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Crónica

Así se induce a la prostitución por Whatsapp

El chat que circuló dice así:

“Mujer un gusto escribirle me gustaría hablar contigo y hacerle una propuesta temporal de negocio donde podrías ganar 8 millones en muy poco tiempo mi nombre es Paula valencia y me encargo de buscar personal por este medio desde este Whatsapp empresarial privado. El trabajo tiene que ver con una temática sexual y ganarías ese sueldo en menos de dos días (sic)”.

Este chat de Whatsapp llegó a mi teléfono. Eran las 3:35 pm del 19 de abril del 2016. Me encontraba en clase y a mi Whatsapp llegó ese mensaje con dicha propuesta laboral. De inmediato sentí mucha rabia y le expliqué a quién me hablaba que no me interesaba ninguna propuesta de ese tipo.

El número del que escribía tenía el indicativo +63, el cual pertenece a Filipinas y su foto de perfil era el logo de Brazzers, una productora porno reconocida.

En otras ocasiones me habían ofrecido cosas similares por la red social Facebook y de alguna manera lo omitía o no le prestaba importancia dado que, por las redes sociales uno se expone y es más fácil que alguien lo pueda contactar.

Sin embargo, esta vez, al ser por Whatsapp, la preocupación aumentó porque tenían mi número de teléfono, porque la persona que hablaba era insistente, cuestioné diferentes cosas y concluí que las redes sociales como Facebook, Instagram, Twitter, Whatsapp, entre otras, son las nuevas modalidades y medios con las que inducen a la prostitución a las jóvenes colombianas.

La teniente jefe Maria Pozu, encargada del área de delitos sexuales en la Sijin, asegura que “las redes sociales han sido hoy en día fundamentales para la captación de niñas y jóvenes para inducir a la prostitución. Ese medio es actualmente la forma en que se acercan a ellas, ya incluso dejan de hacerlo en persona”.

Además, entre las dudas que surgen, una de ellas era saber si detrás de esas personas podía existir una red mucho más grande, con la cual lograran engañar a las mujeres.

La teniente Pozu afirma que “la mayoría de veces detrás de esas personas que hablan existe una red de prostitución e incluso trata personas que buscan diferentes maneras de operar y encontrar mujeres que se vinculen en eso”.

En cuanto a mi caso, se trataba de una inducción a la prostitución, lo cual se diferencia de la trata de personas. Cuando le hablan a las mujeres por las redes o por cualquier medio ofreciendo ese tipo de propuestas con sus condiciones y requerimientos, es simplemente eso, un ofrecimiento, lo cual se cataloga como una inducción a la prostitución.

No obstante, si la mujer accede al ofrecimiento y en el momento de iniciar la labor que le corresponda, la engañan, la retienen, le quitan sus documentos, la sacan de la ciudad e incluso del país, a eso se le denomina trata de personas con fines de explotación sexual.

Cabe resaltar que, según como lo afirma Juan Rodríguez, investigador del área de delitos sexuales, “la trata de personas puede ser con diferentes fines, es nacional y transnacional, y actualmente Finlandia es el país que más lleva niñas y jóvenes desde Colombia para la explotación sexual”.

Al reconocer que estas eran las nuevas modalidades en que operan las redes de prostitución e incluso de trata de personas, en un libro publicado en abril del 2002 que se llama ‘La Prostitución: realidad y políticas de intervención pública en Andalucía’, muestran que en las nuevas modalidades de prostitución se incluyen las siguientes: la prostitución en hoteles de lujo, salones de masajes, servicios de acompañamiento, el turismo sexual y la prostitución por internet, ya bien sea la búsqueda de mujeres para que trabajen en ella o las páginas que ofrecen prostitución.

La industria del sexo y las redes de prostitución han sido una de las primeras en utilizar las redes sociales y páginas web para realizar sus negocios, industria cuya actividad ha llegado a representar más del 70% de los ingresos económicos que mueve internet.

Respecto a los ofrecimientos que esas personas o redes de prostitución realizan por estos medios, hay una variedad de cosas y precios que proponen. Alexandra Peña, modelo caleña, también ha sido una de las víctimas de esta nueva modalidad en la que en varias oportunidades le hablan por medio de sus diferentes redes sociales proponiéndole ser dama de compañía de algún extranjero e incluso realizar webcam.

“En cantidad de dinero siempre ofrecen buena plata. La mayoría de veces dicen que pagan por la hora. Una vez me ofrecieron $500.000 la hora y que se podía negociar más porque me puedo ganar hasta 2 millones en una noche, dependiendo de cómo me portara. Yo soy modelo y piensan que todas las mujeres que están en este medio son interesadas y no les importa cómo ganarse el dinero. Las personas que me han hablado son del extranjero o de acá de Colombia”, recuerda la modelo.

