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Informe Especial

Informe especial: Mujeres, entre la violencia y la oportunidad

La violencia contra la mujer pareciera natural en la sociedad colombiana. Antes, las mujeres eran vistas como la persona del rol inferior al de los hombres, sometidas a actividades propias del hogar, excluidas de todo tipo de actividad -vida política, por ejemplo-, a opinar o asumir cargos de alta exigencia laboral.

Sin embargo, a través de los años, las propias mujeres fueron abriéndose espacio para participar en diferentes actividades, bien sea de carácter político, o romper el estigma de que solo podían asumir las responsabilidades propias del hogar.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre los factores asociados a un mayor riesgo de cometer actos violentos cabe citar un bajo nivel de instrucción que empieza desde la familia y la escuela, el maltrato infantil o haber estado expuesto a escenas de violencia en la familia, el uso nocivo del alcohol, actitudes de aceptación o naturalización de la violencia y las desigualdades de género.

Asimismo, la OMS considera varios tipos de violencia contra la mujer, especialmente las incurridas por los hombres, como la violencia física, sexual y psicológica, aunque unas son más evidentes que las otras.

Para la psicóloga Dalia Cortés, la mujer muchas veces no detecta que está siendo maltratada psicológicamente. “En las rutas de atención, se pretende darle un manejo a estos casos, donde la mujer detecte que está siendo violentada, para esto se hacen campañas de manera preventiva sobre la violencia de género, entonces se da a conocer cuáles son los tipos de violencia, para que así la mujer pueda identificar inmediatamente si es o no víctima de la violencia psicológica”.

Cortés puntualiza que los celos es la prueba más evidente que sirve para detectar si la mujer está siendo maltratada psicológicamente. “Este tipo de situaciones, hace que uno pueda decir que esta conducta no es apropiada”.

Celos que matan

“La celotipia es el caso más puntual para detectar cuando está siendo violentada, es el factor más recurrente para la violencia contra la mujer, donde si estás con un amigo hombre, entonces la pareja empieza a catalogarlo como tu amante, o se te prohíbe salir con tus amigas, o se toman atribuciones para indicar cuál es la forma en la que te debes vestir”, dice la especialista.

A las mujeres se les ha impedido vestirse libremente, en ocasiones, es la misma pareja quien le exige qué ropa ponerse, de tal manera que no fuese a parecer vulgar. Así mismo se les indica qué posturas tomar respecto a un tema, incluso, se les implanta el chip de que ellas no son capaces de tomar decisiones por sí solas.

La violencia o el maltrato verbal no solamente incurre en las relaciones de pareja, también en otros espacios los hombres con comportamientos machistas tienden a hacer sentir inferiores a las mujeres, en el espacio laboral por ejemplo, se oyen expresiones como ‘no sé si tenga las capacidades para asumir un alto cargo’, o ‘si yo fuera jefe no contrataba mujeres porque se enferman, porque tienen hijos y hay que darles permiso’, ese tipo de estigmas ya se consideran violencia.

Por tanto, la psicóloga afirma que cuando la mujer ha sido violentada en cualquiera de sus formas, el daño psicológico es grande, la mujer empieza a creerse un discurso del que ella no sirve para nada, o que su posición está en los quehaceres de la casa, o no se le permite estudiar, o frecuentar amistades masculinas.

Así –dicen expertos- la mujer empieza a naturalizar estos discursos y esto es una conducta que se asume de manera natural en la sociedad. Solo de un tiempo para acá es que se ha empezado a entender estos roles de otra manera.

Ayuda a la sociedad

La Fundación Casa Matria acoge a mujeres víctimas de violencia, en donde se les brinda acompañamiento psicosocial y se da atención de manera individual y grupal.

“Se les explica los tipos y situación de violencia, la naturalización de la violencia, las consecuencias que tiene la vida de las mujeres de tal modo que, se fortalezcan, que se empoderen, de  tal modo que, cualquier daño psicológico, no afecte las diferentes situaciones de su cotidianidad”, expone  Katherine Eslada, coordinadora de transversalización y gestión del conocimiento de Casa Matria.

Luz Adriana Londoño, secretaria de la Mujer, Equidad de Género y Diversidad Sexual de la Alcaldía de Cali, manifiesta que, aunque ya hay una ruta de atención para la mujer víctima de la violencia sexual, psicológica y física, se debe propender para que el acompañamiento, con el fin de evitar este tipo de maltratos, se dirija hacia los hombres.

“Ahora el trabajo es con los hombres, con representantes de las Juntas de Acción Comunal, funcionarios públicos, jóvenes, niños, adolescentes, donde se trabajen temas de la transformación de la masculinidad, es decir, hablarles sobre esos esquemas culturales que nos han marcado, de que los hombres no pueden llorar, que las mujeres  son las que deben estar en la casa. Situaciones que no han permitido que haya una equidad e igualdad de condiciones entre hombres y mujeres”, aseguró Londoño.

Aunque hay varias instituciones, programas, campañas o estrategias que propenden por la ayuda hacia la mujer, una vez que ha sido víctima por algún tipo de maltrato, desde la penalización o imposición de denuncias, no hay un mayor avance que proteja a la mujer.

