ESPACIO PARA PUBLICIDAD 360
Informe Especial

Informe Especial: Un año del No y del Plebiscito por la Paz

La historia contará que un 2 de octubre de 2016 se realizó el Plebiscito por la Paz que sentenció un NO rotundo de respaldo al proceso de paz, que nació un 26 de agosto de 2012 cuando los medios de comunicación anunciaron un tema coyuntural para el país: intentar terminar la guerra.

Las opiniones de los colombianos se polarizaron cuando se dio a conocer a la opinión lo planteado en las 276 páginas del Acuerdo de Paz, situación que se vio reflejada durante un mes previo al anuncio de la realización del Plebiscito por la Paz del 2 de octubre del 2016 y posteriormente con su resultado.

Esta división de opiniones se presentó por las fuertes críticas y argumentos, especialmente de la oposición frente a los acuerdos firmados entre el gobierno de Santos y las Farc propuesto desde la Habana en Cuba.

Los juicios en contra del proceso de paz que se desarrollaron en vísperas del plebiscito, conllevaron a fuertes campañas de políticas y de comunicación que clasificaban a los ciudadanos entre los del ‘Sí’ y los del ‘No’.

Las votaciones se llevaron a cabo en todo el país. En Cali, la capital del departamento del Valle, con una población estimada de 2.530.756 hasta el 2016 según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el ‘Sí’ en los resultados del plebiscito lideró con un total de 319.949 votos.

¿Domingo negro?

El domingo 2 de octubre del 2016 se llevó a cabo la jornada de votación en todo el país, en la que los colombianos dejaron ver que no se sentían conforme con las propuestas de paz que se trabajaron entre los delegados del gobierno Santos y los de las Farc, por lo que el resultado victorioso fue el ‘No’.

Después del polémico resultado, aquellos que apoyaban las propuestas de paz, no conforme, realizaron un seriado de marchas en las que se exigía al gobierno, a la vez que daban lecciones a los colombianos, de la necesidad de implementación de los acuerdos, situaciones que llevaron a que el gobierno decidiera el ‘fast track’ como vía para la aprobación de ellos.

Daniel Tellez, líder de la marcha por la paz en octubre del 2016, manifiesta que “después del plebiscito, todos los grupos empezaron a comunicarse y a buscar mecanismos para poder apoyar los acuerdos. La idea era empezar a movernos, porque se tenía la incertidumbre de qué iba a pasar después del resultado de la refrendación, por eso Bogotá, Cali y Medellín se unificaron para darle un llamado al Estado, sobre la importancia de que se llegara a un acuerdo de paz”

Entonces, aquellos que acogieron de manera oportuna el proceso, a partir del resultado de plebiscito del 2 de octubre, emprendieron marchas por la paz que avivó, no solo la intención del gobierno para seguir con la implementación de los mismos a través de otras vías, también agudizó la opinión pública respecto a cómo empezaba a actuar la población con relación a las decisiones que competen a todo el país.

La vía rápida: ‘Fast track’

Después de la discusión en el congreso para avalar la vía rápida para la implementación de los acuerdos, en la que llegó a cuestionar esta vía, como una herramienta que quebraba los alcances de la constitución para cumplir con las bases democráticas, la Corte Constitucional dio vía libre al mecanismo ‘fast track’ para implementar el Acuerdo de Paz con las Farc.

Esta vía permitió acelerar los tiempos para la aprobación, y por tanto, la implementación de los acuerdos, que habían sido refrendados, sin embargo, su resultado alteró un proceso de negociación de más de 4 años.

El politólogo de la Universidad del Valle expresa que “aunque se intentó implementar esta vía para presionar sobre el proceso de paz, esto es un proceso muy frágil, porque puso en cuestionamiento su actividad y su veracidad con relación al respeto por lo pactado, se especulaba que esto interviniera en su práctica”.

Aunque en principio, la Corte Constitucional atribuía que el procedimiento ‘fast track’ no estaba regida en la constitución del país, su posterior aval llevó a que los colombianos, especialmente el sector opositor que dijo ‘No’ en el plebiscito, dudaron sobre esta entidad.

Por un lado, la población cuestionó el manejo de la máxima entidad constitucional respecto a estos acuerdos, y por otro, se criticó la forma en que se “pasó por encima” de los colombianos, cuando, por la vías democráticas establecidas en la constitución, ya se había decidido el destino de los acuerdos.

De este modo, el ‘fast track’ garantizó que varios puntos del acuerdo, deban ser cumplidos en el futuro por otros gobiernos y le de facultades al presidente Juan Manuel Santos para expedir decretos con rango de ley en un futuro, respecto al Acuerdo de Paz.

El nuevo ‘pacto’

No obstante, en las refrendaciones del 2 de octubre del 2016, debido a la negación de los colombianos sobre el acuerdo, el presidente Santos y la guerrilla de las Farc, firmaron otro pacto que prometía ser más equitativo respecto a las castigos que debía tener esta guerrilla.

Este nuevo que se negoció en 40 días en comparación con el primero que se tomó cerca de 5 años, ajustó algunos puntos que generaron mayor discordia en la población, por las facilidades que se le otorgaban al grupo guerrillero que había asesinado, torturado, secuestrado y delinquido por más de 5 décadas.

  1. Una de estas quejas se debía a la impunidad: Se exigían más penas y de periodos más largos a los guerrilleros de las Farc, por lo que se erradicó la libertad incondicional de este grupo, y se propuso establecer penas en condiciones de reclusión alternativa en colonias agrícolas, y se sanciona a aquel que no se ubique dentro de estos predios al momento de monitores a cargo de la Organización de Naciones Unidas, (ONU).
  2. En el nuevo pacto se exigía a las Farc hacer entrega de sus bienes para la reparación integral de las víctimas, mientras que en el primero quedaba al aire la reparación material de las familias, pues no se delegaba como una ‘contribución’.
  3. La oposición pedía que se revelara información con relación al narcotráfico, por lo que el nuevo acuerdo exigía que la información brindada debía ser por medio de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), y de este modo, esta era la encargada de atribuir las respectivas responsabilidades.

Sin embargo, Fredy Caicedo, docente en humanidades y trabajo con la población víctima del conflicto armado, considera que las partes no están cumpliendo por igual: “Veo que las Farc cumplieron, de hecho ya no existen como guerrilla. Creo que el Estado ha cumplido aspectos, pero me parece que en lo fundamental está incumpliendo”.

“Me da la impresión de que por el hecho de que las Farc ya no tienen armas, su nivel de presión desapareció y en consecuencia le están incumplimiento lo pactado e incluso modificando unilateralmente  aspectos de peso”, dice el catedrático.

De este modo, los acuerdos sufrieron todo tipo de alteraciones, incluso en la etapa de su desarrollo, y posteriormente en su presentación a los colombianos, quienes, liderados por la oposición política al proceso de paz, promovieron un desacuerdo frente a la terminación del conflicto de la forma en cómo se estaba llevando a cabo por el gobierno.

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Click para comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir a Top