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Cali

Informe Especial: Armitage, un gobierno bajo la lupa

El empresario Maurice Armitage lleva 22 meses como mandatario de Cali y durante su gobierno ha generado más controversia que soluciones reales. Ya son conocidas sus salidas en falso en comentarios o retroceder medidas que son impopulares y poco esenciales. Sin duda, él es diferente.

Armitage impuso un nuevo estilo en la administración –se levanta a las 4 de la mañana y puso a madrugar a todo el mundo-, se acercó a la comunidad, no hay barrio que no conozca, nombró a afros en cargos clave de la administración y hasta hizo una reforma administrativa sin precedentes.

Siempre habló de terminar el reforzamiento del Plan Jarillón, reducir los índices de homicidios, invertir en infraestructura educativa, disminuir los accidentes de tránsito y ampliar la cobertura de salud para la población no asegurada, entre otros. Nada que ningún alcalde no prometa hacer comenzando.

Sin embargo, no gusta su estilo, cuyos resultados no se ven. Al menos eso es lo que piensan los caleños en una última encuesta: solo un 31% de favorabilidad entre los caleños, algo que el mismo confesó que le golpeó duro saber eso. Incluso, se habló que renunciaría al cargo, que luego desmintió.

Inseguridad, ¿el talón de Aquiles?

De acuerdo con datos del Observatorio Social de Cali, “entre el primero de enero y el 30 de junio de 2017, se registraron 589 homicidios en Cali, cifra que representó una reducción de 15,4% frente al mismo período de 2016, donde se presentaron 696 homicidios”.

Según este informe, Siloé es el barrio de la ciudad que registró el mayor número de homicidios en el primer semestre del año con 19 homicidios, seguido de Los Comuneros, con 15 casos; Mojíca con 14 y Potrero Grande, con 12 homicidios.

Sin embargo, según información de la Policía Nacional, en los seis primeros meses del 2017, se registraron 5.708 hurtos a personas en la capital del Valle del Cauca, cifra 13,4% superior frente al mismo período de 2016.

No obstante, se destaca que hubo una reducción del 30,9 % en el hurto a personas frente a junio de 2016. Sin embargo, los caleños siguen sintiendo que no hay apoyo policial, que siguen las muertes selectivas y que los robos no paran. No hay una solución que se note.

“Que haya bajado el número de robos es solo una cifra. La realidad es que los barrios de Cali no tiene la seguridad de antes y la policía no se ve”, dice Rosa María Bustamante, habitante del barrio El Refugio. “No acciones de hecho, y así será difícil bajar la cifra delincuencial que azota a la ciudad.

Ojo a la reforma administrativa

El año pasado, se implementó en la organización jerárquica de la Alcaldía de Cali, una reforma administrativa con la que se crearon cinco nuevas secretarías: Turismo, Movilidad, Paz y Desarrollo Económico y los departamentos de Tecnología y Contratación. Además, se reorganizaron las funciones de las demás dependencias.

La Secretaría de Movilidad se dividió en dos subsecretarías: una de educación vial y otra operativa, para proyectar de manera más organizada la política de movilidad en la ciudad. Aún se espera los resultados que ha dado la medida de pico y placa de dos horas más en el día que cayó mal entre caleños.

Otro despachó que no se consolida es la Secretaría de Desarrollo Económico que tiene como objetivo de promover la generación de empleo en la ciudad y de buscar la atracción de inversión para Cali. Sin embargo, la tasa de desempleo en Cali subió del 11,7% en el último trimestre, subió frente al igual periodo del año anterior.

Ante esto, José Nicolás Orejuela, asesor del alcalde y quien lideró el proyecto, aseguró que “este no fue más que el proceso de transformación de la Alcaldía y sus dependencias para fortalecer su capacidad de gestión”. Eso aún está por verse.

Palabras más, palabras menos

Hace unos cuantos días desató polémica por una frase dicha por el mandatario que se consideró como racista. El hecho ocurrió cuando el líder político se refirió a un episodio violento ocurrido el pasado 24 de mayo en la ciudad, después de un partido entre el Deportivo Cali y el América de Cali, en el que hubo más de 30 heridos y 80 detenidos.

“Llamé al presidente del América y la Dimayor, les dije que, por favor, aplazaran ese partido porque teníamos en ese momento los problemas en Buenaventura. Todo el occidente colombiano estaba convulsionado”, dijo en su momento.

Y agregó: “Eso nos estaba repercutiendo en Cali porque es una ciudad muy explosiva. Cali es una ciudad donde tenemos un millón de negros, convivimos con ellos en paz y los queremos mucho, pero tenemos que tener cuidado sobre todo con este tipo de violencia”, expresó en una entrevista a un medio de comunicación nacional.

Esto generó una serie de críticas por parte de la ciudadanía que tildó al alcalde de racista por referirse a dicha comunidad tocando el contexto de Buenaventura, mientras discutía la seguridad del estadio Pascual Guerrero.