El abogado de familia Jorge Guerrero Ceballo explica que, aunque la Ley 1257 es la primera en hablar concretamente de la violencia contra la mujer y sus distintas formas, las medidas son un poco frágiles, por ejemplo, no se ha contemplado la prohibición de aproximarse a la víctima y/o  a integrantes de su grupo familiar.

“El acoso sexual tiene una pena de hasta 1 año de prisión, pero ya se sabe que es excarcelable, asimismo, la Ley 1761 de 2015 que crea la figura del feminicidio como delito autónomo con penas que van de 250 a 500 meses de prisión y que pueden aumentar de acuerdo a circunstancias de agravación, es el mayor avance que se ha tenido”, afirma Guerrero.

De acuerdo a cifras del Instituto de Medicina Legal, los casos de mujeres víctimas de violencia sexual para el año 2017 son 875, mientras que, en violencia intrafamiliar para el mismo año, se presentaron 1665 casos, de los cuales 857 fueron perpetrados por las exparejas de las víctimas, y 806 fueron por parejas actuales.

RECUADRO

“Todo  comenzó con ‘amor contéstame’, y terminó con ‘mujerzuela, con quién estás’”

“Yo conocí a un extranjero, de Alemania, por redes sociales. Estuvimos conversando  un mes, viéndonos por Skype y escribiéndonos al whatsapp. Poco después de ese mes, yo viajé para Alemania a encontrarme con él. Llegué a su casa y todo muy bien, nos la pasábamos viajando y disfrutábamos mucho de la compañía del uno y del otro.

“En uno de los paseos, yo me monté en un tren y me perdí. Él me hizo varias llamadas preguntándome dónde me encontraba, y finalmente me localizó. De regreso a casa, él me empezó a hacer pataleta y a hablarme fuerte y me empujó hacia la pared, no muy brusco, pero me sacudió los hombros, y  pues yo quedé en ‘shock’, pero eso lo dejé así.

“Yo pretendía quedarme 15 días en Alemania, pero debido al trato con él, porque a pesar de ese incidente, todo era muy especial y él era muy amoroso y me terminó convenciendo de que me  quedara más y así duré tres meses.

“Él era súper amoroso, especial, atento, servicial, y yo estaba muy emocionada y casi que enamorada de él. Luego de un tiempo él entró a trabajar y pues yo me quedaba sola en la casa con la mamá de él, porque él vivía con los papás.

“Yo aproveché que conocía a unos amigos en Barcelona y me fui a visitarlos, incluso él me dio lo de los pasajes, pero esos dos días que duré allá, él me llamaba a cada 5 minutos. Me preguntaba a cada rato que, qué estaba haciendo, que con quién estaba, dónde estaba, y cuando no le respondía rápido el chat, se alteraba y me hacía muchas llamadas. Me mandaba mensajes que le contestara el teléfono de inmediato, e insistente, y hablaba muy furioso. Los mensajes comenzaban con un amor contéstame y, terminaban con puta, con quién estás.

“Cuando regresé a Alemania, ese hombre estaba furioso y me ultrajaba, me sacudía los hombros y así abusó de mí sexualmente, y digo que abusó porque yo no quería ese día estar con él, porque acabábamos de discutir muy fuerte, me decía perra, puta, y me estaba dando miedo.

“Después de lo que sucedió me fui para Barcelona nuevamente, donde mis amigos, además porque no tenía dinero para un pasaje de regreso a Colombia. Apenas bajo del avión en Barcelona, tenía muchas llamadas perdidas de él y con mensaje ofensivos por chat. En esas me dijo que no volviera a Alemania, que no me quería volver a ver, y como él fue el que me compró los pasajes, me dijo que no me iba a dar el dinero para devolverme a Colombia.

“Él me chuzaba el teléfono, porque se sabía el nombre de mis amigos en Barcelona, tenía muchos datos de ellos, y entonces me empezó a amenazar, porque yo soy modelo webcam, y él tenía videos, fotos y mucha información personal mía, y me empezó a amenazar con divulgar eso, a mandárselos a mi mamá, a mi familia.

“Yo me desesperé porque yo no tenía dinero, no tenía como regresarme a mi país, y devolverme a Alemania me daba miedo porque no sé cómo podía reaccionar él. Después de unos días, me llamó, me imploró que le contestara el celular, y cuando lo hice, me dijo que saliera que estaba en una cafetería cerca de donde me estaba quedando en Barcelona, y yo a él nunca le dije dónde me estaba quedando.

“Yo no quería ir, porque para hablarle a él tenía que estar muy sumisa, porque él por cualquier cosa se alteraba y me intimidaba, entonces yo no podía ni hablarle medio duro.

“Le insistí que necesitaba mi pasaje, que yo no tenía dinero y lo amenacé que le iba a avisar a la policía y ese mismo día me dio lo del pasaje.

“Hace poco menos de diez días, después de un año de regresar a Colombia, me dio por revisarle las redes sociales, y por Instagram vi que tenía fotos con una nena, y estaba acá en Cali. Me da miedo que esté en la misma ciudad y que me lo puedo encontrar.

“Yo cuento mi historia de manera anónima a compañeras o un grupo en el que estoy de mujeres, para evitar que a ellas o alguna otra mujer pase por algo similar, porque poner algún denuncio no me sirve mucho, porque cuando les digo que soy webcamer, asumen que todo me lo merecía, que estamos acostumbradas a ese trato. Que para eso nosotras nos ofrecemos”.

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