pineda, quienes a través de sus iniciativas luchan contra la invisibilización de los actos violentos que cada día cobran más vidas en nuestro país, vidas de inocentes como en el caso de Héctor Fabio quien para el sistema termina convertido en un número más, un caso donde no hay autoridad que investigue, abogado que defienda, ni juez que condene, ni Dios ni  ley, solo quedan los rastros de la impunidad y la indignación de sus familiares, para el sistema un número menos, para su familia, un hijo, un hermano, un novio, un padre, arrebatado por la violencia, por manos criminales camuflados de autoridad que llegan matan y se van.

“Será que nosotros los pobres no podemos hacer una denuncia pública o será que nos toca quedarnos callados por temor a que seamos amenazados o hasta muertos y dejar que se queden las denuncias en la impunidad” frases como la anterior son las que se leen en las pancartas que en los últimos años han acompañado a Héctor en sus plantones, su incasable búsqueda de justicia y su larga lucha contra la impunidad, mientras señala las pancartas para mostrar su lucha a los peatones que a veces indiferentes caminan frente a la plazoleta de la gobernación evita que alguna lagrima se escape de sus ojos, esos mismos que durante los últimos cuatro años han tenido que ver la injusticia y la impunidad a la que el Estado colombiano lo ha sometido a él y a muchos más que no tienen más opción que llevar a cuestas el dolor de haber perdido de maneras absurdas a sus seres queridos.

 

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