¿Cómo sabía que yo era mujer?

La persona que me escribió en ningún momento pregunto mi edad, nombre, ni pidió fotos para saber cómo era yo físicamente. Según la teniente Pozu, “esas personas cuando hablan a las mujeres ya saben el perfil de ellas, ya saben en gran mayoría todo respecto a ellas: edades, como son, donde viven, etc. Ese es el peligro de la situación”.

Además, al preguntarle dónde obtuvo mi número telefónico, su respuesta fue que la empresa a la cual trabajaba compraba bases de datos y ella hace un aleatorio de números para ofrecer el trabajo. ¿A qué empresa le compran esas bases de datos? No supo contestar.

Jean Carlos Sarria, un profesional el telecomunicaciones, dice “en este caso, Movistar, que es su línea telefónica, no tiene nada que ver. Respecto a que la gente o las empresas compran bases de datos, sí es cierto. Pero eso depende de qué empresa sea o cuál sea la actividad económica de la empresa. Ellos no van a decir quién fue, por qué es ilegal dar tu información a terceros si no lo autorizas. Además, hay muchas formas con las que pueden adquirir tu número, un ejemplo es cuando algunas aplicaciones del móvil piden el número de teléfono y se sincroniza de inmediato con Facebook o con Google”.

Por esa razón, es que a pesar de que las redes sociales y los avances tecnológicos ofrecen una amplia comunicación, también, traen consigo cosas negativas y que a la larga hay que conocer y saber manejar, con mayor razón en el caso de algún menor de edad que haga uso de estos medios.

Respecto a esas cosas negativas que permiten las redes sociales, cabe mencionar un caso que fue publicado en el 2013, en el cual La Fiscalía 21 de la Unidad contra la Libertad, Integridad y Formación Sexual, llamó a juicio a Edward Ramírez Díaz por presuntamente inducir a menores a la prostitución a través de Internet.

Ramírez Díaz, al parecer, usaba redes sociales para seducir a menores de edad a quienes convencía de posar desnudas y servir de damas de compañía a extranjeros que pasaban días en Bogotá. Según la Fiscalía, este sujeto les ofrecía entre 15 y 50 millones de pesos para que accedieran a sus pretensiones.

Por otra parte, en un caso de inducción a la prostitución por medio de las redes sociales, existe un procedimiento legal que se puede llevar a cabo. Sin embargo, se debe tener presente que la prostitución en mayores de edad para Colombia no es un delito, a diferencia de los menores de edad a los cuales los protege la ley 1336 de 2009, la cual contempla como delito la explotación sexual, la pornografía y el turismo sexual con menores.

Para ese proceso, no es pertinente realizar una denuncia debido a que, no hay seguridad porque esas personas tienen diferentes datos de las mujeres con las que se comunican, además, un caso con ese tipo de ofrecimientos a mayores de edad no es catalogado como un delito.

Por esa razón, el paso a seguir es mostrar toda la información que se tenga a la Fiscalía para que, como lo afirma el investigador, Juan Rodríguez, se realice una investigación de oficio, en el cual buscan casos similares en los documentos de la entidad encargada, para realizar análisis e ir estructurando la manera en que estas personas operan.

No obstante, la dificultad frente a este procedimiento es que son pocos los casos registrados, ya que las mujeres prefieren por muchas razones como su seguridad por ejemplo, no realizar el proceso ni ejercer denuncias.

Las redes de prostitución, de trata de personas e incluso personas del común que ejercen este tipo de labores y que realizan estas propuestas, buscan por diferentes medios o formas que las mujeres se vinculen en estos trabajos. Por ejemplo, otra de las formas en las que intentan llegar a las mujeres es por medio de volantes. En la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, un hombre repartió volantes a las afueras de la universidad en los cuales convocan a jóvenes “bonitas”, a tener ingresos extras.

Según como se confirmó en diferentes medios, los volantes que se repartían exigían una lista de requisitos como tener entre 18 y 26 años, ser bonita, delgada o bien operada. En los panfletos también se pueden leer frases como ¿Conoces o tienes amigas bonitas? y ¿Quieres ganar algo de dinero extra y rápido?

La prostitución y sus diferentes formas de manifestarse no son algo nuevo en la sociedad. En la actualidad, son cosas que han avanzado y que incluso la sociedad ha llegado a aceptar. Entonces, frente a este tipo de situaciones es pertinente que tanto mujeres como hombres, mayores o menores de edad, conozcan del tema y sean cuidadosos al hacer uso de las redes sociales, ya que como se mencionó anteriormente, son medios que permiten realizar cosas negativas con mucha facilidad.

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