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Cali

Crónica de 150 minutos en el Pascual

Juega América de Cali, ‘La Mecha’. Desde muy temprano, en las horas de la mañana, los fieles seguidores –mujeres, hombres, niños y niñas- lucían de rojo. Por toda la Calle Quinta había carnaval. Eran las 6.30 de la tarde y se podía ver la furia roja, esa mancha roja que crece cuando juega ‘La Mecha’, el club rojo de Cali.

Alrededor del Pascual se escuchaban canciones de América. Es el barrio San Fernando donde se podía observar mucha gente de diferentes barrios, edades, color de piel, vestidos de diferentes formas pero con un color representativo: el rojo sangre.

A pesar de esas diferencias físicas tenían algo en común disfrutaban hacer lo mismo, compartían el mismo amor y la misma pasión. Dentro del Pascual, las tribunas de sur y oriental llenas. Norte y occidental faltaban por llenarse. Desde la tribuna occidental, segundo piso, se podía observar la cantidad de hinchas que faltaban por ingresar, algunos hacían fila, unos buscaban el número de silla asignada, otros comentaban sobre lo que pasaría después del partido.

Alguien dice: “faltaban tan solo 94 días para salir de esta situación de la cual nunca se debió entrar”. Ese hecho maldito, como dicen algunos, de caer en la categoría B, lugar poco para un grande. El club 13 veces campeón caí en una crítica tarde de diciembre ante Patriotas.

Todos acompañaban en el coro, los minutos pasaban pero no salían aún los diablos rojos. El día ya se estaba finalizando, ya empezaba la noche, se escondía el sol y salía una luna resplandeciente blanca y grande que hasta el momento se robaba la mirada de los espectadores que se encontraban en el lugar.

Ya eran las 7.30 de la noche. Llegó el momento tan esperado por muchos, salieron 11 hombres vestidos iguales (los aplausos no podían faltar), de fondo se escuchaba un canto de aliento que salía desde la tribuna sur y que las demás tribunas seguían.

Dentro del Pascual se podía ver la tensión que había en los espectadores. Algunos lloraban de los nervios, otros se veían ansiosos, y a otros se les podía notar la alegría de ir a  ver al amor de su vida. Y más emoción les daba el hecho de saber que la hinchada todavía seguía asistiendo al estadio Olímpico Pascual Guerrero y que todavía creían en el gran sueño de salir del infierno de la B.

Los hinchas se sentían como en casa, a pesar de las dificultades e inconvenientes que comenzaron aquel 19 de diciembre del 2011 y que hoy día se cumplen casi cinco años. Se sigue pasando por esta situación tan compleja y que no solo sus fieles hinchas la tuvieron que asumir sino también los jugadores, directivos y hasta la misma institución tenían que aprenderla a llevar como parte de su vida diaria.

Es finales de agosto, después de los actos protocolarios el árbitro dio la orden para el inicio del partido. Se estaba viendo “a la mechita”, “a los diablos rojos”, como dicen los hinchas, como lo quieran llamar para sus seguidores la pasión de un pueblo.

La hinchada recibía su primer alegría en el minuto dos del primer tiempo  con una llegada de Martinez Borja con una pelota de más 35 metros sorprende al guardameta Carlos Chaves y que logra que América abriera el marcador a tan pocos minutos de haber comenzado el partido. Los hinchas celebraron a todo pulmón.

Los escarlatas manejaban el partido, mantenían la pelota y en un descuido del arquero del equipo Atlético Fútbol Club, en el minuto diez, del primer tiempo Juan Camilo Angulo, con un tiro libre de larga distancia consigue llevar el balón al fondo de la red una vez más.

“El público se veía feliz, América jugaba bien, el equipo iba ganando dos cero, no se podían relajar aún faltaban 80 minutos de aguante, la hinchada le pedía más goles”, dice un hincha. Mientras la hinchada de los cantos replicaba: “Movete rojo, movete, movete deja de joder, que esta banda está loca…”.

El tiempo corría y el reloj ya mostraba los diecisiete minutos del partido. Llega Felver Mercado en una diagonal, recibe el pase del tecla hace un remate y logra llevar el esférico al fondo. La hinchada tenía la fortuna de celebrar una vez más. Fue tan solo en un abrir y cerrar de ojos cuando Brayan Angulo, con buen control de la pelota y con una buena construcción ofensiva consigue anotar un gol más.

El primer tiempo finalizó, los jugadores gozaban del hecho de saber que estaban dando lo mejor de ellos, iban arriba en el marcador y que además este resultado los posicionaría de segundos después del deportivo Pereira  en el torneo de ascenso.

Arranca el segundo tiempo. América solo estaba jugando a sostener la pelota, en una de las tantas llegadas que hace el cuadro americano. El minuto 61 fue el detonante del partido, América intentaba una y otra vez hasta que llega nuevamente. Martínez Borja de pierna derecha y sorprende al arquero del Atlético Fútbol Club una vez más. No hay quinto malo, replicó un hincha que se encontraba en la tribuna occidental.

Las tribunas se estremecían cada vez que América marcaba gol. Unas 36.000 personas reunidas en un mismo lugar celebrando los goles de los diablos rojos es algo inexplicable. En resumen, es una alegría y emoción inigualable, 90 minutos de espera del resultado y una larga vida de aguante.

Al finalizar los 90 minutos del partido y tras la victoria que había conseguido América, los comentarios de los que se encontraban en el Pascual no podían faltar, la hinchada estaba feliz, hace rato américa no jugaba de esta manera, hace mucho la hinchada no celebraba cinco goles y ojalá cada vez que américa juegue con cualquier otro equipo en el torneo de la B demuestre que se juega como un equipo de la A, porque como dice un hincha: “allá volveremos, volveremos, volveremos a la A”.

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