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El legado de Hernán Herrón, el mejor técnico de ciclismo del Valle

A Herrón sólo queda decirle gracias. El pasado 12 de diciembre murió el que era considerado el mejor entrenador de ciclismo del Valle del Cauca. Su último descubrimiento fue Jarlinson Pantano, ganador de una etapa en un Tour. ¿Quién era este paisa que se quedó en Cali?

Hernán Herrón Arenas corrió el primer Clásico RCN cuando el piso era destapado y el público no dejaba pedalear. Fue una doble a Jericó, saliendo de Medellín, que era como ir al infierno y que le abrieran la puerta por el doloroso recorrido de dos etapas que al final sumarían 250 kilómetros. Corría 1961.

“El 80 por ciento de las etapas eran por caminos destapados y cada competencia duraba más de 8 horas”, recuerda Herrón, técnico de la Selección Valle de Ciclismo. Al final, ‘Clavito’, como le decían, quedó cuarto en la primera etapa y décimo en la segunda. La carrera fue ganada por Rubén Darío Gómez seguido del gran ‘Cochise’.

Todo comenzó en 1953 cuando Herrón, natural de Medellín y sin tradición ciclística, vio correr a Ramón Hoyos Vallejo, tal vez la primera gran figura del ciclismo colombiano, en una Vuelta a Colombia. De allí no sólo salió a comprar una bicicleta, sino que comenzó a correr en la categoría ‘turismeros’ o novatos.

“A mi me dio un día por correr y vi que me iba bien y me dediqué al ciclismo”, dijo una vez el técnico. A pesar de que fue medalla de plata y bronce en varios campeonatos nacionales corriendo por Antioquia, fue el puesto 14 en la Vuelta a Colombia de los años setenta su mayor satisfacción. “Fue por su dureza”.

Tras 12 años de carrera ciclística, el pedalista se dedicó a entrenar futuros corredores. Sin embargo, era la pista la modalidad que mejor conocía por ser un ferviente seguidor de estas competencias, entre ellas, la persecución por equipos y las pruebas de grupo, que son sus preferidas. Se volvió experto.

En 1973 Herrón aceptó ser técnico de la Liga del Valle luego de serlo en Bucaramanga. “Me gustaba mucho Cali por su velódromo, que era de madera, muy técnico”, decía. Cali, entre tanto, aún vivía esa euforia de los Juegos Panamericanos de 1971. Vino a esta ciudad y se quedó.

Este año completó 55 años metido en el ciclismo y más de 30 como entrenador en Cali. Sólo tuvo dos periodos ausentes cuando dirigió el equipo de pista de Postobón junto a Hugo Cuartas y atendió su negocio de bicicletas por un par de años. De resto, siempre como entrenador o ciclista recreativo.

Jamás vio correr a alguien como ‘Cochise’ y siempre lo dijo: “el ciclismo colombiano se quedará esperando a que aparezca otro ‘Cochise’ como los brasileros seguirán a la espera de otro Pelé”. No olvida el accidente que tuvo en una Vuelta a Colombia que le tocó retirarse tras cortarse la pierna con una pierna, sus bicicletas de acero y aluminio que alcanzó o los más de 600 pedalistas que entrenó.

“Tengo ganas de retirarme. Uno va cumpliendo un ciclo y aparecen esos deseos del retiro, de darle la oportunidad a otras personas. Si lo hago me iría a Medellín donde está mi familia, mis hermanos”. Y si eso ocurre, a Hernán Herrón Arenas sólo queda decirle una cosa: gracias.

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