ESPACIO PARA PUBLICIDAD 360
Cali

¿Dónde están? y ¿qué sucedió? Entre la esperanza y la desesperación

Luz Edilia Flórez Gutiérrez, campesina de Villacolombia Jamundí, es víctima de la desaparición forzada. Su historia comenzó en Cali en el barrio Lourdes cuando a su primo Edward Barona, se lo llevaron en un taxi en 1990 para nunca se volvió a saber de él. El joven quería ser futbolista y entrenaba para el club deportivo América de Cali.

Doce años después, el 17 de Febrero en el 2002, desapareció la familia Contecha Arango y Dubeyni Contecha Arango, la nuera de Luz Edilia. Sucedió en el corregimiento de Villacolombia de Jamundí. Fueron obligados a salir de la finca donde se encontraban y desde ese entonces no hay rastro de su paradero; entre ellos había tres niños de 5, 6 y 7 años.

El 4 de Mayo de 2002, desapareció José Ernesto Morán Flórez, hijo de Luz Edilia, Según cuenta, se lo llevaron de la puerta de la casa de su madre. “En una audiencia con paramilitares, reconocieron que sí lo sacaron de Potrerito amordazado y confesaron que fueron diez personas para llevarse a una” dice. Añade que se usaron 3 carros y que a él lo pusieron en uno del medio. Al joven lo sacaron a las 2:30 de la mañana, fue torturado y su cuerpo fue lanzado al río Cauca.

Edilia lo recuerda como un joven juguetón y travieso a quien le gustaba nadar y su sueño era comprar una casa para su novia, darle muchos nietos a su madre para que los cuidara y no trabajara más. “Nosotros estábamos viviendo en Jamundí, a él le salió un trabajo para ir a descargar carros en una finca que le decían el Potrerito de la pollera colorada. Entonces a él lo llamaron para descargar camiones porque era grande y acuerpado. Era experto en eso.

Su hermano, Fredy Gómez Valencia, la acompañó en el siguiente paso: saber dónde está su hijo. Sin embargo, en medio del dolor y la angustia, entra a una finca para hallar información, pero es abusada sexualmente. Un año después de lo sucedido, su hermano desaparece el 30 de Marzo del 2004. “Se lo llevan y lo torturan quince días antes de su desaparición y le dijeron que teníamos que salir de Jamundí porque no éramos bienvenidos. Ese es nuestro territorio y somos de allá”, dice Luz Edilia Flórez Gutiérrez.

Hoy más que nunca, te extraño hijo

Pero es una sensación extraña, será porque ya supe donde te hallas y sé que estás bien.
Todos los días cuándo endulzo mi café,
siento como endulzo mi alma,
porque sé que con tu sangre se endulzaron miles de colombianos,
ya que el río cauca riega nuestros cañaduzales,
y el cauca lleva la sangre de muchos desaparecidos.

Como tú,
suena duro,
pero hay que mirar las cosas con amor.
Yo miro al cauca hoy,
para mi es hermoso,
majestuoso con su aguas turbias,
pero por él corre y seguirán corriendo muchas víctimas,
por eso sé el peso que llevas,
por eso lloras y te desbordas,
porque tú sientes nuestro dolor.

Cómo quisiera verte transparente,
y poder mirar esos valientes que llevas.
Río cauca tú que llevas el dolor de tantas,
dime que se siente con tanto dolor,
será que por eso eres turbio,
por eso te desbordas.
Aunque te ves tranquilo,
te enojas y a veces creemos que no tienes corazón,
hoy sabemos que tienes razón,
ya no puedes con tanto dolor,
por eso enturbias tus aguas y lloras nuestro dolor, no te enojes bravucón,
pues tú riegas campos frutales arrozales,
nos calma nuestra sed,
cómo no vamos a quererte si en cada flor nos demuestras que nos devuelves el corazón.

Reflexión: cuando comas una fruta y endulces un café, recuerda que el Cauca lleva la sangre de muchos desaparecidos, y el Cauca los devuelve a los campos con amor.

Luz Edilia Flórez Gutiérrez,
madre de José Ernesto Morán
Febrero 15 de 2017

Muchas historias, muchas tragedias

La historia de Luz Edilia Flórez Gutièrrez es un ejemplo de lo que han vivido las familias víctimas de desaparición forzada. Narra su historia para hacer memoria y dar a conocer cómo ha afrontado su realidad y transformarla, aliviando su dolor por medio de la poesía. Al igual que ella, Martha Pérez y Judith Esther Cazallas, siguen en la espera de encontrar a sus seres queridos preguntando cada día y cada noche: ¿Dónde están?, ¿Qué sucedió? y ¿Quién borró su rastro?

Martha Pérez, madre de Yolder Betancourt Pérez, desaparecido el 5 de Agosto del 2011 en Cali. Un joven alegre y dedicado a su estudio, a quien le gustaba las artes marciales, dibujar en carbón, el teatro y la música, especialmente la canción ‘Al taller del maestro’ de Alex Campos.

