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Cali

Gualas, un transporte riesgoso que se niega a desaparecer

Los camperos o gualas, como popularmente se les conoce, fueron el furor  y comodidad para el transporte de muchos caleños que habitaban las laderas de la ciudad en los años 70 y 80.

Esos vehículos que hoy se ven deteriorados y viejos son ruidosos y dejan un humo negro y exagerado por las calles que recorren. En la actualidad es un transporte  público arcaico, que va desapareciendo, por la modernización  e ingreso de nuevos sistemas de movilización.

Guala 1

Pero Álvaro Lara, gerente de la empresa de gualas La Estrella,   asegura que este transporte  no ha desaparecido en su totalidad, por el simple hecho que las pocas busetas públicas que quedan en servicio, el alimentador del MÍO y los taxis no cubren las zonas más altas de las  laderas de la ciudad, en especial en la zona de Siloé, por temor a la inseguridad que se vive a cualquier hora en este sector.

Vistiendo un pantalón café de dril, zapatos de cuero café que reflejan varios años de uso y un camibuso amarillo que al lado superior izquierdo  dice Transporte La Estrella, y con un  tono de impotencia en su voz, Lara destaca  la disminución  de personas  que abordaban estos camperos de la comuna 20, ya que una parte del transporte en el sector hoy día lo satisface el Mío Cable.

“El cliente prefiere caminar un poquito más hasta las estaciones y  pagar solo los $1.800 del Mío  y no pagar doble transporte”, sostiene el curtido transportador.

El precio del pasaje de las gualas varía depende a la distancia y zonas. Cabe anotar que en la actualidad  estas circulan en Terrón Colorado,  Siloé, Los Chorros, Alto Nápoles, Bellavista, Polvorines y una que otra en la Buitrera.

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Hasta estos parajes caleños llega este transporte añejo, al que muchos lo menosprecian, ya sea por la incomodidad y por el calor que encierran.

Actualmente hay entre 480 gualas que recorren  desde el plan hasta  las laderas de Santiago de Cali, cubriendo diferentes rutas y transitando por  vías principales de la ciudad, como son: avenida de los Cerros, calle 9ª, avenida Rosevelt, carrera 10, avenida del Río, parte de la calle 5ª, desde el Hospital Universitario del Valle hasta la carrera 39.

Víctor Muñoz, un señor de 63 años que  se dedicó a manejar transporte público durante más de 40 años, ha estado frente a volantes de taxis, de busetas, y ahora  de una Guala, hace 26 años, de los cuales un tiempo como particular y otro como servicio público.

Él, que tan solo avanzó hasta 8º de secundaria  lo que más sabe es contar  dinero, puesto que recibía dinero y regresaba vueltas exactas a los pasajeros.

Hoy hace parte de la empresa Coontrasol, es dueño de un campero Nissan Patrol, modelo 1973, color blanco y habano  , con notorio desgaste  de llantas, plumillas y pintura e incluso en  los asientos, que presentan rajaduras en el sillón.

La carrocería deja ver  ese óxido que delata que ha sido un carro que le han dado uso y abuso y al que no le invierten dinero para arreglos.

Este transporte, de placas NHC-244 de Cali,  tiene una capacidad para 9 personas sentadas  y de 5 y hasta 6 colgadas de la barra trasera, pero despierta preocupación al  ver cuando sube una pendiente y sus pasajeros se menean de lado a lado sin ningún tipo de seguridad.

Sin embargo, lleva recorriendo  las calles de la capital del Valle del Cauca desde 1989 y desde hace 16 años, al iniciar este milenio, hace parte de la empresa de transporte público Coontrasol.

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Hoy Muñoz rememora el flujo e incremento de usuarios que tenía este transporte años atrás, que abarcaba las laderas y la parte  plana de la ciudad.  Ahora dice que hay 113 gualas de la empresa en la que trabaja y antes eran de 240 a 280.

“Son un transporte económico  y con gran prolongación de rutas seguidas, antes cobrábamos $1.000, después $1.300 y hoy en día $1.700, es la única manera de recoger lo del día a día”, afirma este conductor.

Cuando se  aborda una guala, lo primero que se siente es la mirada de los pasajeros. De inmediato truena la voz del ayudante o ´mirla´: “Siga mami que ahí cabe”.

Y para poder hacerlo hay que estar dispuesta a rozar el trasero por la cara de cuatro personas, sentarse en un puesto estrecho y quedar con la duda de si pagar de inmediato  o al momento de bajarse.

Mientras transcurre el viaje hasta el destino, se escucha la música de emisoras populares, y cuando una canción es la favorita del conductor, estesube el volumen y acompaña con toda la fuerza de sus pulmones.

Los camperos tienen algo fuera de lo común:  luces de colores dentro de las gualas, al mejor estilo de las cantinas o bares de pueblo con pompones de lana colgados en su interior, y un ventilador tipo industrial, pero mini, que ventea de lado a lado diagonal al conductor.

Quienes están al frente de estas gualas han sido testigos de incidentes y accidentes que presentan este medio de transporte.

Primero, son vehículos viejos que presentan fallas como recalentamiento, desgaste de frenos, de llantas, bloqueo del volante, entre otros.

Segundo,  ya que estos carros son modelos antiguos, su mantenimiento cuesta más  que una revisión tecnomecánica, y para no pagar por las fallas, prefieren andar con los papeles vencidos y poniendo en riesgo la vida de los demás.

 

 

 

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