ESPACIO PARA PUBLICIDAD 360
Nación

Bojayá, una masacre sin perdón

Hace 14 años, el 2 de mayo de 2002, Bojayá, municipio del departamento del Chocó, sufrió la más grande aniquilación que este pueblo cercano al río Atrato pudo tener.

Una explosión de un cilindro bomba, detonado por el bloque 58 de las Farc-EP, causó la muerte de 79 personas, la destrucción de la iglesia principal del pueblo y muchos desaparecidos.

Desaparecidos que aún sus familiares lloran y anhelan volver a ver, o por lo menos, saber qué pasó con ellos.

Este atentando surgió por causa de los enfrentamientos que se presentaban entre las Farc-EP y las AUC, como consecuencia de una disputa en mantener el control en el río Atrato.

El perdón

Reconstruir una historia que ha dejado hijos, padres, y amigos desconsolados no ha sido fácil, mucho menos cuando aún no se sabe cuál es el paradero de quienes desaparecieron en esta masacre.

Cada año, a eso de las 7:00 de la noche, habitantes de Bojayá rinden un homenaje a las víctimas de este exterminio. Con velas y rituales de oración imploran la exhumación de los 30 posibles desparecidos.

José de la Cruz Valencia, representante del Comité por los  Derechos de las víctimas de Bojayá, afirmó al portal web Verdadabierta.com que en todo este tiempo no se ha podido hacer el duelo de las víctimas. “Han pasado 14 años y nosotros no hemos podido hacer el duelo de nuestros familiares, unos por no tener el cuerpo y los otros, aunque suene duro se lo tengo que decir, porque guardan la esperanza que los desaparecidos lleguen a golpear a la casa o que las Farc los entreguen”.

Desde el año de la masacre, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU ha estado trabajando en la  reconstrucción y reparación colectiva.  Más adelante, en 2009, la Fiscalía General de la Nación abrió el proceso de identificación de cuerpos. Sin embargo, no se individualizaron los casos y muchas familias quedaron sin conocer el paradero de sus allegados.

Valencia asegura que devolver los cuerpos a sus familiares será dar un paso al perdón y la tranquilidad a un pueblo azotado por la violencia.

Por otro lado, el Gobierno Nacional planea hacer en el Centro de Memoria Histórica un museo que construya la historia de Bojayá, enfocado a la formación para la paz.

Además de esto, las autoridades se comprometieron a brindar la seguridad y vigilancia efectiva en el territorio, pues según habitantes del sector, aún existen presencia de grupos armados que han intimidado a los pobladores.

Por su parte, el grupo de las Farc reconoció en diciembre de  2014 su directa implicación en los hechos ocurridos ese 2 de mayo de 2002. A través de un comunicado emitido en la habada el mismo año,  expresaron sus disculpas.

Este hecho nos ha dolido en el alma guerrillera, y por ello, ahora cuando estamos dialogando para construir la paz con verdad y justicia, debemos expresar, como lo hicimos días después en un comunicado, que sentimos un profundo pesar, que nos duele hondamente el fatal desenlace que para la población de Bojayá significó ese terrible suceso”.

Así mismo, en diciembre de 2015, una comisión de la guerrilla encabezada por Pastor Alape, quien hace parte del equipo negociador de las Farc en La Habana, comunicó durante  una reunión con la comunidad de Bojayá sus disculpas con intenciones de reconciliación y construcción de paz.

Por ahora, la comunidad sigue esperando la exhumación de los cuerpos, que será en la segunda semana de mayo.

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Click para comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir a Top