Presidenciales

Análisis: lo mejor de Duque y Petro a segunda vuelta

Por: Nicolth Miranda Pérez

Debo iniciar declarando hacer uso a mi derecho al voto secreto y admitiendo que en primera vuelta no le aposte a ninguno de los candidatos elegidos para la segunda. Por lo que espero mantener una neutralidad para exponer lo mejor de cada uno de los candidatos olvidándonos por un momento de su pasado, sus aliados o los partidos que representan.

Iván Duque 

Si bien el gran lastre que carga Duque es el expresidente Álvaro Uribe Vélez, sin hablar de su prontuario y el de los partidos que lo apoyan, y el hecho de continuar con algunas política y posiciones que ya se probaron ineficaces en materia rural o en sustancias alucinógenas. Se debe resaltar que el candidato tiene aciertos en cuanto a sus propuestas para el sector empresarial. Esta centrado en dinamizar la economía, si se lleva a cabo sin confiar excesivamente en la inversión extranjera y el sector privado.

Iván Duque es un buen prospecto para esa confusa estabilidad económica de la que todos hablan. Esto se debe a la seguridad que el candidato produce en los inversionistas y los derechos de propiedad, además del fortalecimiento del Estado y generar un crecimiento económico.

Duque desea que la clase media sea impulsadora del emprendimiento, por lo que gran parte de sus propuestas van enfocadas en los estímulos a la economía diversa de micros, pequeñas y medianas empresas.

En el pasado el padre del candidato siendo ministro de minas, en los ochentas, estaba empeñado en crear una organización de capital mixto que fuera la empresa distribuidora de combustibles colombiana, capaz de competir con las multinacionales y tomar posesión de un mercado. De esta manera impulsar la empresa local y ponerla a competir contra los grandes titanes a nivel internacional.

Una de las mayores criticas al candidato es su inexperiencia gerencial y a su juventud. Pero, es uno de los puntos que se podría tomar como algo positivo.  Aún cuando su bancada esta atiborrada de toda la clase política antigua. Iván no deja de ser una propuesta generacional nueva en la política y una cara joven. Además, se debe resaltar que en su corto tiempo en el estado como Senador lo ha hecho de la mejor manera. Incluso molestando al uribismo conservador y radical.

Veo a Duque como un niño asustado que un día se ganó la lotería, tal vez Duque es una víctima de la situación. Su relación con Álvaro Uribe comenzó cuando este lo nombró su asesor en Naciones Unidas, a inicios del primer periodo de la presidencia de Santos. Después fue asignado como asistente de cátedra en Georgetown. Años después sería ungido sorpresivamente con el puesto “del que diga Uribe”.

La triste realidad es que los candidatos el 27 de junio se van a encontrar con un país polarizado el cual deben intentar mediar si quieren hacer su estadía en la casa de Nariño más amena. Si Duque quiere dejar atrás la polarización debe independizarse forzosamente del Senador Uribe.

Duque ha demostrado madurez en campaña, un tono moderado en los debates y un estatus de políticamente correcto que lo diferencia de su padrino político. El candidato tiene los recursos para desprenderse de su defecto más grande.

Entrando en materia de propuestas sin entrar en comparación con otros candidatos. Algunas tienen puntos en común en cuanto  al ICETEX, salud y cargos del poder público.

Si bien la reforma al ICETEX no es tan drástica, como la planteaban otros candidatos, se quiere garantizar los créditos condonables hasta que se consiga un empleo estable y a través de tarifas moderadas. Además, se quiere retirar toda la deuda y becar a los mejores promedios. Tal vez no es el cambio que todos querían, pero es el vaso medio lleno.

Duque aún confía en las EPS y reconoce que sus problemas son estructurales y mejorables. Por lo que desea hacer un intento más por atacarlos, garantizando que las EPS deben reducir su deuda a menos de 90 días. Aunque es una medida limitada para todos los cambios que podría tener la salud en Colombia, es un paso.

Aunque no lo parezca el candidato tiene puntos en común con la consulta anticorrupción que presento la Coalición Colombia. Dentro de sus propuestas esta garantizar un máximo de 3 periodos para cargos de poder público, eso quiere decir que se acabaron esos senadores y congresistas eternos.

Otro de los puntos a favor de Duque es garantizar que no se firmaran mas tratados de libre comercio. Se quiere generar tratados bilaterales que no desequilibren al país económicamente.

Más que una invitación a votar por el candidato es el que no vean todo como algo negativo. Si llega a ser elegido nuestro próximo presidente por 4 años. Hay que ver matices. Todos los candidatos tienen defectos y aún más en sus propuestas, pero también tienen puntos a favor que no deben ser ignorados.

Gustavo Petro

El candidato Gustavo Petro como todos los candidatos tiene defectos, algunos lo llaman autoritario, otros aseguran que no puede trabajar en equipo. Pero la realidad es que si bien son aseveraciones que no se pueden comprobar, de lo que se tiene certeza es que es un académico que se centra en diagnosticar el problema para poder dar una solución.

Olvidando su pasado y la carga que atormenta más a la oposición que a al mismo candidato. Petro en su paso por el congreso, se destacó por ser uno de los mejores: denuncio la parapolítica, la Farcpolitica, las relaciones con el gobierno y los falsos positivos.

De la alcaldía de Bogotá se ha hablado demasiado. Al punto de que nadie tiene la certeza de si fue buena, mala o regular. Pero, se puede afirmar que Petro quiso priorizar presupuestos en pro de la realización de políticas públicas que ayudarían a la población en general.

Petro se destaca por sus buenas propuestas enfocada en retos que todo Estado, en esta época, debería cumplir. Así como: el medioambiente, las energías renovables, y la base de la restructuración de la economía, especialmente un interés en una reforma rural integra. Además de un verdadero cambio en nuestra estimulación para la diversificación de exportaciones.

Las propuestas de Gustavo van encadenadas, se puede decir que una lleva a la otra. Un error que muchos no han logrado visibilizar y que, si bien quiere decir que si hay fallas habría graves problemas estructurales, es una gran apuesta para un mejoramiento colectivo.

El candidato le apuesta al capital social y al capital cultural, es decir a reducir las brechas de la desigualdad, un mejoramiento en la salud y sobre todo garantizar una calidad educativa que permita que la población se haga participe de sus políticas públicas. Su reforma educativa no un nuevo modelo educativo, sino volver al de la constitución del 91 y garantizar los derechos que ya están escritos.

 Toda reforma y cambio requiere un nuevo presupuesto, es una de las mayores críticas al candidato. Petro plantea, entre muchas de sus propuestas, reducir la informalidad, no bajar los impuestos, la reforma agraria y hacer una reforma pensional lo cual generaría un aumento de recursos por adquisición y no por aumento de tasas impositivas. Habiendo generado un aumento en el presupuesto se podrían generar reformas estructurales en la salud y en la educación.

Lo que se le debe resaltar especialmente al candidato Gustavo Petro es que asumió ese deber histórico que tiene Colombia con los sectores silenciados y las minorías, para garantizar su voz e injerencia efectiva en la política nacional.

Esta no es una invitación a votar por Gustavo Petro, es un llamado de atención para las personas que creen que sus propuestas se basan en cambios abruptos y radicales. Si llega a ser elegido como presidente por 4 años, se tendrá un largo camino con una bancada parlamentaria limitada, que evitaría que el candidato cumpliera a totalidad sus grandes reformas. Por lo que la oposición no debería tenerle tanto miedo al candidato.

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