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Cali

El árbol que todavía hace llorar al Oeste de Cali

Foto por: Paulo Cesar Rojas Rojas

Foto por: Paulo Cesar Rojas Rojas

Vecinos aseguran que desde seis años que fue cortada la ceiba más consentida del barrio Santa Rosa, en el oeste de Cali, se siente un enorme vacío en cada una de las personas que solían posar bajo su sombra. Este árbol que había escuchado secretos, preocupaciones y miedos de todas aquellas almas que recurrían a él para admirar su grandeza y desahogar su alma, hoy ya no está.

Su umbría de gran tamaño, le regalaba tranquilidad y frescura a toda su cuadra. Corteza de más de 300 años de historia, con ramas tan grandes que mostraban que este gigante de la naturaleza, era un símbolo de paz para todos aquellos que lo encontraran en su camino. No queda hoy en día más que tristeza en cada uno de los bloques de concreto que reciben sobre su superficie áspera, el rayo candente del sol extrañando su agradable sombra.

Con  casi 40 metros de altura y cuatro metros de diámetro no solo era unos de los árboles más representativos de la ciudad de Cali, si no que este gran monumento verde ya hace más de 20 años, fue adoptado como patrimonio de los habitantes del Edificio Torres de Fenicia.

Foto por: Paulo Cesar Rojas Rojas

Foto por: Paulo Cesar Rojas Rojas

En Cali, hay más de 296 mil árboles y, entre ellos, 1.157 ceibas pentandra, pero ninguna ceiba se igualaba con este gran centenario, que sin duda ha visto fallecer a sus otros vecinos verdes de este sector.

“Si te defino mi felicidad, era sentarme en este viejo balcón a tomarme un rico café y mirar las risas y felicidad que giraba alrededor del ceibo”, recuerda Ernesto Giraldo, vecino de la zona que vive hace 60 años en una casa con un balcón que mira hacia la calle donde solía sonreír este gigante.

“Cuando uno estaba debajo del árbol, respiraba una sensación de protección y seguridad, por su enorme tamaño”, manifiesta Walid Bultnif, administrador del edificio Torres de Fenicia y quien cuenta cómo la felicidad se les iba de las manos cuando este centenario, a pesar de los cuidados de toda la comunidad del barrio Santa Teresita y de los $4 millones anuales invertidos en él, su enorme corteza comenzaba a pudrirse y a caerse por pedazos, representando un peligro de quienes se encontraban a su alrededor.

Foto por: Paulo Cesar Rojas Rojas

Foto por: Paulo Cesar Rojas Rojas

Vecinos inconformes con el daño ocasionado, toman el papel de villanos en esta historia y tras daños innumerables se decide cortar a este gigante verde. Sin pensar que alrededor de 900 árboles, donde cuatro de estas especies están en estado crítico y la conservación de estos sigue bajando debido al fenómeno del niño.

Hoy, no queda más que un tronco acompañado de matas, arbustos y una palma que está sentada a su lado, recordando viejos tiempos donde acobijaba con sus enormes ramas y llenaba de sombra a todos los amantes de los libros que se recostaban en él a leer sin parar. Y aquellos niños que con su inocencia jugaban bajo su esplendor dejando atrás el tiempo.

Foto por: Paulo Cesar Rojas Rojas

Foto por: Paulo Cesar Rojas Rojas

Todo este sector del barrio Santa Teresita, ubicado al oeste de Cali, mira con los ojos humedecidos de sentimientos encontrados y con gran tristeza, pero también con alegría de ellos haber sido parte de la historia que cuenta este tronco, que ya no se encuentra de pie mostrando toda su grandeza, sino que está sentado contando miles de historias que muchas personas le confiaron a él.


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