Estaba buscando un empleo y atendió una oferta laboral de un taller, pero de aquel día no regresó a su casa: “Llegó el día sábado; el celular de él tenía un problema, el puerto estaba dañado. Entonces, él cargaba el celular con otra batería de otro celular, y nosotros tratábamos que ese celular estuviera cargado. Y ese día, él se fue con el celular con la batería cargada pero ya por la mañana no me contestaba, al medio día no me contestaba, a las tres no me contestaba, a las cuatro y me tuve que ir a la iglesia, teníamos una programación, no estuve tranquila, le marcaba y no me contestaba, pero justificaba por la batería”

Dice Martha que al llegar a su casa, en la noche, revisó su cuarto y no encontró su maletín, ni había rastro de su hijo. Salió a la calle a llamar de otro celular, pero lo mismo sucedió: nadie contestó. Se comunicó, entonces, con la empresa donde terminaba el trasnocho y el vigilante y le dijo que no había ido a trabajar. 6 años después, su paradero y las razones de su desaparición son desconocidos.

Judith Esther Cazallas es madre de Mary Johana López Cazallas y suegra de José Didier Duque, desaparecidos en Octubre 7 de 2007 en Pueblo Pance. “La historia comenzó un lunes cuando me llamó la patrona de mi hija a preguntarme por qué Johanna no había abierto el almacén; yo no sabía que se habían ido de paseo. Inmediatamente llamé a la mamá de José Didier. Ella me dijo que ellos se fueron a Pueblo Pance” cuenta Judith. 

Añade que la pareja tenía la costumbre de acampar allá por lo que decidieron esperar hasta el martes siguiente, pero no aparecieron. Judith, que estaba convaleciente, no pudo participar en la búsqueda. Solo hasta un mes después lo pudo hacer.

Estuvieron en Pueblo Pance y todas las personas con las que hablaron dijeron que no estaban en el monte, sino “después de la Iglesia, en un puente de cemento que hay” pero la búsqueda fue infructuosa y aún no se sabe nada de su paradero. La joven tenía tres meses de embarazo cuando desapareció, y para honrar su nombre Antonio José Caballero le dedicó ‘Mi niña bonita’

Su madre dice que a su ´niña bonita´, sobrenombre de cariño, le gustaban las manualidades y soñaba con tener un almacén de miscelánea y una clínica de ropa. Cuenta, también, que amaba mucho a su sobrina y cada ocho días, cuando le pagaban, compraba un regalo para ella; antes de su desaparición le había prometido a la niña que le regalaría un reloj de la Barbie por lo que aún hoy, la pequeña espera el reloj de su tía Mary

El impacto de la desaparición forzada

“La perspectiva psicosocial comprende una mirada de sujeto social, político e histórico de manera relacional e integral que se construye en un contexto sociopolítico determinado. En esa constitución y desarrollo de sujeto está presente la salud física, mental y psicológico”. manifiestó Diego Abonía Vergara, asesor de acompañamiento familiar para desaparecidos, del Comité Internacional de la Cruz Roja –CICR- durante el conversatorio ‘No los olvidamos: la desaparición en Colombia, un problema de toda la sociedad’, que se llevó a cabo en la Universidad Javeriana de Cali, en marco del Día Internacional de los Desaparecidos.

Abonía explicó que la persona se ve afectada en diferentes sentidos por determinantes sociales, por la violencia sociopolítica, por otras historias de vida y por los derechos a la reparación de las víctimas; derechos que desde el contexto psicosocial no son las categorías jurídicas, sino la relación y el diálogo directo que conllevan a una transformación individual, familiar y social y recuperación de la dignidad. Lo psicosocial desde el derecho a saber y desde los derechos humanos.

De tal manera que la necesidad de saber en dónde están sus parientes, que es conocer su último paradero y si aún sigue con vida, es la incertidumbre que deben enfrentar los familiares de los desaparecidos.

Jairo Antonio Silva, Director Regional Suroccidental del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en su intervención durante el conversatorio aseguró: “En el año 2000 se crea la ley 589 que se tipifica el delito de la desaparición forzada. Esa misma ley, tiene dos puntos importantes: primero, que el artículo 8 crea la Comisión de Búsqueda para diseñar, evaluar y apoyar ejecución de planes, orientados a la búsqueda de personas desaparecidas. Y para nosotros, y para el Instituto es muy importante porque ahí nace el registro nacional de desaparecidos”.

De acuerdo al Instituto Nacional de Medicina Legal, en el 2013 hubo 2,454 hombres y 1497 mujeres desaparecidos. Este año, las cifras cayeron: 1093 son hombres y 832 mujeres.

Finalmente el derecho de recibir información es muy importante para el familiar que ha sido víctima de la desaparición forzada, y así lo expresa Raúl Fernández Núñez Marín, Director de la Maestría en DDHH y Cultura de Paz de la Universidad Javeriana: “El derecho a la verdad incluye la protección de tres derechos fundamentales: el derecho al acceso de la justicia, el derecho a la libertad de expresión y el derecho de un recurso efectivo y por qué estos tres derechos incluyen o componen el derecho de la verdad, porque cuando las víctimas de la desaparición forzada acuden a las autoridades judiciales en busca de la información, están ejerciendo el derecho a saber”.

 

 

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Click para comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir a Top