Perfiles

Especial Mujer: Diana ´Siguaraya´: salsa con sentido

Todo es silencio mientras son las dos de la tarde. Algo como “la calma antes de la tormenta”, pero en este caso, antes de la descarga. Ya se acerca la hora del guaguancó y ella lo sabe. Está ansiosa, nerviosa, pero concentrada. No deja de revisar su celular y su computador para comprobar que todo esté en orden. De la tecnología, gran aliada de lo que hace, depende en un alto porcentaje que todo salga bien.

Diana ´Siguaraya´ transmite su programa Salsabor todos los domingos de 2 a 4 pm desde la plataforma salsaur.com

Es Diana Ordóñez Hincapié, una mujer de baja estatura y en dos horas de conversación, de sonrisa constante. Tiene 35 años de edad y un tatuaje en el hombro derecho. Es un tribal que se hizo cuando tenía 15 años que para ella “es una figura de libertad”. Una palabra que parece gustarle mucho, pues la música que rodea su vida, le inspira lo mismo.

Toma un micrófono que está sobre la mesa y se empiezan a escuchar palabras que muestran conocimiento sobre música, compositores, años y orquestas. Habla de Celeste Mendoza, acompañada de Los Papines. Suenan las primeras notas y ella se transforma. El nerviosismo es ahora goce.

“Yo, desde niña, he venido acompañada de estos ritmos. Crecí con ellos y siempre me gustó bailarlos”. Sentada frente al computador no baila, pero escucha atentamente y tararea las letras y muestra que su relación con la salsa es una de amor, de pasión. “Es una música que cuando la escucho, me dan ganas de bailarla porque es una sensación liberadora”, nuevamente la libertad como una idea que la une a la salsa.

Y es libertad lo que siente al hacer lo que le gusta y saber que con ello se puede ganar la vida. Sí, ella vive de la música y sonríe cuando cuenta que la gente no le cree pues su trabajo es escuchar orquestas, cantantes y seleccionar aquéllos que va a programar, pero eso da sus frutos cuando ve que las personas gozan con las notas que ella cuidadosamente ha escogido. Esa imagen le encanta.

De Buenos Aires a Cali

Diana, que es caleña, que lleva en su sangre la salsa, los ritmos antillanos, el guaguancó y todo lo relacionado con esos sonidos que se mezclan y provocan éxtasis, aprendió o más bien, entendió que podía darle sentido a su pasión, en una ciudad que se caracteriza por la música pero no por la salsa, al menos para quienes no la conocen bien: Buenos Aires. Allá, en medio de sus estudios de Maestría en Ciencias Sociales, descubrió que no solo era a través del baile que podía relacionarse con la melodía: también era capaz de compartirla, de ponerla a sonar para que otros gozaran.

Hoy reconoce que la capital Argentina no solo le dio formación académica, sino musical. Su relación que, hasta antes de 2011, había sido más desde el baile, se transformó hacia el estudio de cantantes, orquestas, canciones y letras, eso sí, las letras con sentido. Todo eso lo empacó en sus maletas y lo trajo a Cali para ser más que Diana Ordóñez y convertirse en Diana ´Siguaraya’, en parte, por la canción de Benny Moré.

Salsabor y las letras con sentido

En agosto de 2017 regresó a Cali con su maleta llena de experiencias nuevas con el ritmo y la melodía. Ya no era suficiente bailar, sino que ya había que difundir. Ya lo había empezado a hacer afuera y a través de sus redes sociales y fue cuando empezó a pensar en hacer un programa con eso que ya sabía: programar música.

Entonces nuevamente la palabra ´libertad´ aparece en primer plano: investigar, conocer, indagar sobre el asunto es liberador, es empezar de nuevo cada vez. Y es que la forma en la que lo hace es así: libre. Encontró en la radio online el aliado perfecto para contagiar de esa pasión a otros. Un lugar, salsaunderground, es el espacio desde donde cada domingo, los bongoes, las trompetas, las letras y su voz, se entremezclan en un programa que se llama Salsabores que es como la salsa misma, una mezcla, una combinación de muchas músicas. No hay un lugar fijo desde donde emite, pues lo único que necesita es electricidad y conexión a internet porque anda con su emisora y su melodía, metidas en un maletín. Libre.

Una libertad que no solo es para ella, sino para su audiencia: una liberación de letras trilladas, de sonidos que cansan y que además, promueven la violencia contra la mujer. Tal vez ese es su aporte más importante, algo que no solo procura ella, sino que se reconoce poco a poco en el ámbito salsero caleño. Andrés Díaz, más conocido como ´Pachanga´, dice que la participación de la mujer en ámbitos distintos al baile hace que se le dé una nueva mirada al ritmo, pues en general, la salsa ha sido “un escenario creado por el sentir masculino y eso significa la popularización de ciertas letras o ciertas músicas, entonces, con la participación femenina existe una perspectiva diferente” dice Díaz.

Reconoce también que el trabajo en particular de Diana ´Siguaraya´ se suma al esfuerzo por salir de las “mismas 100 canciones” que se escuchan en Cali y eso le da oportunidad a nuevas agrupaciones de mostrar sus propuestas. Dice ´Pachanga´ que trabajos como el de Diana no son tan nuevos, lo que sucede es que tienen las posibilidad de ser más reconocidos y menos eclipsados por la visión machista de la salsa. Recuerda nombres de otras mujeres que poco a poco ganan reconocimiento: Laura Sotelo, María Claudia Giraldo y Stella Gómez entre muchas otras.

Diana, por su parte, recuerda la importancia de la mujer como dueña de establecimientos. Se viene a la cabeza la famosa Nellyteca, un lugar ya reconocido y popularizado en el ámbito salsero local. Ser dueña, como ser programadora, no es fácil. Deisy López, propietaria de La Caldera del Diablo y también programadora, dice que Cali es un poco cerrada para las mujeres al momento de programar salsa “aún somos minoría” añade.

Dice que si bien la inclusión de la mujer programando salsa ha ido creciendo “ha sido por iniciativa de nosotras mismas, pues el ambiente machista que aún nos rodea es bastante imperante”. Pese a todo ello, para Diana es bueno sentirse acompañada en su esfuerzo. Ella, menuda y de baja estatura, ocupa cada vez un espacio más grande en el mundo de la salsa en Cali que aún permanece masculino.

Y así, desde cualquier lugar de la ciudad, Diana ´Siguaraya´ seguirá compartiendo su música, sus conocimientos y sobre todo, su mensaje de libertad para las mujeres y la sociedad. Aunque reconoce que todo lo debe escribir por su mala memoria y que no se considera melómana, Salsabor poco a poco reivindica la importancia de saber escuchar música, no solo desde el ritmo, sino desde la letra. Tal vez haya que pensarlo dos veces antes de volver a corear o bailar “mátala, mátala, mátala, mátala. No tiene corazón, mala mujer”

Youtube: Diana ´Siguaraya´ y la salsa con sentido

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