Cali

Especial Mujer: subordinación femenina. Estrategia para seguridad de mujeres en Cali

En el marco de las denuncias y quejas que han expuesto las caleñas respecto al acoso callejero y la inseguridad en algunos paraderos del MIO, factores que incentivan la violencia y maltrato contra la mujer, la administración municipal en conjunto con la ONU Mujeres han propuesto la estrategia: “Ciudades Seguras para mujeres y niñas”, con el fin de atender este tipo de situaciones.

Ante esto, la subsecretaria de Equidad de Género de la Cali, Ana Carolina Giraldo, manifestó que el propósito de esta estrategia es combatir estas problemáticas que aquejan al género femenino.

“Trabajamos inicialmente en un estudio exploratorio que dura alrededor de tres meses para dejar un panorama claro sobre qué está pasando en los espacios públicos de la ciudad en términos de violencia y de acoso hacia las mujeres y de aquí plantear unas líneas de acción”, indicó la funcionaria.

Por su parte, Flor María Díaz, representante de ONU Mujeres expresa que para llevar a cabo esta estrategia es necesaria la participación, no solo de las autoridades municipales, también de la ciudadanía.

“A parte de los actores municipales también se unirá personas de la sociedad civil. En las propuestas que ya se han escuchado, se ve un espíritu de apertura, de voluntad, de conciencia sobre la problemática del acoso y la violencia sexual contra ellas en espacios públicos que se aspiran intervenir”, puntualiza la representante.

Subordinación femenina en la esfera laboral y sentimental

A través de la historia las mujeres han estado cumpliendo un rol inferior en comparación con los hombres. A muchas, se les ha delegado las actividades propias del hogar, excluidas de cualquier tipo de labor que requiera esfuerzo físico o mental, por ejemplo, el espacio político, el financiero o de trabajo pesado que ha sido asumido por el género masculino, en ocasiones, manifestando que no es trabajo para una fémina.

No obstante, en la actualidad las mujeres se han ido abriendo espacio que les eran negados, rompiendo ese estigma de que solo podían asumir las responsabilidades propias del hogar y el cuidado de su familia. Poco a poco la mujer ha logrado demostrar la variedad de sus talentos y se ha posicionado en cargos importantes tejiendo la dignidad y el empoderamiento de la misma.

Sin embargo, obtener estos reconocimientos les ha significado una serie de obstáculos y sacrificios que se han ido naturalizando por la sociedad al tratarse de aspectos que suceden en la vida cotidiana. Frente a estos, se encuentra el maltrato psicológico o acoso sexual hacia la mujer, especialmente por parte de sus compañeros de trabajo o sentimental, quienes con su excusa de la masculinidad, ofenden a la mujer en espacios laborales y públicos.

Para la psicóloga Dalia Cortés, la mujer muchas veces no detecta que está siendo maltratada psicológicamente, los celos por ejemplo, son la prueba más evidente para descubrir un comportamiento extraño en su pareja sentimental.

La profesional también manifiesta que la violencia o el maltrato verbal no solamente ocurre en las relaciones de pareja, también en otros espacios los hombres con comportamientos machistas tienden a hacer sentir inferiores a las mujeres. En el espacio laboral por ejemplo, se oyen expresiones como “no sé si tenga las capacidades para asumir un alto cargo”, o “si yo fuera jefe no contrataba mujeres porque se enferman, porque tienen hijos y hay que darles permiso”. Este tipo de estigmas, según la psicóloga, ya se consideran violencia.

Otro de los factores sobre el maltrato hacia la mujer en su afán de subordinarla, tiene que ver con el acoso sexual. Ante esto, la abogada y magister en Estudios de Género, Alejandra Coll manifiesta que este tipo de acoso se configura cuando hay una relación de poder entre víctima y perpetrador. Este, en su condición de superior de acuerdo con su posición social, económica, de edad o familiar en comparación con la víctima, aprovecha la sumisión de esta para emplear un maltrato psicológico a través de la intimidación y la amenaza de despido, o en casos extremos, pedir favores sexuales, señala la abogada.

 

 

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