Ray Charrupi, director general del movimiento ‘Chao Racismo’ y asesor del alcalde en estos temas, defendió al funcionario diciendo que “es el mandatario más incluyente de Colombia. Son cerca de seis secretarios afro y cerca de cuatro asesores que hacen parte del gabinete”.

Otra medida confusa ocurrió en el pasado en el Festival de Música del Petronio. Armitage decidió suspender el clásico entre América y Cali –muchos medios registraron la cancelación del juego- porque era la final del Petronio, pero luego el alcalde rectificó y decidió aplazarlo y correr la hora. El partido se disputó en la mañana.

Pedido de renuncias protocolarias

También causó controversia con el tema de los polarizados, donde un funcionario de la Secretaría de Movilidad aseguró que la Alcaldía quitaría todos los vidrios polarizados de los vehículos, cuando en realidad la estrategia era dirigida solo a aquellos que ofrecen servicio público de transporte, con el fin de incrementar la seguridad de la ciudadanía.

Ahora, el debate está centralizado en la renuncia protocolaria que solicitó a todos los miembros de su gabinete municipal donde manifestó que “nosotros estamos llegando casi a la mitad de la administración, donde considero importante hacer un análisis. Por eso le he pedido a todos los Secretarios una renuncia protocolaria para tener la libertad de ver qué cosas funcionan bien y qué funciona mal”.

Esta declaración cayó más al interior de los despachos. “Molesta porque se está trabajando, pero no hay confianza. El sector público es de procesos a largo plazo, no es una empresa privada donde las decisiones se toman bajo otra variables”, dice un funcionario.

Cabe agregar que con esta renuncia protocolaria, Armitage queda en libertad para hacer los cambios y ajustes que, según él, requiera el gabinete y que le permitan fortalecer su gobierno en cuanto a secretarios, jefes de oficina, subsecretarios y asesores de despacho.

Esta decisión la tomó luego de que Luis Alfonso Rodríguez, exdirector del Dagma, presentara su renuncia, según lo manifestado por él, “porque hay un proyecto atrasado pero no es culpa de nosotros. Sin embargo, el alcalde manifestó que no está muy contento con mi trabajo”.

Es decir, puestos de libre remoción que algunos interpretan como “burocráticos para pagar favores de políticos que interfieren en las decisiones de la alcaldía”, según un exasesor del alcalde.

El politólogo Andrés Perea, de la Universidad del Valle, expresó que “Armitage tiene buenas ideas y es uno de los alcaldes que más se ha acercado a la comunidad. Sin embargo, hay debilidades en los procesos con las dependencias de su gabinete y esas debilidades, sumadas a su inexperiencia en lo público, abonaron el terreno para el mayor error que ha cometido: permitir que a solo un año y medio de su gestión le montaran la campaña política para la próxima alcaldía”.

“Aprovechando la debilidad del actual Gobierno, las fuerzas políticas locales ya empezaron a gestionar sus campañas hasta dentro del mismo equipo administrativo de la Alcaldía y Armitage no se ha puesto en la tarea de darse a respetar y pedir que lo dejen continuar con su mandato”, concluyó Perea.

Incluso, hoy se conoce que hay un Comité Pro Revocatoria de Armitage, liderado por Alejandro Ocampo, ex candidato a la Gobernación del Valle, quien asegura que el mandatario ha incumplido el plan de gobierno que presentó ante la Registraduría Nacional. Por lo que busca reunir 200.000 firmas a través de la revocatoria ‘Chao Armitage’ que radicó en la Registraduría el pasado 29 de junio.

“Existen tres razones fundamentales para interponer esta acción. Primero, por los problemas de seguridad y movilidad que hay en la capital del Valle; segundo, porque hay problemas que no ha podido manejar y tercero, porque son muchas las promesas de campaña que ha incumplido”, manifestó Ocampo.

‘Chao Armitage’ ha generado campaña de convocatoria entre la ciudadanía caleña a través de las redes sociales. “Nos une el descontento que le genera este gobierno a la ciudadanía, la falta de una respuesta seria a los problemas y la preocupación que generan los hechos de corrupción en la Alcaldía de Cali”, agregó el líder de la revocatoria.

Igualmente, a través de la página oficial de Facebook de la iniciativa, se explicó que “entre las promesas incumplidas están: 1- prometió terminar las mega obras; ya dijo que no, pero no nos devuelven la plata a los que ya pagamos y siguen cobrándole a los que no lo han hecho. 2- prometió incrementar la flota de buses del Mio, mejorar las rutas y el cumplimiento de los horarios; lo único que hizo fue vía concejo de Cali, inyectarle más de $ 25.000 millones a beneficio de  los empresarios operadores del sistema, con recursos de los caleños vía impuestos. 3- prometió autorizar las motos con parrilleros hombres e incumplió. 4- prometió aumentar el empleo en Cali y hoy esta es la ciudad con más alto índice de desempleo en Colombia”.

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